miércoles, 4 de febrero de 2009

Jorge Drexler - Todo se transforma



¿Todo se transforma?... sí, todo se transforma. La vida rueda y rueda. Creemos que vamos a permanecer siempre igual, que la situación que has alcanzado, la que vives en tu presente, holgada quien la tenga, cómoda aquél que la logró, no cambiará nunca... y estamos muy equivocados. Puede que una situación X dure durante un tiempo, pero cambia, vaya si cambia.

Me considero una persona que ha cambiado mucho de situación a lo largo de su vida. En los 41 años que tengo, sin ir más lejos, he vivido en 15 viviendas diferentes, ya sea por propia voluntad o forzada por la vida. Mis centros de trabajo han sido también bastantes y personas de diferentes estamentos han pasado por mi vida: he entablado conversaciones interesantes y también fugaces con prostitutas y chulos en mi época universitaria, he conocido a toreros frustrados, a vagabundos, a borrachos, a políticos, a muchos directores de centros educativos,a asesinos, a cantantes, a peluqueros que escribían poesía, a esquizofrénicos, incluso tuve a uno como pareja durante un año, del cual aprendí muchísimo, hubo maltratadores algunos, maltratad@s muchos, personas muy espirituales, casi seres de luz, enganchad@s a sectas, delincuentes muy precoces que me enseñaron el arte del ajedrez y un largo etcétera. Hoy me siento rica por haber acumulado tanta experiencia y haber vivido tantos cambios.

Cuando andaba enfrascada en todas estas historias buscaba la tranquilidad, buscaba acomodarme a un lugar, a una persona fija, a una vida más o menos estable... y de pronto, sin casi darme cuenta me vi viviendo una vida de película, de ésas que duran dos horas de reloj pero en las que se narra la historia completa de un ser humano. En estas películas aparentemente parece que nada cambia, bueno, sí, la apariencia física del protagonista. Yo parecía feliz en mi palacio de cristal, y los cambios, por mínimo que fueran, los saboreaba con mucho placer, porque a veces no eran muy bien recibidos, y no lo digo por mí, porque me encantan los cambios. Hasta que, ¡plaf!, esa vida también cambió y desde entonces hasta hoy siento que TODO es provisional, como antes de tener esa vida de película. Todo se transforma porque somos energía, y esa energía envuelve a la materia, nuestro cuerpecito...y aunque no queramos, las cosas van tomando giros inesperados, para bien o para mal.

Conozco a personas, muchas, que viven una vida plana, tienen una vida rutinaria. Pasaron su juventud sin pena ni gloria, en pandillas cerradas, estudiaron mucho una carrera, se ennoviaron y siguieron estudiando. Lograron aprobar unas oposiciones y sus situación económica se arregló para toda la vida. Ahora, después de comprar el pisito, bueno, de amueblarlo durante años, deciden que tienen que casarse, y por supuesto lo que sigue es intentar por todos los medios tener hijos y criarlos, porque para ellos es "ley de vida"... ya digo, una vida plana, plana, sin emociones. Bueno, sí, talvez sea emocionante que a su primer hijo les salgan los primeros dientes y diga por vez primera "mamá" o "papá"...

Pues fíjate, que en estos casos de vida plana y rutinaria también todo se transforma, aunque para mí esos cambios son tan evidentes y esperados que no tienen nada de emocionante.

Vamos, que sus cambios y los que sufrieron nuestros antepasados fueron similares, al menos los referentes a la vida marital y social.

Cada cambio en nuestras vidas hace que suframos una crisis, una crisis que puede ser mortal o pasajera, según la situación vivida entonces. Es duro, muy duro pasar por cada crisis y muchas veces pienso que no entenderé nunca por qué hay que sufrir tanto cada vez que algo cambia en nuestras vidas. Debería ser más fácil, pasar de largo por cada crisis como algo natural, pero no, toma sufrimiento, y otro, y otro. Eso sí, cada crisis es un aprendizaje mayor que mucho de los que nos ofrece la universidad... porque la vida, eso nos han dicho siempre y deben tener razón, nos enseña mucho.

Por eso, amigos y amigas, yo, para sentirme bien y no regodearme en las crisis pasadas, voy a contar cada una de ellas como una lección de vida y no como un fracaso... no sé vosotr@s, jejeje.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué palabras más acertadas. Sí que son chungas las crisis. Cuando estás en medio no ves el final ni lo bueno que te aporta... pero una vez que la pasas vamos que si ves con claridad lo malo pero sobre lo bueno que te ha traido, te ha aportado y las lecciones que has aprendido y que desde luego no caen en saco roto.
Saludos
Esperanza

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