sábado, 30 de enero de 2010

Mario Benedetti.... No te rindas...


Un regalo para tod@s aquell@s que cren que hay esperanzas y que la vida es un regalo...

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.

viernes, 29 de enero de 2010

¿Tener o no tener expectativas?...ésa es la cuestión...


Deseo repetir esta entrada de hace algunos meses y quiero dedicarla a l@s que creyeron que no hablaba de ellos en mi blog, también a l@s que creyeron que no planeaba mi futuro con ell@s, a es@s que incrédul@s imaginaban que no les quería.Va por ell@s...

Muchos pensamos que el futuro no existe, que lo vamos haciendo poco a poco nosotros, con pasos cortos, con pasos seguros y a veces inseguros. Si pensamos que el futuro no existe, tal vez sea mejor no tener expectativas, ¿no?... Si apreciamos lo que ya tenemos, ¿para qué tener expectativas?, ¿para qué pensar en lo que puede llegar pero que aún no ha ocurrido?... Si estamos viviendo intentando controlar nuestro futuro y el ajeno; manejando, tal vez sin darnos cuenta, la conducta de los otros y seguramente la propia, sólo lograremos que tengamos muchas más expectativas y la consecuente desilusión si éstas no se hacen realidad. Pero también me pregunto: ¿Y cómo se puede vivir sin ilusión de futuro?, ¿cómo no soñar con acontecimientos futuros?... ¿cómo vivir el presente sin pensar en el pasado, pero tampoco en el futuro?.... A mí me resulta difícil, pero en mi actual vida presente el futuro no llega más allá de unos meses, y pienso que es fruto de la madurez y no del miedo. No tengo ni idea qué ocurrirá dentro de un mes y quiero avanzaros algo que sabéis todos, NADIE LO SABE. Cuando nos acostamos cómodamente en nuestras camas y a la mañana siguiente despertamos tras oír el dichoso despertador, ¿nos preguntamos qué habría pasado si hubiera sido nuestra última noche de vida?, ¿y si no nos hubiéramos despertado más?... Si nos hiciéramos estas preguntas tal vez agradeceríamos estar vivos cada mañana. Suele ocurrir que agradecemos poder respirar y seguir viviendo cuando ocurre en nuestro entorno cercano alguna desgracia o una situación de peligro mortal, pero después se nos olvida seguir agradeciendo cada suspiro dado. Yo agradezco, después de transitar por caminos enfangados y repletos de obstáculos, lo que tengo ahora, porque es lo que me está tocando vivir ahora y me siento afortunada de recibir este regalo, mi presente-presente. Y en mi presente estás tú, y tú también, y tú, sí, tú, claro.
Las expectativas son otro inconveniente que nos perjudica muchas veces en el recorrido natural de nuestras vidas. Si obtenemos siempre lo que deseamos o esperamos, seguramente no tendríamos tiempo de estar agradecidos, estaríamos todo el día dando las gracias a diestro y siniestro, porque no estamos acostumbrados a agradecer lo que es esperable que ocurra.
Y no quiero decir que no soñemos, que no anhelemos cosas positivas en nuestras vidas, eso sería una falsedad por mi parte, porque el ser humano hace eso constantemente. Nuestra cabecita está constantemente produciendo sueños, creencias de que se pueden lograr cosas, pero desgraciadamente también esta habilidad humana funciona al revés, nuestro cerebro miedoso imagina que algo muy malo puede sucedernos y comienza a producir imágenes de cosas terribles que no tienen por qué pasar, que están alimentadas por la negatividad y que en muchas ocasiones acaban por suceder… enfermedades, desánimos, conflictos entre personas, etc. Es como si lo estuviésemos viendo de forma anticipada. ¿Por qué el ser humano no es más hábil e imagina siempre situaciones felices, encuentros dichosos, momentos radiantes?... Es una pena, pero no ocurre siempre así. Y me pregunto…¿Por qué si tengo toda esta teoría en mi mente no la pongo en práctica cada día?... Es una reflexión que me hago en voz alta y que me sirve para ponerme las pilas desde ahora mismo, desde este mismo instante. Qué tontos somos a veces los humanos… Para terminar quiero dejar claro qué pienso al respecto del presente y su relación con el futuro. Si dejamos correr el tiempo en nuestro presente sin hacer nada para cambiar el posible futuro que nos espera, tampoco pasarán cosas en nuestras vidas que hemos deseado siempre; no sé si me explico, pero lo que quiero decir es que, aunque pensemos que el futuro NO ES NI ESTÁ, el presente hay que vivirlo con todas las consecuencias para que, aún sin expectativas, lo que nos espera…es decir, ese futuro inexistente, esté formado, construido con los logros hechos en el presente. Es un tremendo lío, pero sé que tengo razón.

miércoles, 27 de enero de 2010

El horizonte que me espera

Enjugo con prisa mis lágrimas y observo el horizonte... un nueva perspectiva , con curvas insinuantes, se asoma a lo lejos. Sale a mi encuentro, ya puedo verla, hasta puedo oler el aroma que desprende su piel sin haberla conocido. Miro y me encamino rauda a su encuentro... ¿¿Qué sorpresa me espera ?? Eso será lo mejor... el FUTURO, el porvenir...

miércoles, 20 de enero de 2010

la castración y la imperfección del ser humano



No suelo hacer mucho caso a la televisión, es más, hasta hace unas semanas no tenía. La puse mientras hacía unas cosas…y cuál fue mi sorpresa... lo que dijeron los dos tertulianos en ese momento me venía a mí particularmente al dedillo.

Hablaron de la castración según un psicoanalista francés muy prestigioso, Jacques Lacan. Por lo visto decía que no nos curaríamos si no la asumíamos, la castración, se entiende. Uf, recordé haber estudiado algo de eso en la carrera, pero aquello me quedó un poco lejos entonces. No entendí al principio lo que querían expresar con aquella idea, pero más tarde tuve claro a qué se referían. Sólo entonces pude meterme de lleno en el debate.

Desechando por supuesto los tecnicismos psicoanalíticos, lo que pretendía expresar el padre del psicoanálisis era que todos estamos limitados en algo y que si no asumimos esas restricciones o como yo lo llamo, errores en nuestro disco duro personal… NO SEREMOS JAMÁS FELICES. Eso me consta y lo creo ciegamente ahora. La experiencia te ayuda, claro.

Tenemos que darnos cuenta que no podemos “hacer de todo”, y que tampoco “podemos tenerlo todo”. El ser humano desea constantemente cosas a lo largo de su vida, señal inequívoca del vacío al que estamos sometidos por culpa de querer tenerlo todo, tener demasiado, o no observar que con lo que tenemos o teníamos (porque lo hemos perdido) seríamos o habríamos sido felices más que suficiente. Parece un lío pero no lo es tanto.

Cuando deseamos algo y lo logramos, ¿¿¿ quedamos del todo satisfechos???...pues a veces nos dura un rato esa satisfacción y a veces ni en el momento de tenerlo creemos que nos está compensando. El comportamiento humano es bien extraño. Suele ocurrir lo peor, que nos surge otro deseo nuevo.

Un ejemplo claro lo vemos a diario en los niños que nos rodean, nunca están del todo contentos con los juguetes que les regalan sus familiares, y al poco tiempo de abrirlos quedan exiliados, arrinconados en un desván a la espera de otro que llene el vacío que aquellos dejaron.

Otro ejemplo, también cercano, es el vivido por muchas parejas. Dos personas que se quieren deciden convertirse en pareja y disfrutar de todo lo que conlleva esa situación, o no vivir en pareja pero disfrutar de muchos derechos que esta situación te da. En cuanto surge un problema o conflicto, una de las partes, la que se cansa antes casi siempre, descambia a la persona que hasta entonces satisfacía sus necesidades. Sin pensarlo mucho toma una decisión drástica: “no me satisface por esto, por lo otro... y por esos motivos, para mí suficientes, voy a romper con todo lo que durante algún tiempo me ha llenado y hecho feliz”. El ser humano en la actualidad siente un engañoso poder para cambiar de vida casi por arte de magia, cambiar una pieza por otra pieza. Siempre creyendo que el último juguetito recompensará todos sus deseos escondidos, presumiendo que lo último superará a lo anterior.

Es época de cambios, decían los tertulianos, nada nos llena, lo tenemos todo para ser felices, TODO... y si no, miremos a nuestro alrededor y analicemos si es cierto lo que digo. Y sin embargo siempre hay algo que nos recuerda que estamos vacíos, sin estarlo realmente. Parecemos pozos sin fondo que sólo por instantes parecen estar repletos. De pronto, sucumbimos al vacío y buscamos como locos algo que nos llene...sin saber que lo que nos podría llenar está a nuestro lado...NOSOTROS MISMOS, nuestra pareja, si la tenemos, nuestros amigos, si los tenemos, familia, si la tenemos cerca...si no...qué mejor compañía que la de uno mismo.

Porque, y con esto resumiría yo aquello que escuché el otro día por la televisión, no se trata ni mucho menos de ir rellenando huecos, de ir saturando con cosas inútiles y personas pasajeras nuestras vidas, sino de ir retirando el pensamiento absurdo de que somos perfectos o ilimitados... Es el momento de confesarnos con la más cruda sinceridad que podamos que no somos redondos, que estamos incompletos como seres humanos y que...y esto quiero que sea la guinda, tenemos que VER MEJOR aquello que tenemos cerca Y NO ALEJARLO; disfrutar de ello, solucionar conflictos, ser realistas con los errores que hemos cometido y solventar problemas sin tener que cambiar a las personas que nos han provocado algún dolor de forma inconsciente, ni comprarnos otro juguete que creemos es más sofisticado. Reciclemos nuestra vida, aprovechemos lo que aún tenemos, no tiremos al contenedor lo que nos “parece” roto...Amén


la castración y la imperfección del ser humano

No suelo hacer mucho caso a la televisión, es más, hasta hace unas semanas no tenía. La puse mientras hacía unas cosas…y cuál fue mi sorpresa... lo que dijeron los dos tertulianos, en ese momento me venía a mí particularmente al dedillo.

Hablaron de la castración según un psicoanalista francés muy prestigioso, Jacques Lacan. Por lo visto decía que no nos curaríamos si no la asumíamos, la castración, se entiende. Uf, recordé haber estudiado algo de eso en la carrera, pero aquello me quedó un poco lejos entonces. No entendí al principio lo que querían expresar con aquella idea, pero más tarde tuve claro a qué se referían. Sólo entonces pude meterme de lleno en el debate.

Desechando por supuesto los tecnicismos psicoanalíticos, lo que pretendía expresar el padre del psicoanálisis era que todos estamos limitados en algo y que si no asumimos esas restricciones o como yo lo llamo, errores en nuestro disco duro personal… NO SEREMOS JAMÁS FELICES. Eso me consta y lo creo ciegamente ahora. La experiencia te ayuda, claro.

Tenemos que darnos cuenta que no podemos “hacer de todo”, y que tampoco “podemos tenerlo todo”. El ser humano desea constantemente cosas a lo largo de su vida, señal inequívoca del vacío al que estamos sometidos por culpa de querer tenerlo todo, tener demasiado, o no observar que con lo que tenemos o teníamos (porque lo hemos perdido) seríamos o habríamos sido felices más que suficiente. Parece un lío pero no lo es tanto.

Cuando deseamos algo y lo logramos, ¿¿¿ quedamos del todo satisfechos???...pues a veces nos dura un rato esa satisfacción y a veces ni en el momento de tenerlo creemos que nos está compensando. El comportamiento humano es bien extraño. Suele ocurrir lo peor, que nos surge otro deseo nuevo.

Un ejemplo claro lo vemos a diario en los niños que nos rodean, nunca están del todo contentos con los juguetes que les regalan sus familiares, y al poco tiempo de abrirlos quedan exiliados, arrinconados en un desván a la espera de otro que llene el vacío que aquellos dejaron.

Otro ejemplo, también cercano, es el vivido por muchas parejas. Dos personas que se quieren deciden convertirse en pareja y disfrutar de todo lo que conlleva esa situación, o no vivir en pareja pero disfrutar de muchos derechos que esta situación te da. En cuanto surge un problema o conflicto, una de las partes, la que se cansa antes casi siempre, descambia a la persona que hasta entonces satisfacía sus necesidades. Sin pensarlo mucho toma una decisión drástica: “no me satisface por esto, por lo otro... y por esos motivos, para mí suficientes, voy a romper con todo lo que durante algún tiempo me ha llenado y hecho feliz”. El ser humano en la actualidad siente un engañoso poder para cambiar de vida casi por arte de magia, cambiar una pieza por otra pieza. Siempre creyendo que el último juguetito recompensará todos sus deseos escondidos, presumiendo que lo último superará a lo anterior.

Es época de cambios, decían los tertulianos, nada nos llena, lo tenemos todo para ser felices, TODO... y si no, miremos a nuestro alrededor y analicemos si es cierto lo que digo. Y sin embargo siempre hay algo que nos recuerda que estamos vacíos, sin estarlo realmente. Parecemos pozos sin fondo que sólo por instantes parecen estar repletos. De pronto, sucumbimos al vacío y buscamos como locos algo que nos llene...sin saber que lo que nos podría llenar está a nuestro lado...NOSOTROS MISMOS, nuestra pareja, si la tenemos, nuestros amigos, si los tenemos, familia, si la tenemos cerca...si no...qué mejor compañía que la de uno mismo.

Porque, y con esto resumiría yo aquello que escuché el otro día por la televisión, no se trata ni mucho menos de ir rellenando huecos, de ir saturando con cosas inútiles y personas pasajeras nuestras vidas, sino de ir retirando el pensamiento absurdo de que somos perfectos o ilimitados... Es el momento de confesarnos con la más cruda sinceridad que podamos que no somos redondos, que estamos incompletos como seres humanos y que...y esto quiero que sea la guinda, tenemos que VER MEJOR aquello que tenemos cerca Y NO ALEJARLO; disfrutar de ello, solucionar conflictos, ser realistas con los errores que hemos cometido y solventar problemas sin tener que cambiar a las personas que nos han provocado algún dolor de forma inconsciente, ni comprarnos otro juguete que creemos es más sofisticado. Reciclemos nuestra vida, aprovechemos lo que aún tenemos, no tiremos al contenedor lo que nos “parece” roto...Amén

sábado, 16 de enero de 2010

AGRADECIMIENTOS...

Vuelvo con las fuerzas renovadas del que ha pasado por un terremoto en su vida. Mi existencia ha dado un giro inesperado y me ha durado, por desgracia para mí, todas las vacaciones navideñas. Vuelvo sin rencores, sin resentimientos, sin rabias pasadas. Vuelvo en presente, siendo yo misma, a solas con la vida, que se me enfrenta ahora con toda la crudeza, pero también con todas las bondades... para enseñarme que debo agarrarla por los cuernos, pero con la suavidad de la seda para no dañarla.
Siempre es un buen momento para tener recuerdos gratos, y en la actualidad siento que debo agradecer muchas cosas que me han ocurrido.
Muchas personas han dejado su huella en mí y serán los primeros en recibir ese reconocimiento. Mis padres, los primeros en recibir este obligado homenaje. Sin ellos y sin sus grandes e importantes decisiones no estaría yo aquí. Si yo os contara que vivo por casualidad no lo creeríais, pero fue así. Otro día os regalaré el relato donde narro este suceso tan importante en mi vida y en la de mis hermanos. Gracias por haberme entregado estos fuertes genes que soportan todo.
Mención señalada a C. por haber hecho que descubriese las mieles del placer, del amor primero y sobre todo por haber sido el nexo para toparme con el resto de las personas que compartieron conmigo sus vidas, mis amores siguientes, mis tres grandes amores.
M.J., LA AMISTAD con mayúsculas, y lo que fue en su momento una de mis más serias pasiones; conflictiva por la edad, pero reconvertido actualmente en algo extraordinario. Pena que nos separen más de quinientos kilómetros.
C. me hizo conocer a una persona de Madrid, I. ; gracias a I., el resto de mis amores fueron presentándose en mi vida de forma mágica. Deseo también devolver todo lo positivo que me ha ofrecido la capital, una ciudad con mucho color, Madrid, la ciudad que me envolvió hace ahora 12 años y de la que no me quiero desprender nunca. Me sedujo tanto con su cálido abrazo que me enamoró. Ahora difícilmente podré marcharme a vivir a otro lugar.
I. me hizo descubrir a A. mi gran amor importante, pero no el último ni el más especial. Esta relación y la ruptura final me lanzó de golpe a una etapa crítica, pero muy importante en mi vida, ni más buena ni peor que otras etapas. Me hizo conocerme, sacar la esencia de lo que yo era, por eso tal vez nos alejamos, y no me pesa ahora porque crecí y maduré. Ahora confieso públicamente que conocer a esa persona y alejarme después, fue una de las cosas más trascendentales que me han ocurrido... Si ahora siguiera viviendo aquella vida, no habrían aparecido muchas otras personas importantes, mi gran amigo J. entre otros y mi hermana pequeña, mi mejor confidente.
También florece en ese momento, de entre los escombros en los que me estaba convirtiendo por entonces, UN HADA, la dulzura personificada. Me robó el corazón sin más reservas, con prisa, con pausa y con la ternura de una madre. Me sostuvo cuando casi estaba cayendo por el precipicio, me soportó entre sus manos mientras lloraba amargamente por un pasado que escocía y me dio todo lo que era y tenía para que fuera la persona más feliz del mundo. Y así fue, mi etapa con esa persona ha sido una de las más felices de mi vida, o tal vez la más feliz. Quiero que lo sepa, que sea consciente y no se engañe por las apariencias ni por mi actitud en algunos instantes de este período. Período a veces tormentoso, pero casi siempre apasionado, intenso y placentero.

Pues nada, quiero dar las gracias a todos ell@s porque han formado parte de mi vida y seguirán siendo importantes en ella. Y lo quiero gritar al mundo, aunque haya gente cercana que intente convencerme de que mi forma de pensar al respecto y ver el mundo, es un fallo de mi sistema. Todos los seres humanos que he amado en un momento de mi trayectoria seguirán en mi corazón, no saldrán. Mi deseo para este nuevo año 2010 es que los que se fueron o alejaron voluntariamente estén ahí, muy cerquita SIEMPRE. Así sea...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...