sábado, 19 de diciembre de 2009

MARÍA CALLAS..Siempre Diva...



( ARIA )

Casta diosa, que con tu esplendor de plata
iluminas estos antiguos y sagrados bosques,
vuelve hacia nosotros tu hermoso semblante
sin nube y sin velo.

OROVESO Y CORO
Casta diosa, que con tu esplendor de plata
iluminas estos antiguos y sagrados bosques,
vuelve hacia nosotros tu hermoso semblante
sin nube y sin velo.

NORMA
Templa, oh diosa,
templa estos ardientes corazones,
templa su celo audaz,
y la paz que en el cielo
haces reinar derrama sobre la tierra.

OROVESO Y CORO.
Diosa, la paz que en el cielo
haces reinar derrama sobre la tierra.

NORMA
Terminado el rito,
que el bosque sagrado
quede libre de profanos.
Cuando el numen airado y tenebroso
exija la sangre romana,
desde el templo druídico
tronará mi voz.

OROVESO Y CORO
Truene;
y que nadie de ese pueblo impío
escape al justo castigo;
y que el primero en sucumbir
bajo nuestros golpes sea el procónsul.

NORMA
Sucumbirá.
Puedo asegurarlo.

(para sí)

Pero mi corazón no sabe castigarlo.
¡Ah! vuelve a mí, tan bello
como en tu primer y fiel amor,
y contra el mundo entero
tu defensa seré.
¡Ah! vuelve a mí, tan bello
con tu serena mirada,
y en tu pecho vida,
patria y cielo hallaré, sí.

OROVESO Y CORO
Mucho te demoras, sí,
oh día de la venganza;
pero ya te apremia el dios airado
que a Roma condenó.

NORMA
¡Ah! retorna a mí, etc.

OROVESO Y CORO
Pero ya te apremia el dios airado,
que a Roma condenó.

NORMA
(Para sí)
¡Ah! regresa, como eras entonces,
cuando te entregué mi corazón, etc.
ah retorna a mí.

Ópera NORMA ( Vincenzo Bellini )

viernes, 18 de diciembre de 2009

Microrrelato: SUEÑOS ROTOS

- Los hombres que a mí me gustan no saben llorar - sentenció Laura-. No son unos tristes como tú.
Le tiró a la cara el dinero que había recibido por sus servicios y se marchó.
Estaba cansada de ver llorar a su cliente más fiel.Mil veces prometió sacarle de ese burdel y abandonar a su esposa e hijos, pero nunca lo hizo.
Fue el último día que ambos se encontraron en esa mugrienta y oscura habitación.
Laura lo imaginaría entonces llegando resignado a casa, besando a su esposa y a sus retoños. Ella esperaría siempre ese sueño que no llegaba.

domingo, 29 de noviembre de 2009

RELATO BREVE: El primer encuentro

El primer encuentro

El olor a café recién hecho atoraba su nariz, y un rumor de voces y de risas se mezclaban en el ambiente. Berta sentía una predilección especial por aquella cafetería del centro de Madrid. Allí nadie la molestaba y es lo que esperaba de aquel lugar donde se refugiaba cada día. Era bastante tímida y no solía alzar la cabeza. No miraba a nadie. Nadie la miraba, pero tampoco eso le importaba mucho. Allí se afanaba “chateando” con desconocidos desde que su último novio la dejase por otra mujer.

—Cielo, te aconsejo que olvides a tu ex y busques en la red. -le decía su mejor amiga unas semanas después de su última separación- Berta, hay todo un mundo de posibilidades, te lo digo por experiencia.

Y allí estaba Berta, una mujer que sobrepasaba los cuarenta afanándose de forma compulsiva en busca de hombres atentos y fieles. Hasta entonces sólo había encontrado mucho músculo que se asomaba atrevido a la cámara de su portátil, y alguna que otra conversación interesante pero sin mucho futuro.

—Ok, hasta pronto. –tecleó por último para despedirse del desconocido interlocutor, golpeando el “intro” con desgana.

—Ciao –escribieron al otro lado.

“Demasiado tiempo sin consumir nada, quizás me llamen la atención”, pensó, y se levantó a pedir algo. Al otro lado de la barra una chica observaba sus movimientos con bastante descaro. Berta agachaba la cabeza evitando sonrojarse mientras esperaba su consumición.

Recogió nerviosa su café y volvió a su mesa. Aquella chica de voluminosos pechos y pelo muy corto no dejó de observarla. Sonreía entreabriendo su boca, como invitándola a algo desconocido para ella. Era imposible volver a centrarse en el ordenador con aquella imagen tan sugerente y a la vez tan nueva. “Esa mujer me está seduciendo a mí...y lo más extraño es que me gusta que lo haga”, se atrevió a pensar.

La chica dio un último sorbo a su café, y sin dejar de mirar a Berta se dirigió a los servicios. Berta, como impulsada por lo desconocido, cerró con un golpe seco su portátil, lo metió de forma apresurada en el maletín y corrió hacia los aseos de señoras con miedo a que al llegar todo hubiera sido una fantasía. Mientras avanzaba, se preguntaba qué estaba haciendo una mujer como ella viviendo aquello, pero se expuso sin miramientos a vivir aquella aventura tal como viniera.

Golpeó la puerta suavemente y la chica le abrió y la invitó a entrar con una cómica reverencia. El maletín cayó al suelo. Berta se acercó despacio a la chica de pechos exuberantes, y ésta agarró con suavidad el rostro de la mujer que ahora temblaba y la besó en los labios. El silencio fue absoluto. Sólo Berta dejó escapar un suspiro con el que pudo dibujar un extraño vacío en su estómago. Los labios expertos de aquella chica desconocida jugaron húmedos con la comisura de los de Berta, que con los ojos cerrados quedó extasiada.

Todos sus esquemas se fueron recolocando a cada movimiento, a cada impulso. No podía creer que aquello fuera real. Mientras tanto, la chica, ajena a los pensamientos de Berta, continuaba ofreciendo placer a aquella mujer madura. Mordisqueaba el lóbulo de su oreja y Berta se retorcía de placer. Se le erizaron los cabellos de la nuca, y en ese momento Berta ofreció su cuello primero y después el resto con un gesto de complacencia que jamás hasta entonces había experimentado.

La chica le tomó una mano y con gesto lento se la llevó a la boca para lamer con parsimonia los dedos de Berta, que seguía sin poder reaccionar. Sólo pudo apretar su mano libre contra su sexo para que aquel deleite nuevo no se escapase.

Alguien al otro lado de la puerta llamó con insistencia. El regocijo inesperado de Berta se tornó en confusión, y muy perturbada apartó a la chica. Se recompuso la camisa, recogió su portátil, y cuando ya casi estaba dispuesta a abrir para salir de aquella situación imprevista, la chica la acercó por última vez, selló sus labios con un beso, mientras metía en el bolsillo de su vaquero una tarjeta con sus datos personales.

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL DESAPEGO...

Últimamente me han tachado de desapegada. Hasta yo misma me lo digo a veces, aunque siempre he sentido que no era algo negativo. En alguna época de mi infancia y de mi adolescencia me he recriminado serlo, pero cuando más siento que lo soy es ahora.
Pues bien, desde el cariño que me tengo y sin ánimo de desorientarme aún más de lo que estoy ahora, ni justificarme ante nadie, me permito aclarar ciertos aspectos que creo son relevantes en este concepto tan manido y que tantas veces me han lanzado de forma despectiva.
El desapego no significa dejar en la estacada o abandonar a las personas que quieres y amas. Muy al contrario, la persona que se desapega, aunque aparentemente está alejada, te desea todo lo mejor y lo expresa siempre con sus actos, de forma incondicional. Quien está desapegado ama igual que ama el que cree no serlo.
El desapego no es desentenderse de aquellos que tienes más cerca y te muestran todo su amor, es más bien, creo yo, dejar hacer a los que amas aquello que desean hacer en cada momento; dejar libertad de acción, pero sin tener que romper ningún lazo.
Para mí, desapego es independencia, pero no soledad ni esclavitud. Yo deseo estar desapegada pero amando con pasión, queriendo fielmente, estando ahí cuando ell@s me necesitan. Cuando intentas vivir con desapego te comprometes a vivir el momento presente, cosa fundamental en mi actual estado. A veces los demás no entienden tu postura, alejándose porque creen que ya no sientes nada por ellos.

En nuestras vidas hay que dejar que las cosas surjan o "resurjan" solas sin exigir ni forzar nada, y no tratar de controlar porque entonces es cuando se te escapan de entre las manos todos tus sueños.
¿Qué quiero lograr con el desapego actual?
Quiero conseguir serenidad, mucha paz interior y la capacidad de dar y recibir mucho amor sin agobios y sin falsas obligaciones impuestas por la sociedad, entre otras cosas. Un ejemplo claro es la imagen que la gente tiene de "ser pareja de alguien". Te apegas tanto, necesitas tanto a la otra persona, más que por amor por la necesidad de amor y el rechazo a la soledad, que acabas olvidándote del mundo que te rodea y te sientes encerrada. Perdonad si confundo, sólo me refería a cierto tipo de pareja, claro; lo ideal sería amar, compartir, pero sin control... "desapegadamente", porque cuando a "ser pareja" se le presuponen ciertas condiciones esclavizantes, los humanos tendemos a huir o buscar en otros la libertad perdida. No sé si alguien no me ha entendido, repito, el desapego no significa que no mires a los rostros de la gente que quieres, que no necesites verlos a menudo, que te sea indiferente lo que les ocurra o que ya no te vas a preocupar más por ellos, no, en absoluto. Aunque siempre hemos confundido el significado de esta palabra y la hayamos adornado con una pátina de desprecio, espero que todos hayáis entendido y sacado conclusiones.

Porque amigos, que yo me desapegue no significa que nada me importe, muy al contrario, ME IMPORTA TODO Y DEMASIADO, DIRÍA YO, por eso insisto en este tema, para que no haya equívocos.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Tu corazón blindado...

El corazón blindado tienes de espesura, de encanto solapado.

No sé ya con qué sílabas ataviar tus fueros para que acerques las puertas que entreabres a las lunas que te rodean.

Me vas derrumbando el escudo con palabras suaves que fabriqué con besos de labios.

Si para vivirte debo dejar de vivir, te pido en verso libre que grites mi muerte en voz muy grave; si por el contrario lo que demandas es vivirme en huesos y carne entremezclados, sólo llámame en voz queda y presente, susúrrame que tus dedos suspiran por escaparse de tus brazos y lanzarse al vacío de mi cuerpo...suave, lento y fresco.

Mi desafío será entonces despejar la incógnita de tu ausencia, reconocer de nuevo el sabor, el tacto, el olor, y verificar con datos hermosos y muy nuestros que estamos en el punto culminante del amor.

Aquí, ahora, no lejos, no jamás, no nunca, no tampoco... SIEMPRE tendré el hábito de amarte, y la lágrima de añorarte se fundirá entre tus labios que me desesperan entreabiertos.

Ahueca ese músculo cerrado, haz que explote en mi vientre todo el viento fresco que conozco tan bien.

martes, 3 de noviembre de 2009

EL DESAPEGO. A tod@s los que amo....

Últimamente me han tachado de desapegada. Hasta yo misma me lo digo a veces, aunque siempre he sentido que no era algo negativo. En alguna época de mi infancia y de mi adolescencia me he recriminado serlo, pero cuando más siento que lo soy es ahora.
Pues bien, desde el cariño que me tengo y sin ánimo de desorientarme aún más de lo que estoy ahora, ni justificarme ante nadie, me permito aclarar ciertos aspectos que creo son relevantes en este concepto tan manido y que tantas veces me han lanzado de forma despectiva.
El desapego no significa dejar en la estacada o abandonar a las personas que quieres y amas. Muy al contrario, la persona que se desapega, aunque aparentemente está alejada, te desea todo lo mejor y lo expresa siempre con sus actos, de forma incondicional. Quien está desapegado ama igual que ama el que cree no serlo.
El desapego no es desentenderse de aquellos que tienes más cerca y te muestran todo su amor, es más bien, creo yo, dejar hacer a los que amas aquello que desean hacer en cada momento; dejar libertad de acción, pero sin tener que romper ningún lazo.
Para mí, desapego es independencia, pero no soledad ni esclavitud. Yo deseo estar desapegada pero amando con pasión, queriendo fielmente, estando ahí cuando ell@s me necesitan. Cuando intentas vivir con desapego te comprometes a vivir el momento presente, cosa fundamental en mi actual estado. A veces los demás no entienden tu postura, alejándose porque creen que ya no sientes nada por ellos.

En nuestras vidas hay que dejar que las cosas surjan o "resurjan" solas sin exigir ni forzar nada, y no tratar de controlar porque entonces es cuando se te escapan de entre las manos todos tus sueños.
¿Qué quiero lograr con el desapego actual?
Quiero conseguir serenidad, mucha paz interior y la capacidad de dar y recibir mucho amor sin agobios y sin falsas obligaciones impuestas por la sociedad, entre otras cosas. Un ejemplo claro es la imagen que la gente tiene de "ser pareja de alguien". Te apegas tanto, necesitas tanto a la otra persona, más que por amor por la necesidad de amor y el rechazo a la soledad, que acabas olvidándote del mundo que te rodea y te sientes encerrada. Perdonad si confundo, sólo me refería a cierto tipo de pareja, claro; lo ideal sería amar, compartir, pero sin control... "desapegadamente", porque cuando a "ser pareja" se le presuponen ciertas condiciones esclavizantes, los humanos tendemos a huir o buscar en otros la libertad perdida. No sé si alguien no me ha entendido, repito, el desapego no significa que no mires a los rostros de la gente que quieres, que no necesites verlos a menudo, que te sea indiferente lo que les ocurra o que ya no te vas a preocupar más por ellos, no, en absoluto. Aunque siempre hemos confundido el significado de esta palabra y la hayamos adornado con una pátina de desprecio, espero que todos hayáis entendido y sacado conclusiones.

Porque amigos, que yo me desapegue no significa que nada me importe, muy al contrario, ME IMPORTA TODO Y DEMASIADO, DIRÍA YO, por eso insisto en este tema, para que no haya equívocos.

lunes, 26 de octubre de 2009

Recogedor de recuerdos

Vicenta es una joven restauradora de muebles de madera. Es algo así como una carpintera, pero carpintera de las que no fabrican muebles, ella sólo los transforma. Recoge todos los trastos viejos que encuentra: sillas que ya no sujetan a nadie, mesas raspadas por el implacable tiempo, armarios minados por la carcoma, mesas de noche olvidadas en los desvanes, percheros que no pueden colgar nada, etcétera… y un lijado por aquí y una capa de barniz por allá, casi por arte de magia, los convierte en muebles útiles. Aquella silla coja soportará el peso de un elefante, la mesa arañada tendrá el tacto de la seda, la carcoma desaparecerá de los armarios y éstos se llenarán otra vez de ropa limpia y recién planchada, sobre las mesas de noche bailarán con mucho ritmo los despertadores, y en los percheros volverán a verse paraguas, abrigos, bufandas y sombreros de todos los colores y tamaños.

En la azotea de su casa tiene instalado Vicenta su taller, una pequeña habitación con vistas al cielo, y en el que acumulan desde hace tiempo cachivaches y herramientas diversas. Un fuerte olor a cola, barniz y pintura impregnan el espacio, por eso aprovecha el resto de azotea para trabajar al aire libre; el sol acompaña a Vicenta mientras ésta se afana, y si un día llueve, recoge todo en el taller y se toma la tarde libre, lee el periódico, plancha algo de ropa, o simplemente se tumba en el sofá y escucha el sonido de la lluvia cayendo monótona. Cuando termina de retocar un mueble, y si éste no es un encargo de algún cliente, lo lleva en su furgoneta a la tienda de su amigo Pascual, donde lo vende al cabo de pocos días. Es muy buena en su trabajo, y se ha corrido tanto la voz, que llegan de otros pueblos pidiendo sus servicios. Parece ser que la gente moderna no quiere desprenderse de los muebles viejos, y eso es bueno para todos, sobre todo para Vicenta. Su abuela siempre le aconsejaba no tirar nada, ”si no sirve hoy servirá mañana”, solía decirle.

Hace ya un tiempo que Vicenta da los últimos retoques a un pequeño mueble, un enorme recogedor de madera que su abuela había utilizado desde siempre. Después de lijar con cuidado la madera desgastada, estuvo varios días estampando flores naturales sobre toda la superficie. Una fina capa de barniz remató por fin la obra, y lo que ayer fue un recogedor de basura maloliente es hoy un bonito macetero que descansa para siempre en un rincón del salón de su casa, frente al sofá, adornado con flores frescas del jardín, que Vicenta renueva con frecuencia.

Mientras come, mira extasiada el nuevo macetero y piensa en los muchos años que debe tener ese objeto. Sorbe una cucharada de sopa y se quema la lengua. No puede evitar acordarse de la comida de su abuela, siempre tan humeante. Las preciosas manos de aquella anciana no estuvieron nunca preparadas para cocinar bien. Esas manos aterciopeladas, tan delicadas y a la vez fuertes como un abrazo último, fueron creadas para calentar. Vicenta y su hermanos, cuando aún eran pequeños, fueron abrigados con prendas de lana hechas a

mano por la abuela, bufandas a rayas, jerseys, calcetines para dormir, y

preciosos gorros multicolores; pero eso sí, siempre se negó a cortar una cebolla o freír un huevo con la técnica de un experto cocinero, y fue incapaz de preparar una sopa con la maestría de un químico. Sin duda a la abuela de Vicenta no le gustaba cocinar, y aunque nunca nadie la escuchase decir tal cosa, lo demostró con creces. Dejaba sobre el fuego mucho tiempo la olla y servía con demasiada prisa la comida, cuando acercábamos la comida a la boca, los labios se encogían asustados por el calor. A pesar de ello, Vicenta jamás pasó hambre mientras vivió con su abuela, ni puso pegas a sus guisos; tal vez porque a ella también le gusten las comidas muy calientes, o quizás porque tampoco le entusiasme cocinar.

Ese macetero se ha llenado de tantas cosas feas todos estos años, que ahora a Vicenta le parece mentira verlo rebosante de flores bellas; y como aquel recogedor, antaño objeto siempre olvidado detrás de las puertas, tampoco ella, su abuela, estará más a su lado. Y cada vez que mire hacia las flores frescas y sonría al retrato de su abuela muerta, en las sienes tendrá un solo pensamiento, que el tiempo transcurre y transforma las cosas.

Eva Trigo Cervera ( 8-Octubre-2009)

domingo, 25 de octubre de 2009

Las flores que me regalaste...


A partir de ahora dejaré retazos míos escritos hace años, me gustaría con esto conservarlos mejor y dejar que se aireen. Las narraciones largas es poco práctico que salgan a la luz en este blog, auque nunca se sabe, pero sí las pinceladas que de vez en cuando escribía y escribo.

De todas formas algún relato muy breve sí que será publicado, lo prometo.



“Las flores frescas duran poco, lo que dura su juventud, su inocencia; las secas, con solera, duran eternamente, mantienen la madurez, el olor a eternidad, la inocencia de la vejez, el recuerdo largo de un color que se mantiene en vivencias, antaño frescas y vacilantes, hoy grabadas a fuerza de calor y corazón”.

(Sevilla, 1997)

viernes, 16 de octubre de 2009

No habrá más censura para mis dolores en mi propio blog

¿Por qué tengo que sentir que hago mal por transmitir sentimientos en mi propio blog?...

Desde hace algunos meses siento que contengo mis emociones delante del teclado y eso me disgusta en exceso. La época de la represión de la palabra pasó hace años y cuando este blog se originó exclusivamente para COMUNICAR, para dar noticias sobre mí y mis circunstancias, cosa que hago a veces y no hago otras muchas. Lo cierto es que he tenido varios censores que me han hecho moderarme en mis expresiones y ya estoy cansada de ellos, los haré desaparecer de mi pequeño reino con un toque de experto mago.

No quiero que nadie me diga lo que tengo que sentir o dejar de sentir, ni dejaré que nadie me juzgue; bueno, podrán hacerlo desde el silencio, porque me siento como un Dios y yo misma me otorgo el poder de no hacer público ningún juicio que no proceda.

Pues dicho esto, ahora quiero GRITAR un dolor al cielo, un dolor hondo que tengo encerrado y necesita salir. Este espacio ha sido creado para que mis dolores, aparte de mis sonrisas y mi buenos momentos, puedan ver la luz y hacerlo, por supuesto, con toda libertad, porque de otro modo se enquistarían como creo que lo están haciendo desde que no los saco a pasear.

Ese dolor del que os hablo, invisible en apariencia para el resto del mundo, según me dicen algunos, es lo que me está provocando ese otro dolor físico que me dificulta la vida normalizada. Creo que tienen razón, este dolor físico me desestabiliza, y mi dolor es constante y persistente, parado justo en mi centro de gravedad, la parte de la columna que debería mantenerme segura e inquebrantable en este mundo.

Cuando un día no vivo ningún dolor físico se convierte en un día de éxito para mí, de vitalidad extrema y me siento el ser humano más feliz del planeta; pero dura poco, porque se asoma imprudente el dolor del alma para recordarme que las cosas no mejoran por haber superado un día más de dolor físico. Mi impotencia aumenta, y las circunstancias que han llevado a que esa dolencia invisible se han atrincherado desde hace ya algún tiempo en mi espalda sin que nadie aparezca para remediarlo.

jueves, 8 de octubre de 2009

Recuerdo...

Recuerdo un baño de zinc, el agua hervía por el sol, me bañaba en el patio de la casa de mi abuela, el olor a azahar me atoraba la nariz y las abejas revoloteaban por el ambiente.

Salí del cálido baño, posé un pie en la toalla y sentí un dolor intenso, mi primera picadura de abeja.

Recuerdo también el olor viejo del jabón de mi madre mientras lavaba jirones de sábanas que usaban de pañales mis hermanos pequeños. Puedo sentir ahora sus manos sobre mi cara, sus manos rotas por el agua fría.

Y las campanas, las dichosas campanas que retumbaban incesantes cada hora los días que no iba al colegio.

Recuerdo un día de primavera jugando a las muñecas en medio del patio de mi casa familiar, le daba el pecho a una de ellas y me vi descubierta por todos…Me creí el centro del universo y sentí vergüenza.

martes, 6 de octubre de 2009

Mi amiga, mi Frida Kahlo particular...

Fotografía de Frida Kahlo, desnuda en la playa...

"Si precisas una mano, recuerda que yo tengo dos"

(San Agustín)

Hace unos días recibí un mensaje en mi móvil, mi mejor amiga, sin duda alguna, me regalaba estas palabras prestadas de un célebre personaje. No me sorprendí, porque me tiene acostumbrada a ello. Sin esperármelos a veces y otras deseándolos como agua de mayo y como arte de magia, van apareciendo sus mensajes, cortos, concisos y muy acertados en todo momento.

Más de 400 kilómetros nos separan, pero lo ya vivido compensa todas las ausencias, eso sí, la echo de menos muchísimo, ahora más que nunca. Nos vemos desde hace 12 años, tres veces al año como mucho, pero ese encuentro suele ser intenso, aunque siempre me sabe a poco, claro.

Y en todo momento y en cualquier circunstancia sé que estará cuando la necesite, si no presente físicamente, con su ancho corazón y su amor por mí. Y yo la asistiré sin duda si con un silbido me llama la atención.

Ojalá estuvieras más cerca físicamente, gorrión, aunque sé que tu conciencia está aquí, junto a mí, abrazándome, porque lo siento así, porque el tiempo y tus actos me lo han hecho saber.

Gracias, miles de gracias.

P.D.:la gente se sorprende cuando la ve y dice que tiene cierto parecido a la Kahlo, pero vamos, mi querida amiga es muchísimo más bella, doy fe de ello, por dentro y por fuera.

lunes, 5 de octubre de 2009

Gripe A…¿estamos paranoicos o qué?


Fiebre muy alta durante días, más de 38º, dolor tremendo en el pecho, escalofríos frecuentes, escozor de ojos, tos incontrolable y mucho malestar y cansancio extremo en todo mi cuerpo; para colmo, pocas ganas de comer, lo que me faltaba.

El viernes pasado llamo a mis jefes para comunicarles que me encuentro muy mal, que tengo fiebre y lo primero que me sueltan es: “Oye, si tienes la gripe A nos avisas, ¿vale?”. Madre mía, vale que trabajo en un centro donde hay cientos de niños y que hay que cuidar que no nos contagiemos entre todos, no ya la dichosa gripe A si no cualquier cosa, pero estoy segura que el riesgo mayor era el que yo me contagiase de ellos y no al revés, porque a diario estoy rodeada de alocados niños que se acercan y te tocan, mocosos y “tosedores” empedernidos… El camino hasta el médico me lo pasé pensando en aquella pregunta emitida con tanta habilidad y en la repercusión de la misma en mi mente y en el grueso de la sociedad.

- Doctor, doctor…¿No tendré la gripe A? – pregunté entre risas.

- No, para nada, pero nunca se sabe. Tienes una bronquitis de mucho cuidado.

Lo más grave de esta situación caótica es que está provocando el pánico de la sociedad por la constante presión de los medios de comunicación. El objetivo está claro, quieren alarmarnos, defendiendo los intereses económicos de grandes multinacionales farmacéuticas, para lucrarse, sin tener en cuenta la paranoia social que se está creando.

Nunca me he sentido así, en el metro, camino a casa y después del superdiagnóstico del señor doctor, me dio la tos… por supuesto me tapé con un pañuelo la boca, es una norma de educación que no se ha implantado ahora con la puñetera gripe A, es una acción que se le presupone a las personas educadas como yo. Pues bien, había pocos individuos a mi alrededor, pero algunos de ellos se taparon la nariz apresuradamente. Supuse que así se habrían sentido los leprosos y los apestados de otras épocas y así me sentí yo en ese instante.

Y ahora ando en cuarentena, toda la semana. “Ni se te ocurra salir, reposa y come cosas ligeras”. Aprovecho para escribir algo cuando me baja la fiebre, que suele ser por las mañanas, pero me siento sin fuerzas y enclaustrada, sin vida social, y enfrentándome como una campeona al dichoso virus, que posiblemente caiga desplomado por la paliza que me está dando a mí, a los 7 días contados… es una ley indiscutible, con o sin antibióticos.

Eso sí, deseando salir a la calle y poder saludar cariñosamente a todos mis seres queridos y besarlos y abrazarlos sin sentirme un bicho de otro planeta.

domingo, 4 de octubre de 2009

MERCEDES SOSA y Aquellas pequeñas cosas...





Con este video deseo hacer mi personal homenaje a Mercedes Sosa, la Negra, como la llamaban cariñosamente en Argentina, la cantante folclórica más popular de Latinoamérica, sin duda.

La cantante ha fallecido hoy mismo, domingo 4 de octubre, en un hospital de Buenos Aires, a los 74 años, a causa de una enfermedad hepática.

Vivió en el exilio durante la última dictadura militar argentina (1976-1983) en París y Madrid y la recordaremos por canciones como Alfonsina y el mar , Todo cambia o Gracias a la vida, que tod@s conoceréis bien.

Una pena que Mercedes Sosa no pudiera estar en la presentación oficial del disco que lanzó este mismo año, Cantora, con colaboraciones de los más reconocidos músicos y cantantes del mundo artístico iberoamericano y español como Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso, Shakira y Joaquín Sabina, entre otros, debido a que sus problemas de salud ya habían comenzado a hacerse visibles.

Esta canción personalmente me trae recuerdos muy gratos; me emociona y también me hace reflexionar sobre la vida, sobre esas pequeñas cosas que nos dejó el tiempo, guardadas en un rinconcito profundo del corazón y que jamás olvidaremos. Os la dedico a tod@s.


lunes, 28 de septiembre de 2009

De nuevo Horacio Claudio Huggias, colaboración...

Corría el año 1993, Sevilla, mi amigo Horacio, el artista plástico del que ya hablé en otra ocasión, me encomendaba en la primavera de ese año una pequeña misión; quería adornar la invitación a una de sus exposiciones con uno de mis textos, lo cual me halagó muchísimo y acepté sin reservas, como otras veces hiciera. Yo sólo necesité un tema para motivarme a escribir el texto en cuestión, algo retorcido y acorde con el programa.

He aquí el pequeño texto sobre la EXPOSICIÓN DE PINTURA, ESCULTURA y ensamble con diversos componentes que hizo Horario Claudio Huggías junto a Francisco Javier Hidalgo, otro artista que adoptó la ciudad hispalense hace ya bastantes años. El evento se celebró entre los días 18 y 31 de mayo en San Fernando, Cádiz, y se llamó ITINERANTE... SALVAJE. Debía hablar del tiempo, el implacable, el que pasa sin perdonar, la rueda de la vida, la serpiente que se muerde la cola, la vida y la muerte, el comienzo y el principio, el todo y la nada.


“…No morderemos el rastro que describe el juego circular de añejas imágenes, la lanzaremos al abismo que se descubre a lo lejos.

…Él romperá para vosotros con pasión de guitarra que los dedos fustigan, la perfecta silueta de la rueda, y hará que supuren demonios encantados, idénticas secuencias.

…Y te volverás, y en el reflejo del frágil espejo de interior contemplarás la simetría del círculo deshecho. Pero no te escondas como el beso furtivo de unos niños que imitan neciamente a unos grandes enanos, no escondas tu rostro con aparente pose, no bailes al son que tocan las estrellas. Desgarra a la impura serpiente, haz que sea casi un vicio entrar y salir por el vano que describe, que el agua no viaje por las mejillas como lengua de miel que provoca movimientos prohibidos.

…Y él deambuló salvajemente por las absurdas piruetas de la RUEDA, rociando las calles con risas indecentes… y sobrevoló mares, continentes y cielos, y no se posó excitado en la infinita luna.

…Y él no descendió a la tierra como pájaro grave que acompaña a Ícaro en su eterna condena.Y su boca lució siglos para abrirse al mundo, blasfemando, tratando de olvidar de su cuerpo la huella y sentenciando a muerte vuestro triste sendero.

…Y logró para siempre acariciar el grueso libro de color de piedra con los dedos, sólo tuvo que alargar el brazo, arañar el vientre del animal y hacer que muriera de risa”.

sábado, 26 de septiembre de 2009

La desconfianza como enfermedad



















¿Se puede desconfiar de todo?... No sé si de todo, pero conozco casos en los que la desconfianza en “casi todo” es una constante. Y no hablo de aquellos que se sienten atacados continuamente, no, ni siquiera de los que piensan que sus compañeros de trabajo los observan y critican a sus espalda, no, tampoco, no tiene nada que ver con eso. Estos últimos sufren más de paranoias que de desconfianza, todo hay que decirlo. Sólo quiero hablar en esta entrada de los que sienten desconfianza por lo nuevo, por lo misterioso, por los cambios de la modernidad, por ejemplo, aunque también por los desconocidos y las pretensiones de cualquiera que se les acerque.
El que desconfía soporta un acoso fantasma, inventado sobre la marcha, y en ocasiones pueden pensar que las personas que no son de su entorno muy, muy cercano, es decir, excepto los componentes de su familia, algunos amigos muy íntimos y la pareja, si la tuvieran, el resto, son una posible amenaza. Conozco personas que sienten un miedo atroz a comprar billetes de avión por Internet, porque deben dar su número de tarjeta (que no de cuenta). Confieso que no lo he hecho nunca, soy muy clásica en eso aún, aunque todo se andará, pero también tengo que confesaros que yo no soy desconfiada, aunque últimamente lo soy mucho más de lo que lo he sido nunca.
Hacer la compra por Internet, visitar las cuentas de tu banco por Internet, usar el Messenger… sí, he dicho “usar el Messenger” y si me apuras, hasta entrar con demasiada constancia en el correo, pueden resultar un gran peligro para muchos. Supongo que creerán que un enorme troyano entrará en sus viviendas a través del ordenador y les despojará de todas sus pertenencias, tanto materiales como humanas, rompiendo así su equilibrio vital. Les asusta pensar que cualquier desconocido les pueda entrar en su vivienda y ésta para ellos es su refugio más seguro, algo inamovible. Sobre todo temen a cambiar su status y cualquier reforma en sus vidas resulta inquietante. “Así estoy bien, ¿para qué voy a cambiar y hacer las cosas de otro modo?, me va bien”, pensarán. Les gusta hacer las cosas a su manera, sin ayuda de intermediarios, sienten que estos les pueden engañan, porque quién mejor que ellos para resolver todos sus problemas, por eso suelen ser autodidactas en casi todo y excesivamente suspicaces con las respuestas que otros les ofrecen, expresando por ello desaprobación directa e incluso duras críticas hacia las personas cercanas que les aprecian y quieren por encima de todo, si observan que resultan dañinas para sus vidas. Además, y esto es lo más triste, es muy probable que hasta se distancien de ellas, viéndolas como posibles amenazas, expresándose con reserva y cautela en todo momento.

Tendría mucho más que decir sobre las personas desconfiadas, pero es suficiente. Sólo expresar que siento muchísima pena por ellos porque me consta que se torturan y mucho.

sábado, 19 de septiembre de 2009

El otoño y yo...

El otoño se adelanta, nos acosa antes de tiempo en el comienzo de este nuevo curso escolar (tengo la manía de contar mis años por cursos) y la vuelta al trabajo y la tensión que ello supone no arreglan nada. Odio esta estación, a pesar de sus bonitos colores, ocres y amarillos, que por otro lado no me lo parecen tanto. Son colores tristes, fríos, apagados. Cuando contemplo un paisaje otoñal, siento que alguien llora dentro de esa imagen, los colores se derraman como lágrimas y el viento imita al suspiro más amargo. Siempre he detestado el otoño… y la falta de luz, el frío colándose en mis huesos y la locura de no saber bien qué ropa colocarme cada mañana hacen que la melancolía y las sombras adornen estos meses de mi vida… Y nunca lo he podido evitar, menos aún ahora.

Dicen que el otoño es época de transición, sin duda es el puente entre el placentero verano, lleno de luz y colores cálidos y el crudo invierno que obliga al encierro. Pero curiosamente detesto más la estación otoñal que la invernal, ya que tras los meses de invierno siempre se avecina el buen tiempo de la ansiada primavera, pero mientras estoy viviendo el otoño, veo muy, muy lejos ese agradable estado de bienestar que se disfruta con el calor primaveral. Sin duda esta apreciación es muy subjetiva, ya que cada persona tiene una forma diferente de sentir y ver la vida y sé que muchos discreparán de esto que digo; aunque también sé que muchos otros lo aceptarán como algo propio.

Temo al frío, que penetra irreverente en mis frágiles huesos y me hace sentir hielo en mis pechos, hombros y pies. He leído en un texto sobre el otoño, que los individuos que representamos esta estación somos buenas personas, distraídos, amables y algo gruñones, como para no serlo cuando se te congelan hasta las ideas.

Acierta cuando afirma que necesitamos acostarnos temprano, debido a que estamos obligados a descansar mucho, ya que sentimos una fatiga física que nos sume en un rico estado de letargo permanente, aunque llevo 2 años sin dormir lo suficiente, tal vez porque esté en período de transformación, de lagarto dormilón a mosca quisquillosa y exaltada, así me va. Es más, en estos momentos desearía poder hibernar, dormir y no despertar hasta que los primeros rayos de sol calientes comiencen a caer sobre esta parte del planeta.

Sólo espero que los cambios que se avecinan me sean favorables, ése es mi deseo… y que todo transcurra con normalidad, como los días, los años, las estaciones de mi vida.

domingo, 6 de septiembre de 2009

La magia de las palabras...

A veces siento una envidia sana al observar la capacidad que tienen los buenos escritores de transmitir sentimientos a la humanidad. Desde muy pequeña mi mayor placer y mejor terapia ha sido siempre poder plasmar en un papel todo lo que me ocurría, impresiones, pasiones, desengaños, amoríos, y expresiones incluso banales de las cosas sencillas que nos rodean. El poder de las palabras que se entrelazan para comunicar ha sido y es mi única escapada y mi mejor aliado, por eso jamás renunciaré a ello ni dejaré de hacerlo mientras viva.

¿Escribir puede hacer que cambie algo a nuestro alrededor?... posiblemente sí, y es más, no sólo alrededor, sino dentro de nosotros mismos, porque cada palabra emitida, cada frase coherente, se aloja en nuestro conciencia y va formando parte de la propia existencia hasta llegar a modificar nuestra historia. A lo largo de ésta, palabras, frases, pensamientos reproducidos hasta la saciedad, nos han acompañado siempre, por la necesidad del ser humano de comunicarse, ya sea de forma escrita, oralmente o a través de cualquier manifestación artística. Más que nunca, ahora pienso que la palabra o la comunicación de cualquier tipo tiene la cualidad de hacer reaccionar de inmediata a las personas que la reciben, que puede ser una reacción silenciosa, atronadora, negativa o positiva, insolente o cargada de respeto; esas voces van haciendo poco a poco mella en los receptores y en la mayoría de los casos no somos muy concientes de ello.

Pero la palabra es mágica, tiene un poder infinito y jugar y ser concientes de ello es de suma utilidad. Podemos tratar de emitir palabras bellas que inciten la pasión de lo auténtico, el presente, por ejemplo, o podemos cargarnos de un plumazo la maravillosa capacidad que tienen, exponiendo vocablos insulsos, groseros y en muchas ocasiones a destiempo.

En nuestras manos está en muchos casos y en nuestro aparato fonador en otros, el lograr una u otra reacción. Yo no me había percatado de todo esto hasta que tantas personas han comenzado a leer a la vez mis entradas, mis pensamientos, mis gritos, así que a partir de ahora mediré las posibles consecuencias de mis mensajes, porque temo que van cargados de repercusiones que ni yo misma alcanzaba a imaginar y que por supuesto no he deseado jamás.


(Y esta vez que nadie se aventure a tergiversar “mi mensaje”, no es complicado de entender… la magia de la palabra me ha sorprendido otra vez, eso es todo, y desde aquí pido perdón a los que haya podido confundir o a los que no han comprendido la necesidad que tengo de COMUNICAR al mundo aquello que siento en cada etapa de mi historia personal.)

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