domingo 15 de enero de 2012

la vida es una tómbola...


La vida es una tómbola. Este blog nació en el año dos mil siete sin más objetivo que llenar una parte de mi vida que se encontraba vacía entonces y/ o despojarme de basura cuando el momento lo demandara. Sin más pretensiones que la de emborronar páginas en blanco con pensamientos, poemas, narraciones breves, emociones, o reflexiones sobre cualquier cosa que se me pasase por mi inquieta cabeza, surgió la idea de abrir esta ventana al mundo donde poder gritar o susurrar lo que me apeteciera en cada momento, sin que nada ni nadie me condenase por ser más sincera de la cuenta o a reprobarme que escribir sobre mis tripas más de lo debido pudiera ser algo negativo. Siempre he intentado actuar con transparencia y expresarme con honestidad, aspirando a ser muy considerada con las personas que me leen.

Aunque les traiga a la mente el soniquete de una canción muy popular de la década de los 60, el origen del nombre de este blog nada tiene que ver con la letra de dicha canción. En ese año en que nació esta página, andaba jugando muy relajada a la vida, en una tómbola llena de muñequitas de feria y animales de peluche. Me propuse no ir de feria en feria a partir de entonces y me dediqué en cuerpo y alma a vivir cerca de aquella tómbola mía que tantas satisfacciones me dio durante muchos años. Me quisieron vender algunas papeletas de la suerte en otras tómbolas, que rechacé de inmediato porque, aunque parezca mentira, no me gustan los juegos de azar. Siempre he optado por tener las cosas bien atadas, al menos controladas, visibles y a mano, cosa que me daba cierta seguridad y que yo disfrutaba a diario con mucho placer. En ese tiempo recaudé mucho amor, cariño, sueños y proyectos; un futuro dibujado con finísimos pinceles que acariciaban suaves un lienzo limpio y bien tratado. Este lienzo se apoyaba sobre un caballete fuerte que quedaba desplegado durante semanas en el corazón de ese hogar de antaño, dejando en la estancia un atrayente olor a trementina que respiraba con los ojos cerrados, cómodamente sentada en el sofá, y que me hacía tener visiones muy agradables. Desde bien pequeña me escondía en la despensa de mi madre a olisquear los botes de limpieza que allí se guardaban, junto al gasoil para limpiar la grasa de las máquinas de escribir de mi padre, los botes de barniz, las pinturas y el aguarrás. Todo aquel olor a droguería me cautivaba los sentidos, por eso me colaba a veces en la habitación de mi hermano mayor y permanecía sentada en su cama durante algún tiempo, observando el cuadro medio terminado de la semana.

Lo que pasó para que la vida me cambiara de forma radical, hizo que comprendiera que nada es estático y que en unas semanas, quizás días e incluso horas, tu existencia, que podía parecerte la más acomodada y equilibrada del mundo, se tambalease, poniendo en jaque incluso tu propia salud. En cada etapa de la vida existen muchas tómbolas, van cambiando, como las modas. En la de entonces jugué a “todo o nada”, arriesgué toda mi fortuna y perdí lo que aposté. Algunos ganan en el intento un gran oso de peluche o una insulsa muñeca de rizos rubios que repite sin cesar saludos y despedidas si le pellizcas un brazo; siempre rechazaba esos estúpidos premios, no me conformaba con tan poco.

Cerraron la tómbola por defunción y por mejoras en su estructura, y tuve que alejarme para que no me cayese encima su delicado techo. Me retiré despacio de aquel puesto lleno de juguetes vistosos que tanto me atraía por su viveza y colorido, dándome la media vuelta. Metí mis manos en los bolsillos para hacerme la fuerte, como siempre hago, bajé la cabeza y caminé hacia el lado contrario, buscando otras tómbolas en las que poder apostar la última calderilla que sonaba constante en el fondo de mi bolsillo raído. Pero me aferraba a esos céntimos y me negué a perderlos. Aún conservo esas monedas. Son mis céntimos de la suerte. Prometí no utilizar esta pequeña fortuna y conservarla intacta para siempre. Jamás la usé para apostar a nada; jamás la destinaré a otra cosa que no sea la de comprar la papeleta correcta. Esas monedas son mi única esperanza y las conservo tal como me pidieron que hiciera en el momento de mi obligada partida.

La vida puede ser una gran tómbola. Y después de alejarme del juguete más preciado de aquella atracción de feria, jugué, a cambio de monedas falsas, e incluso gané con ellas algunas cosas importantes en el trayecto; también jugué y perdí regalos valiosos que se me escaparon de las manos por no saber manejar la situación. Nunca perdí la sonrisa ni la perspectiva, ni la ilusión de al fin llevarme el gran premio algún día. El tiempo es muy sabio y coloca con precisión meridiana cada pieza en su sitio… y yo soy muy paciente y constante.

JUEGO: Contar todas las veces que escribo "me", "mi", "yo", "conmigo" o "a mí"; parece ser que me repito muy a menudo, pero si quiero hablar de MI y no de otras personas, díganme cómo hacerlo y lo tendré en cuenta. Quien acierte se llevará un premio de consolación.

9 almas se han asomado...:

frantic dijo...

Si es por enriquecer el vocabulario siempre puedes añadir "mi menda" o "esta la que suscribe", pero cuando una escribe en su blog y lo hace sobre sí misma, puede repetirse todas las veces que le salga del... alma.

Magnífica entrada, como siempre.

Un beso.

Etcétera dijo...

Muchas gracias, Frantic... Por supuesto que "me"
Repetiré... Que para eso es "mi" blog y " mi " vida..."la menda" escribirá lo que le salga del alma. Siempre que lo haga con respeto, seguiré haciéndolo... Y a quien no le
Guste, que se gire y mire para otro lado.
Besitos y un dulcesito de invierno.

María dijo...

Yo estoy con Frantic. La forma en que Se utilizan los
Blog de cada cual es libre. Mi, me, yo, conmigo. Me encanta cómo suenan las mmmmmmm.
Y esa tómbola que siga funcionando ya para cuando tú llegues esté preparado y envuelto tu regalo. No dejes de ir a recogerlo cuando sea el momento, a ver si se lo va a
llevar otra persona, jajajaja
Saludos
María

chris dijo...

Caigo ahora en la cuenta de que me comentaste el otro día en mi blog y no supe que eras tú.

Ni mordiscos ni dentelladas, ni borrones, ni siquiera tropezones...me ha encantado lo que has escrito. No puedo definirlo de otra manera. Tal vez es que ha descendido la niebla sobre mí y ando ahora mismo yo también espesa...

Todas apostamos y unas veces ganamos y otras perdemos. A estas alturas no sé si existe un premio gordo, tiendo a creer más en todo lo que nos llevamos mientras apostamos, en toda la experiencia que vamos acumulando. Ayer mismo en el curso nos proponían imaginar un río, una colina y una montaña como obstáculos. No me resultó difícil porque realmente han existido en mi vida. Todos ellos me han dejado cicatrices. Pero más que estar orgullosa de haberlos sabido vencer, pongo el acento en lo que viví mientras lo superaba. Me quedo con eso.

Un abrazo

PD La capacidad de síntesis no es lo mío...ya lo irás viendo :-)

Etcétera dijo...

Gracias Chris.... Capacidad de síntesis??? Jajajajaja... Ya somos dos... No la he tenido nunca.
Y oye, por qué no pensar que algún día nos llegará ese premio gordo con el que soñamos siempre o tal vez tuvimos durante un tiempo y perdimos??????....
Como vez, el insomnio acompañado de un tremendo dolor de cabeza, es lo que me hace estar despierta a estas horas... La causa: esos obstáculos de los que hablas y que me resultan ahora difíciles de saltar.... Creo que tengo que tomar más cola-cao. Jajajaja
Besos nocturnos

Jam lo intenta dijo...

¿y nunca has pensado que el premio gordo de la tómbola puedes ser tú?

Etcétera dijo...

Debería pensarlo, Jam, debería...
Besos

Etcétera dijo...

Gracias María... Sí, pero no correré, iré despacio hacia la vieja tómbola. Allí me espera el premio gordo. Quizá el premio lo encuentre dentro de mí... Buscaré ahí, será lo más sensato.
Besos

Anónimo dijo...

No, no lo hagas, no apuestes nunca a que llegue a ti ese premio "gordo" del que hablas, apuesta esos pocos céntimos de la suerte que te quedan por encontrar a la "flaca", esa misma que ves cuando te miras al espejo, y no pierdas más veces divagando por las ferias tus monedas del alma.
Sencillamente, si tiene que llegar el premio llegará a ti sin compra alguna, sin canje, sin esperarlo..., olvídate de esas modas atrayentes que van y vienen repetidamente, vístete de simples harapos limpios y blancos y, se paciente, como bien algunos ya sabemos el tiempo no es tan sabio como parece sino más bien diría yo que es justo...
Y no te conformes con peluches sin ojos ni con muñecas con sonrisas deslumbrantes, porque las cosas sólo son cosas, conformate con el TODO por que eso no es NADA...
Suerte E.P.D, y sigue repitiéndote.
Lo que quieras...