la importancia de las cosas...
El ser humano, ese insignificante ente en el Universo completo, grita su queja sin mirar a su lado, sin mirar más que a su ombligo, lo más cercano. Nos creemos inmortales, como si fuésemos a durar cientos de años, ciegos ante la realidad que nos circunda.
Pero me pregunto y lanzo esta reflexión al cielo: ¿por qué damos tanta importancia a las cosas? Deberíamos ser más consecuentes con eso, ver más allá de nuestros propios problemas, que a veces no lo son tanto. Qué injusto es el mundo. Nos quita el sueño una gotera en el techo y muchos no tienen techo donde cobijarse. Unos sufren porque sus hijos traen algún suspenso a casa y otros porque no verán a sus hijos crecer por falta de alimento. Nos deprimimos porque nos estresa nuestro horario laboral y una gran mayoría no disfruta de un trabajo que les mantenga la dignidad en pie. A unos les preocupa esos kilos de más en sus siluetas y a otros qué comer ese día. Muchos no se deciden por el modelo que llevarán en la próxima boda a la que están invitados y otros muchos se mueren de frío bajo cartones. Para muchos niños, gracias a la competitividad de sus progenitores, lo importante es ser el mejor de su clase en algo, para otros muchos, llevar dinero a casa.
Tendríamos que parar un minuto en nuestro quehacer diario, respirar hondo, soltar lentamente ese aliento cargado y pensar, una vez vacíos de aires de grandeza, qué es importante y qué no lo es. Analizar todas aquellas cosas a las que damos demasiada importancia y borrarlas de nuestra lista de un plumazo.
Las cosas son importanteS dependiendo de la importancia que nosotros les otorguemos. No suframos por cosas que ya no pueden ser ni por situaciones que ya se han vivido. Vivamos el presente, dando importancia a un suspiro, a una mirada, a un momento feliz, efímero, pero único. A las pequeñas cosas, como diría Serrat en su canción, deberíamos darle ese lugar importante que se merece, un rincón caliente. Dejémonos de pre-ocupaciones y ocupémonos de lo importante, el ahora, el aquí, HOY.
Comentarios
"Vivamos el presente, dando importancia a un suspiro, a una mirada, a un momento feliz, efímero, pero único. A las pequeñas cosas, como diría Serrat en su canción, deberíamos darle ese lugar importante que se merece, un rincón caliente. Dejémonos de pre-ocupaciones y ocupémonos de lo importante, el ahora, el aquí, HOY."
Lo del "rincón caliente" me ha gustado.
De todas formas, crear preocupaciones de ese tipo es un buen arma para muchos en este mundo que mantienen entretenid@s de esa manera al grueso de la población. Es algo espiritual pero también social en gran medida.
Estoy contigo, ¡practica el Carpe Diem!
Lara
Saluditos Eva
Esta entrada han humana nos hace desvelar que ya de por sí, el
hombre fue, es y será egoista.
Como bien comentas, solo miramos nuestro ombligo, de ahí es donde partimos, fue nuestro sustento en estado de gestación, dando a entender que solo miramos nuestras vidas y también las futuras.
Tenemos una obsesión por el futuro que hace que el ser humano no piense, viva y sienta el presente.
Algunos tintan la vida con la palabra supervivencia ¿Pero cuales son los limites de esta supervivencia? Para algunos, supervivencia es llegar a final de mes, y otros, llegar al final del día.
"Verdad", todas las palabras de esta entrada llevan este nombre.
No vuelvas a tener tanta razón .... anda ;):D
Estoy de acuerdo con “ralladuradelimón” en que la importancia la otorga el propio individuo, y en que, cubiertas las necesidades básicas, pasamos a priorizar otras necesidades. Pero también entran en juego cosas que se escapan de nuestro control; hablo por ejemplo del modo de socialización. Al socializar estamos interiorizando determinadas normas, pero también determinados valores y actitudes frente al mundo que nos rodea; no es lícito comparar al que sufre por no poder alimentar a su hijo/a con el que sufre por verlo prosperar en los estudios, primero porque en un caso hablamos de necesidades básicas (necesidades fisiológicas según la Pirámide de Maslow), y en el otro hablamos de los deseos de prosperidad que nos genera la propia sociedad (una vez cubiertas las básicas). En ambos casos el individuo asume un rol, adaptado a su grupo social; y, al desempeñar ese rol, pone en práctica determinadas actitudes, genera ciertas expectativas y se ve influido enormemente por el resto de individuos de su grupo social (hablo de identidad, conformidad con el grupo de pertenencia, modos de comunicación….).
Lo que quiero decir es que, aún siendo conscientes de nuestro egoísmo, de la escasa importancia de la mayoría de nuestros problemas, de lo frágil que es todo; no sé si podemos escapar de ello con tanta facilidad. En algún momento nos dejamos arrastrar por nuestro entorno, porque va en nuestra naturaleza, necesitamos encajar con los otros, compararnos con ellos y copiar sus conductas. Somos animales sociales, adaptados a un entorno que, en nuestro caso, es superficial, materialista y competitivo.
PD. Parece catastrofista pero no lo es tanto. Me quedo con la frase “…y pensar, una vez vacíos de aires de grandeza, qué es importante y qué no lo es…”; si cada vez más nos dedicamos a pensar así, llegará un momento en el que, el resto,vendrán detrás. Confiemos en ello!!
Yo me quedo con las pequeñas cosas reguardadas en mi rincón caliente, lo único privado que poseo...
GRACIAS POR TODAS ESTAS PALABRAS, RECONFORTA SABER QUE UN TEMA TAN SENCILLO PUEDA PROVOCAR TANTOS COMENTARIOS... LA VIDA ES ASÍ DE SIMPLE...LA COMPLICAMOS NOSOTR@S CON LAS PRE-OCUPACIONES TRIVIALES.
BESOS A TOD@S
....Y algunos ni aciertan con su ombligo....quizá porque las barrigas son muy grandes y el corazón demasiado pequeño....
gracias por compartir.....buen día.
Nieves
....y algunos ni ven su ombligo dadas sus enormes barrigas y sus pequeños corazones.....Gracias por compartir.
Recibe un saludo:
Nieves