martes, 28 de abril de 2009

ATARAXIA, La mejor manera de estar en el mundo


Ataraxia: Disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, estoicos y escépticos gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y a la fortaleza del alma frente a la adversidad. Tranquilidad espiritual, paz interior y finalmente la felicidad, que es el fin último de estas 3 corrientes.

Llevo unos días bastante agitada en los que no he dejado de recibir noticias muy malas. Mis noches de pesadillas y poco descanso se hacen notar en mi semblante y todo por empatía con las personas más cercanas. Algunas de estas confidencias han sido ofrecidas por una amiga, una vieja amiga con la que quedé ayer porque necesitaba imperiosamente hablar. Aparte de desahogarse, me recordó, casi al final de la tarde, una postura que deberíamos tomar todos en etapas oscuras como la que ella y la persona con la que ha convivido más de 15 años, viven actualmente.
Sólo dijo una palabra, que recordé vagamente de mis estudios de B.U.P. y C.O.U.: ATARAXIA. Me dijo: “Voy a comenzar a desdramatizarlo todo, porque ya va siendo hora”. Aparte de censurarle, a mi manera, es decir, de forma suave y con el mayor tacto, parte de sus confidencias, me puse de su lado y sufrí con ella cada palabra derramada. Eso sí, ni una lágrima cayó de sus ojos, cosa que me confiesa, es parte de esa postura que desde ahora está siguiendo a “rajatabla”.
Indagué y refresqué mi memoria oxidada y me encontré en cada frase leída sobre la ataraxia, conmigo misma y con mi gran deseo: ser feliz a toda costa.
He pasado por etapas malas, muy malas y hasta insoportables, pero esta última está siendo la peor, porque el desprendimiento de todo lo que hasta ahora rodeaba a mi vida está siendo muy duro.
Ayer, a pesar de la dureza de lo que escucharon mis inocentes oídos, me decidí a intentar cambiar de forma radical mi forma de ver las cosas. La ataraxia me ayudaría, al menos encontré algo que se parecía a dejar de sufrir por todo tanto como lo hago yo. Que mejor manera de comenzar, que verlo todo como si a ti no te estuviera ocurriendo, como si estuviera observando un cuadro a cuatro metros de distancia, alejada de toda perturbación, de toda influencia. Recuerdo haber hecho esto mismo en muchas ocasiones de mi vida, pero ahora parece como si lo hubiera olvidado.
Y no hablo de APATÍA, en absoluto. La diferencia principal entre la apatía y la ataraxia es que la apatía te separa de toda actividad para lograr la felicidad, es decir, inactividad, eliminación de pasiones y hasta de deseo. Por el contrario, si apuestas por la ataraxia, y eso es lo que yo haré, encontraré la felicidad a través de fortalecerme espiritualmente, alejarme del dolor del cuerpo y del alma y de las circunstancias desfavorables que me vaya encontrando. En resumen, mi trabajo consistirá en lograr la imperturbabilidad ante la vida, pero con acción, sin desidia.
¿Cómo lograré tal hazaña? Es muy difícil mantener en todo momento el estado de serenidad completa. Voy a comenzar a realizar lo que hace tiempo abandoné, prácticas de meditación, exteriorizaciones y absorciones de energías, y todo lo relacionado con el equilibrio de mi mente, la calma total acompañada de un autoconocimiento profundo de mí misma, de mis límites, de mis posibilidades en esta vida, de los errores cometidos, de las aportaciones que hice a las personas que he querido y quiero, de mis actitudes ante los conflictos. Ah, todo ello acompañado con una sonrisa ancha y brillante que ilumine el camino que voy a emprender a partir de ahora.

Gracias, amiga, por regalarme esa palabra...

martes, 21 de abril de 2009

Las luces y las sombras


La vida está llena de contrastes, luces que te ciegan de felicidad y que no te dejan ver más allá, otras que te derriten el alma con un beso cálido y muchas sombras, nubladas por la espesura de la duda y el tormento. Siempre luces y sombras, siempre blanco y negro…
Ayer tuve una experiencia terapéutica más que aclaratoria, confesé que aunque mi vida en estos instantes no la sienta importante ni valiosa por los fracasos vividos y las jarras de agua fría vertidas en mi cabeza, me daría una oportunidad y no desaparecería aún… (Éste es un mensaje directo a aquellos que dicen quererme tanto, para que dejen
de “pre-ocuparse” (1) tanto por mí. Me gusta más la idea de que se “ocupen” (2) de mí, trastorna menos, pero claro, es más incómodo).
Me preguntaron si había pensado en todo este tiempo en el suicidio y negué con lágrimas en los ojos. Susurré casi imperceptiblemente que lo que había deseado muchas veces era sucumbir a esta vida, terminarla, pero que por cobardía no me había atrevido nunca. Me di cuenta segundos más tarde que no ha sido cobardía sino amor hacia los demás lo que me ha hecho permanecer aquí siempre que ese pensamiento me ha rondado.
Me siento ahora y me he sentido en muchos momentos de mi recorrido vital un bicho raro, extranjera en este mundo, rechazando en todo momento todo convencionalismo existente, ya desde muy pequeña, por eso tal vez esté siempre enfadada con el mundo…mucho más ahora.
Me observo inconformista extrema, porque este mundo pretende que seamos convencionales y que vivamos todos de la misma manera, una vida aparentemente feliz en pareja, con tu casita preparada para la comodidad, tu jardín y si es posible, hijos que pululen por él, o gatos o perros que sustituyan a éstos. Nos quieren hacer ver que lo perfecto es eso… y no puede ser, convivirán las luces con las sombras; nunca podrá ser siempre oscuro, afortunadamente, ni jamás la claridad o la luz nos iluminará para siempre, al menos en este mundo infectado por la costumbre enferma de ir detrás del rebaño, de hacer lo políticamente correcto. Por eso sé que todo tiene un principio y todo tiene un final, nos guste o no.

(1) Pre-ocuparse: Ocuparse previamente, anticipando el futuro o arrepintiéndonos del pasado y sus posibles consecuencias, pero sólo mentalmente y con expectativas negativas.
(2) Ocuparse: Se centra en el presente, en lo que puedo hacer ahora por mejorar mi situación o la de los demás o resolver un problema. Ocuparse es acción, concentración y resolución.

domingo, 19 de abril de 2009

NO PROMETAS LO QUE NO PUEDES CUMPLIR


Nadie debería prometer amor eterno o algo parecido a nadie si no será cierto que lo podrá cumplir. Cierto es que debemos ser sinceros, pero en muchas ocasiones la pasión nos hace emitir discursos incontrolados; no digo que sean mentiras ni palabras vacías, simplemente juras cosas que tal vez con el tiempo hagan mucho daño, porque no has tenido en cuenta las consecuencias de tus palabras, te has precipitado y con seguridad y esto es lo más cierto, en ese momento lo dicho lo has sentido profundamente.
Nunca más prometeré a nadie lo que no podré cumplir, porque nadie, y menos yo, tiene derecho a anunciar que no podrá vivir sin mí, que el corazón le duele sin mi presencia o que no somos dos almas sino una. No, no podré dar crédito a palabras demasiado amorosas, dichas en momentos en los que los sentidos se desbordan y los sentimientos están de punta. Tendré miedo a creer, tendré siempre la duda. Sentiré desconfianza.

jueves, 16 de abril de 2009

Las enfermedades del alma

Las enfermedades del alma, ésas que no se ven y de las que muchos incrédulos dudan todavía que puedan convertirse en crónicas, son igual o más dolorosas que algunas enfermedades crónicas del cuerpo físico. Reitero lo dicho en la anterior entrada, la sociedad se apiada de los enfermos cuyo cuerpo se deteriora lentamente por una enfermedad física, pero quita importancia a los dolores incrustados en el corazón por etiología bien diversa. El grueso de la sociedad se equivoca al pensar que ese dolor invisible no mata igual de lentamente que cualquier cáncer, diabetes o enfermedad crónica. Ya me gustaría a mí que se pudieran utilizar las células madre para esta dolencia, igual que se ha demostrado recientemente que puede funcionar con los diabéticos tipo 1. ¡Qué suerte tienen algunos y algunas!.
A los incrédulos y a los que piensan que estas dolencias del alma se curan con la ayuda de un buen profesional, que no se encuentra fácilmente porque en estos casos la medicina no es exacta ni se pueden medir los números de sesiones o dosis de medicamento como se hace con la diabetes, por ejemplo, hasta dar con la dosis exacta, les diría que abran los ojos, que no es tan fácil como parece. Esos mismos también piensan que dejando pasar el tiempo, el dolor desaparecerá, se esfumará como el agua evaporada. Ojalá tuvieran razón, pero tampoco es factible. Si personas de nuestro entorno cercano, esos que dicen que nos quieren tanto, nos abandonan cuando estas enfermedades están instauradas, entonces el tratamiento se hará difícil y la cura casi imposible. Porque el profesional jamás sustituirá a las personas que nos quieren.
El estudio del alma no debería restringirse tan solo a los sectores religiosos y esotéricos, para nada. En este caso llamaría enfermedad del alma a todas esas dolencias causadas por una pérdida traumática, una obsesión sin definir, etc; es decir, todo aquel padecimiento constante en el tiempo y que es en muchos casos inapreciable para el resto del mundo, porque repito, no se puede manejar con los sentidos humanos, tan represores de sensaciones en muchos de nosotros.No deseo con todo esto dar una imagen errónea de mí misma, no quiero, sería lo último, provocar lástima o compasión. Esa estrategia es la más mezquina y ruín de todas cuanto conozco. Yo sólo defiendo la postura de quienes pueden tener una enfermedad del alma más que incrustada, interiorizada y casi enquistada. Una enfermedad paralizante como lo puede ser cualquier otra enfermedad, porque el que la tiene, aunque pueda trasladarse con su cuerpo físico de un lado a otro, se convierte en un fantasma que vive por inercia y pasa desapercibido durante un tiempo. Muchos no aguantan esta vida de sombras y concluyen, están en su derecho, con el circo montado; otros aguantan y…y esto es lo más grave, transforman esa enfermedad impalpable y para muchos imaginaria, en una enfermedad física. Suele ocurrir que cuando este cambio se obra en las vidas de esas personas ya enfermas con anterioridad, entonces la sociedad comienza a apiadarse de ellos y a atenderles. ¡QUÉ INJUSTO TODO ESTO!

miércoles, 15 de abril de 2009

No me iré aún, pero simplemente no quiero estar aquí


Que haya o no algo después de la muerte en realidad ahora mismo me da igual, lo único que siento es que esta vida es un fracaso total como invento, por eso la mejor opción es no vivirla, escapar de alguna forma. Muchas son las maneras de hacerlo, vivir como un zombi , pasear tu cuerpo físico, cuidarlo para poder pasearlo, de vez en cuando dar placer a ese cuerpo, sonreír, llorar, comer, dormir, observar cómo transcurre todo a tu alrededor y por supuesto mirarse muy dentro y más allá de todo esto.
Nadie, al menos yo, se ampara y consuela en que haya algo mejor después de esta vida, supongo que lo harán los que tienen una fe religiosa y obsesiva, pero yo me confieso no practicante de ninguna religión existente, así que no es un consuelo, lo que pienso es que al menos en esa otra situación no habrá dolor. Hay miles de personas que relatan su vuelta a la vida tras un largo período en coma...eso no me lo puede rebatir nadie...
¿¿¿¿No pensáis que una persona, en sus últimos meses de vida y tras una larga enfermedad cruel y letal, no dejará de sufrir cuando deja de respirar????...Pues las enfermedades del alma son igual o más dolorosas que las físicas, sé de qué hablo, lo que ocurre es que en esta sociedad están bien vistas y aceptadas las enfermedades del cuerpo y en la mayoría de los casos la gente es reticente a creer que si no hay dolor físico lo que se siente es una farsa, un invento del que lo siente, una tontería pasajera que se irá con el tiempo sin más. Y estáis muy equivocados, creedme, aunque no se precise quimio ni medicamentos mágicos, las enfermedades del alma, ésas que tachan de simplezas y bobadas muchos seres humanos porque “no se ven”, también existen y mata poco a poco en vida. Las personas que la sufren también necesitan descansar de ellas y muchos sienten el deseo de acabar con todo igual que el enfermo terminal lo siente.
Cuando sentimos que ya nada nos ata a la vida, quizás sea porque tal vez hayas estado viviendo una obra de teatro preciosa durante muchos años y por sorpresa, sin venir a cuento, toda tu vida se ha desmoronado como un castillo de arena; por eso siento que no vale la pena tanto esfuerzo para reconstruir nada en esta vida, sólo la inercia te hará seguir adelante.

la vida no vale nada


La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.
La vida no vale nada
si en fin lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera
lo que tengo y que me ampara.
Y por eso para mi
la vida no vale nada.
(Pablo Milanés)

La visión del ser humano que hasta hace muy pocos instantes tenía vida, inhalaba oxígeno y sentía con los sentidos físicos, hace que muchos piensen que “la vida física” no valga mucho; hace que nos preguntemos qué hacemos aquí, qué sentido tiene todo esto. Yo me lo pregunto constantemente en la actualidad. A la mayoría de la personas les mueve el placer efímero que te ofrecen momentos fugaces, pero cuando esos momentos están tan espaciados en el tiempo te vuelves a preguntar una y otra vez el sentido de todo este teatro.
A mí me apetecería, cómo no, tener una visión simplista de la vida, pero supongo que será la edad y las circunstancias vividas las que me hacen sentir que no, que no me equivoco al pensar que todo lo que nos ofrece esta vida física es una maldita pantomima y que ni el dinero, ni el placer, ni el sexo, ni el ocio sirven para nada.
Un buen día te levantas y está tu vida patas arriba, como si toda la vida pasada hasta entonces la hubieran metido en una lavadora sin tú quererlo y alguien hubiera presionado el botón del centrifugado para sanearla...pero cuando te das cuenta, tus circunstancias, tus recuerdos gratos y hasta tus bajezas y suciedades siguen dando vueltas, todo revuelto, y te resulta imposible abrir la puertecita del electrodoméstico... Tienes la impresión de que nunca más podrás abrirla y sigues y sigues girando junto a todo aquello, y el desorden y los nudos que allí se forman parecen no tener fin.
En ese momento te encuentras limitado y atado de pies y manos por las circunstancias y es poco lo que se puede hacer en este caso… Sólo esperar que te corten la luz o que alguien, o tú mismo, pueda abrir a la fuerza esa maldita puerta para que todo salga de nuevo y poder ordenar de nuevo tu vida.
Por eso y muchas cosas más no me importaría pasar al otro lado, a lo que algunos dicen lo desconocido y a lo que yo llamo la esperanza de algo realmente novedoso y tranquilizador al menos. Jamás me ha dado miedo desaparecer y ahora menos que nunca, porque siento que la vida es tan simple, tan cruel y tan injusta y estúpida que no vale la pena.

martes, 14 de abril de 2009

Vivir o morir a veces es lo mismo


A veces la vida puede confundirse con la muerte… o quizás vivir es morir despacio, lentamente, sin casi percatarse.
Te despegas de todo, te apartas, y flotas en solitario, como una pompa de jabón… sobrevuelas un rato de acá para allá y de pronto, chocas con la realidad; es una bofetada por sorpresa…y plaf… explota la pompa y caes al vacío, al vacío de ti misma, al vacío que dejaron todas las conciencias que te impregnaron en algún momento… el vacío que mata con la pausa de un caracol…que se desplaza lento pero llega a su destino.
A veces me muero del todo y mi rostro queda hierático, como una escultura sin vida, sin risa, sin luz.
A veces no importa morir si la angustia no aminora su paso definitivo, no afecta morir si la vida te arranca de cuajo el corazón enfermo.
A veces me gustaría saborear el gozo entre los brazos de Morfeo y no avivar más la llama del suspiro acompasado… Cortar el soplo que me ata a la vida y descansar para siempre de esta cárcel oscura. Prefiero flotar siempre en la muerte que conozco tan bien que malvivir errante en esta vida incierta.

domingo, 12 de abril de 2009

¿¿¿¿¿Fe o folclore??????


En esta última vida me tocó nacer en una provincia que vive la muerte y resurrección de Jesucristo de una forma muy peculiar, Sevilla…y olé. He bajado 3 días a visitar a la familia y me he topado con varios pasos de Semana Santa, porque aquí es casi imposible no encontrártelos. Me he sorprendido como la primera vez que los vi. Cada año de mi infancia pasaban dos pasos justo por la casa de mis padres, así que no iba al encuentro de ninguno, ni falta que me hacía. Me vi inmersa en la costumbre casi interiorizada de vivir la Semana Santa como obligación, porque cuando tienes cierta edad no puedes escapar a eso; pero bueno, también por delante de la puerta de mi casa, que es particular, también solía pasar la cabalgata de los Reyes Magos en Navidad y lo vivía de manera similar…y también las chirigotas por carnaval… y era vivido por mí de idéntica forma.
Yo soy muy respetuosa y no quiero que nadie se sienta ofendid@ por lo que aquí se escriba, pero hacía mucho tiempo que quería hablar sobre este tema tan curioso. Pues bien, visité la capital justo el jueves por la noche, la llamada “madrugá”…y sí que lo es, por la de gente que se amontona por las calles de esa ciudad, unos organizados y ataviados con sus mejores galas, portando la programación de todas y cada una de las hermandades que pasean a sus estatuas, y otros bastante confundidos por el alcohol.
No dejan de impresionarme los rostros de los cientos de personas que allí se agrupaban mirando la estatua de madera. Yo, más que mirar a los santos, me giraba para no perder de vista esa imagen tan curiosa de esta fiesta, las caras del público de esta obra de teatro repetida año tras año de la misma manera y con igual guión. Muchos habían estado horas expectantes, con sus sillitas plegables, incluso tumbados en el suelo, haciendo tiempo, cualquiera se pone delante y les quita el sitio, son capaces de pegarte por estar en primera fila, vamos, como en la playa. En cuanto suena una musiquita a lo lejos, la gente se levanta, comienza a amontonarse y de nuevo... a esperar que pasen las estatuas. Esto se repite en cientos de calles de la ciudad al unísono. Piden silencio, por respeto al señor muerto, dicen, o a la virgen, madre del difunto. Pero cuando la música aumenta, la emoción parece embargar a todos los presentes, y dicen que es por la fe, por la devoción a aquella imagen paseando, mezclada con esa música tan tradicional y poco escuchada, porque estas notas sólo se escuchan en esta época y nada de “cuarenta principales” o “Kiss FM”, no, que ésta es una música muy elitista. Al subir los decibelios, los señores que mueven los pasos, los costaleros, unos hombres fornidos que se esconden bajo unos faldones bordados con hilos de oro y mucho lujo, el público explota en un aplauso acalorado. El espectáculo “es digno de ver”, dirían en mi pueblo, porque hay que ser muy fuerte para mover tamaño paso de Semana Santa y encima no cobrar por hacerlo… eso sí que es fe.
Lo que más me impresiona de todo esto es recordar el lugar donde en verdad dicen que colgaron de una cruz a Jesucristo, y visualizar a la gente gritando y aplaudiendo igual que lo hacen ahora…y sobre todo ver a personas que no son creyentes llorando delante de la imagen santiguándose y mostrando una emoción cristiana que no sienten en realidad más que en este momento. Y sabéis qué me gustaría???, pues ver a una de estas imágenes de vírgenes y Cristos vestidos con las prendas que por aquel entonces estaban de moda y no con trajes bordados de oro y “lujerío” y algunos diseñados por grandes modistos... ¿estamos locos?. Cuando veo eso pienso que los que han vestido así a los personajes que están subidos a los pasos, no han respetado el guión verdadero, “Sepulcros blanqueados” los llamaría Jesús. Esos millones que se gastan en vestir a un trozo de madera deberían destinarlos a otros menesteres, a la caridad y a servicios sociales, por ejemplo, porque eso es lo que predican sus principios, no?????

jueves, 2 de abril de 2009

¿Qué sentido tiene la vida?

¿Qué camino es el más correcto?
Encontrar “el camino” es lo difícil… Das tumbos durante meses, incluso años, y nada, las gotas de sudor y a veces las lágrimas por el esfuerzo y la rabia borran la senda… y así un día tras otro.
El rumbo, los rumbos…porque soy consciente ahora de los muchos caminos que en la vida nos son señalados como nuestros. ¿Cuál de ellos tomar, entonces?... Ojalá lo supiera; éste es el objetivo de mi existencia, saber hacia dónde dirigirme.
Debemos caminar con los ojos muy abiertos, tranquilos, en solitario…porque nuestros caminos son nuestros, no podemos convencer a nadie para que transite junto a nosotros, pero tampoco nos podemos dejar convencer por cualquiera que nos asegure que el rumbo que mejor me irá en mi vida es el que ellos están trazando.
En el momento exacto que encuentre el rumbo…lo sabré, mientras tanto vivo, que no es poco, con el convencimiento de que seguiré investigando y trazando ese supuesto rumbo, mi rumbo.

Terminaré con las palabras sabias de un gran psicólogo, Fritz Perls:

Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo
No estoy en este mundo para cumplir tus expectativas
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías
Tú eres tú, y yo soy yo
Y si por casualidad nos encontramos es hermoso
Si no, no puede remediarse



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