martes, 23 de marzo de 2010

Natura nihil facit frustra LA NATURALEZA NO HACE NADA EN VANO


Recibo a la primavera con el canto de los pájaros, el olor especial de la felicidad casi completa y las sonrisas anchas de mis alumnos. Una alumna muy especial me dijo ayer, con su media lengua: “Primavera, Eva, flores, huelen bien”. No me la comí a besos porque no procedía, pero unos abrazos sí que nos dimos. Por todo lo que me provoca esta particular estación quiero aquí destripar mi primavera y escribir con la sangre más caliente todo lo que a mí me altera y me impulsa.

Siempre me ha resultado extraño que a los seres vivos, racionales e irracionales, esta estación tan esperada por mí durante todo el año, les provoque astenia, depresión, desánimo y la tan molesta alergia.

Astenia primaveral, que dicen que es esa sensación de cansancio generalizado y producido por la subida de temperatura, que yo traduzco como una relajación general de mi cuerpo y mi mente. Mi columna se suelta, mis piernas van y vienen felices por las calles de Madrid y mis brazos se balancean alegres al ritmo de los corazones urbanos. Me vuelvo loca de amor, de amor por todo lo que suena, por todo los olores que se me atoran en la nariz, por recibir cada imagen con una sonrisa. Puede que esté loca, pero el ofrecer a la gente una sonrisa en estos días me ha desencadenado un placer interior difícil de explicar. Me estimula mucho mirar a la gente desconocida a los ojos y poder escudriñar lo que están sintiendo por gentileza de esta estación tan juguetona.

Mi primavera se estaba perfilando con anterioridad a la llegada oficial del cambio de período estacional, gracias a un trapicheo que hice con la actitud que en los últimos meses yo estaba adoptando. Mi entorno cambió de forma radical y mi ánimo sobre todo, y percibí que algo bueno se me acercaba despacio por la espalda. Sentí una mano suave y cálida que acariciaba mi columna y me enderecé a mirar el horizonte nuevo. Reconocí a simple vista su tacto y le di la bienvenida antes de tiempo. Ahora deseo que no me abandone nunca, que me acompañe en todos los días del año, para sentir esa sensación tan, tan indescriptible que me posee en estas semanas.

VIVA LA PRIMAVERA Y LA REVOLUCIÓN HORMONAL

sábado, 13 de marzo de 2010

JUAN CERVERA SANCHIS


(A partir de ahora, entre entrada y entrada más o menos profundas, un hueco especial al poeta Juan Cervera. Va por ti, Tío Juan, aquí cabemos todos)


ORANGUTÁN

El orangután dormido,

el orangután poeta,

soñaba que era león

con un lince en la cabeza.

Soñaba el orangután

con relámpagos y estrellas,

con brisas acariciantes

y lluvias de primavera.

El orangután soñaba,

soñaba sueña que sueña

que una orangutana niña

le entregaba su inocencia.

El orangután dormido,

el orangután poeta,

soñaba, entre sueño y sueño,

que era suya la belleza.

JUAN CERVERA SANCHIS

México D. F., 11 marzo 2010

sábado, 6 de marzo de 2010

el camino del corazón...

Mi memoria es pésima, pero recuerdo más o menos bien la frase última de un libro que me impactó mucho en su momento, el libro de Susana Tamaro Donde el corazón te lleve. Por supuesto he tenido que buscarlo para escribirlo literal: “Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”.

¿Es siempre el camino del corazón el más correcto? yo he expresado muchas veces, con lágrimas en los ojos, a personas que he tenido muy, muy cerca de mi corazón, que debían hacer (conmigo) lo que les dictara el corazón. Tal vez para mí sus caminos no fueron los más acertados al principio, pero fueron sus opciones y también fueron sus corazones los que l@s hicieron acertar..., o no, en sus intentos por ser felices.

Puede parecer una contradicción hablar de cabeza o mente cuando se trata de elegir con el corazón, pero a mí me cuesta no poner parte de mi experiencia, parte de mi impronta personal cuando debo elegir una opción importante en mi vida. Quiero perderme con el corazón, pero la cabeza, generosa compañera del músculo que late, frena ciertos movimientos y me hace recapacitar casi siempre... y sobre todo ahora. Si conociéramos por anticipado cuáles van a ser los resultados de la elección y de nuestros pasos, todo resultaría más fácil, porque procederíamos con más seguridad; pero la vida es así, nadie te dice qué ocurrirá mañana, aunque programes cosas maravillosas que desees ocurran, aunque proyectes tu futuro a corto plazo y lo llenes con sueños que probablemente ocurran. Nadie sabe qué ocurrirá, por eso quiero perderme por el camino del corazón, con miedo de niña, con temor a lo nuevo, pero sabiendo que si actúo sin maldad, limpia, vacía de pasado, llegaré a la meta con una sonrisa amplia y el corazón preñado de ilusiones. Me gusta disfrutar de lo nuevo y ahora mi apetito me lleva hacia adelante, sin dejar de mirar de soslayo al pasado, claro, porque es lo que me hizo ser como soy. Si ese camino es el correcto me llevará al éxito y lo celebraré con vino y rosas, si por el contrario era un camino equivocado, no quiero llorar por un nuevo fracaso, pensaré que he obrado de la mejor manera posible, siguiendo los dictámenes de mi corazón, con buena fe.

Invito desde aquí a tod@s a seguir siempre el camino del corazón, pero con calma, con prudencia, y siempre siendo éticos con nosotr@s mism@s y con el mundo, por supuesto. Escuchad atentamente al corazón, si lo hacemos, al menos estaremos siendo coherentes con nuestras sentimientos y principios.

martes, 2 de marzo de 2010

la posesión y la impermanencia de las cosas y personas...


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Me topo con uno de los capítulos del libro INTELIGENCIA EMOCIONAL que me acompaña estas últimas semanas y hago aquí otra reflexión de las mías, personal por supuesto, pero fiel a lo que el autor del libro expresa. Es fácil estar de acuerdo en un tema como éste.
Leer la definición de la palabra “posesión” ya me provoca una extraña presión en el pecho, una molestia en el lado justo del corazón: “acto de poseer o tener una cosa con ánimo de conservarla para sí o para otro”, en definitiva, ser dueño de algo o de alguien.
Cuando nacemos nos enseñan que debemos vivir según una programación, estudiamos , buscamos trabajo, algunos compran una vivienda, forman una familia, adquieren una segunda vivienda para las vacaciones, acumulan objetos inútiles, llenan sus vidas de cosas materiales y... permanecen así hasta el fin de sus días, acumulando bienes, creyendo que van a vivir miles de años para poder disfrutar de todo lo amontonado. Sigo sintiendo esa presión, porque las palabras acumular, amontonar me pesan mucho y mi deseo es soltar amarras y volar ligera, como una pluma.
La ilusión de poseer ciega a las personas, que no se percatan que todo es transitorio, inestable como el tiempo. El tiempo, justo el que recoloca todas las piezas, el que nos abofetea para decirnos que fuimos unos imbéciles por aferrarnos tanto a algo material o a una persona en concreto. Es algo enfermizo. Puede hacernos trizas las entrañas, por ejemplo, el que el objeto o sujeto de nuestro deseo desaparezca para siempre de nuestras vidas, por eso es recomendable sentir que nada nos pertenece.
El mundo cambia, las cosas desaparecen, las personas vienen y muy a nuestro pesar...se van para siempre...todo es provisional, la vida es provisional, porque no nos engañemos, no estaremos aquí, en esta dimensión, en este tiempo, más de lo que nuestros pellejos y huesos aguanten...y no estoy siendo pesimista, así es la vida y hay que estar preparados para ello.
La posesividad crea dependencia de las personas que creemos poseer y sometimiento de los bienes materiales que también creemos tener en nuestro poder. Todos los que CREEN POSEER tendrán que abrir algún día los ojos, porque nada de lo que tenemos a nuestro alrededor permanecerá ahí todo el tiempo, así que disfrutad de todo lo que AHORA... tenéis porque puede que mañana ya no esté.
Os animo a tod@s, desde este humilde rincón, a vivir la vida y a no dejar que ésta y sus circunstancias os vivan. Abrid los ojos y observad la historia, ¿acaso no se dieron cuenta aún que nada es permanente?...
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