viernes, 29 de abril de 2011

Miro el rostro de la muerte y le sonrío...

(Muerte y Vida de Gustav klimt )
(Poema dedicado a Rafael, entrañable alma que se ha marchado para siempre, pero que al fin y al cabo no se ha ido. Dedicado también al precioso regalo que es la vida)

La muerte nos vigila

con su ceño fruncido,

gesto de sombra oscura

de niebla cegadora.

La muerte nos acecha

nunca esperada

pero siempre presente

en su esquina sombría

jugando al escondite.

Le planto cara entonces,

la escucho susurrarme

que todo se termina

y en la soledad del oscuro vacío

me intenta convencer

que debo impacientarme,

que para qué vivir tanto

que para qué vivir vivo.

Y es entonces y no antes

cuando sumo centímetros

y mis huesos se alargan

y me hago gigante.

Y es entonces y no antes

cuando reparo en ella

y la miro de frente,

y con altiva pose

le tarareo una nana,

y para despistarla

le regalo sonrisas,

le ofrezco flores blancas

le digo que no es hora

de sombras ni de nada,

que yo lo quiero todo

vivir, vivir viviendo,

tan simple como eso,

y que sobran palabras.

Eva Trigo Cervera

(29 de abril de 2011)

domingo, 24 de abril de 2011

Mi barco inventado...


Hoy me retiro a mi cueva

para inventarme sueños

en el nido que íntimo

un día incierto

esconderá mis secretos.

*

Me disperso como el polvo

casi invisible,

inmóvil como estatua

cariátide que soporta con suaves brazos

la eternidad del que espera

sin esperar nada.

*

Y cuando ya mis sueños

se acerquen sigilosos

tomaré con mis dedos

el tiempo que se fue

el que no vuelve más

el que nos arrancaron de cuajo

a ti y a mí una noche nublada.

*

Me inventaré mi propio mar

el tuyo y el mío

con peces de colores,

dejaré que nos balancee

con delicia de espuma blanca

con tiernos dedos

ese tiempo precioso

ese mar que sonríe

porque ya puede verme

y aspirar el viento que de frente

besa un barco inventado

que a lo lejos me invita

a embriagarme de vida

con sonrisas azules

de mar abierto siempre.

*

Y veré retornar a las gaviotas

en verano de sol

en invierno cerrado,

y encontraré tus ojos

que esperan todo

que esperan nada.

A las olas que van y vienen

con su vida corta como lengua de lava

con su canto encantado.

A la luna en la noche

que susurra preciosa

con su cara tan ancha

que estoy viva,

palpitando y convulsa

por tropezarme de nuevo con tus manos.

Y al sol que calienta mis hombros

los tuyos y los míos

y nos llena de nuevo.

A esa nube que dice

con su forma imperfecta

que tu risa y la mía

bailarán con los astros,

con estrellas que observan

curiosas mis mejillas

encarnadas de amor, rojas de vida.

Estrellas que no mienten

porque mentir las hace

caer al abismo profundo

del infierno que oscuro

se traga mi saliva

y se convierte en nada.

*

Hoy quiero estar a solas

en mi barco inventado

leyendo en las paredes

las sombras temblorosas de las luces

que se cuelan traviesas

acariciando tu rostro infinito.

*

Mi centro y yo aquietados,

y el reflejo del mar

que me grita impasible

que puedo vivir tranquila

junto a ese cuerpo dormido

que hoy se esconde.

El mar, tu mar,

tu sol, el mío, el nuestro,

las olas que me esperan

y los oídos que no recuerdan nada,

y tú en la orilla

para colmar de armonía

y de silencios mi estancia.

*

Sólo escucharé los latidos de mis manos,

los tuyos y los míos

implorando azul, agua, mar adentro

y sombras que palpitan,

enamoradas sombras que caminen contigo

y yo a tu lado invisible

sin que casi me veas.

(24 de abril de 2011)

Eva Trigo Cervera

sábado, 23 de abril de 2011

Mi madre, mi filósofa favorita...

Hola mamá… ¿sabes una cosa?, que la vida me está demostrando en estos últimos meses que sólo puedo confiar en ti. Tú, “a dos segundos de la eternidad”, como diría tu hermano, y a pocos meses de convertirte en una dama octogenaria. Tú, mi madre, la mujer más discreta que conozco, más increíblemente tolerante que existe y con la que me casaría si no me hubieras parido.
Estas vacaciones, aunque te creas que no he estado el tiempo suficiente a tu lado, no ha sido así, me has hecho crecer y ni te has dado cuenta. He sentido que he terminado un máster en PRUDENCIA, con pequeñas asignaturas como la “desconfianza”, la “tolerancia”, el “amor”, la “serenidad”, la “paz”, etc. Sí, mamá, sin hablar, leyendo en silencio a tu lado los recortes de papeles que guardas con celo en esas cajas de cartón, esas cajas que se han ido llenando durante años sin que ninguno de tus hijos lo supiéramos hasta ahora. Reflexiones, sentencias magistrales escritas con tu letra temblona que me han enseñado todo lo que tenía que saber. Después de esto que se quiten todos los libros de autoayuda que he leído.
−Las escribo y sigo guisando, −me has dicho con una sonrisa muy graciosa…y yo por dentro, también en silencio, me he llenado de orgullo porque soy parte de ti.
No me fío de nadie, mamá, sólo de ti, una superviviente, una huérfana con estudios básicos pero con un bagaje que ya quisieran muchos catedráticos. Tú, mi filósofa favorita, la que se ocupó durante años de criarnos a mis hermanos y a mí con todo el desprendimiento y la sabiduría que te dio tu experiencia, la vivencia discreta de una niña de postguerra.
La primera clase magistral me hizo llorar a escondidas: “En cuanto a los hijos, a todos se quiere por igual. Todas las penas y alegrías de ellos son mis penas y mis alegrías. Eso sí, a los más débiles les he prestado más atención. Siempre los más débiles son los más necesitados. Eso es algo natural. Os quiero a todos igual. Veo las faltas y las virtudes de cada uno y no es necesario ni quiero que nadie me las haga ver”.
Si pudiera te regalaría los años que necesitas para cumplir todos tus sueños, todo lo que no pudiste hacer por obligaciones impuestas. Estoy segura que si hubieras tenido la oportunidad habrías sido una mujer de letras, una gran pensadora reconocida… pero la guerra te pilló desprevenida y con pocos años, y la educación de entonces te cayó como una losa, aplastando todas tus inquietudes. Eso sí, nunca es tarde. Mírate ahora, aprovechas cada rato libre para seguir reflexionando sobre todas las cosas que pasan a tu alrededor. Te cultivas cuando puedes, sentada en tu cómodo sillón, durante horas de soledad que tú buscas porque nunca la tuviste, y disfrutas como una joven con ilusiones nuevas.
Me aclaras que todas estas frases son tuyas, que te las ha inspirado la vida y que ahora lees y lees sin parar los libros que tus hijos te regalan porque sabes muy bien que la vida se te va y necesitas seguir aprendiendo, ya que estuviste mucho tiempo en barbecho. “Somos incansables caminantes en busca de la auténtica verdad, la paz y el sosiego. Si alguien ha logrado llegar a esto, será como haber alcanzado la gloria. No tienes que recorrer largos caminos, no tienes que atravesar continentes, ni que ir a la vuelta de la esquina. Lo que necesitas lo puedes encontrar en ti”. Uy, mamá, tú sí que eres una iluminada y no esos anacoretas apartados en el Tibet.
Y qué sabiduría cuando escribes: “Aprendí de no sé quién que no me fiara de las personas ADULADORAS” y….“¿Por qué hay personas que se empeñan en conducirte si tú no lo solicitas?”… y justo me encuentro con esto cuando reflexionaba sobre las veces que me he sentido manipulada o manejada por personas de mi entorno, quizás por amor, por paciencia, por comprensión, pero manejada al fin. Y sigo sacando conclusiones y papeles escritos por ti de esas cajas de cartón, y me vuelvo a encontrar con otra joya: “ No me gusta contar las aventuras de mis viajes si el otro no me lo pide”, y respirando hondo e interiorizando esta última frase lapidaria me digo que eres una madre perfecta, porque me consta que todo lo que he leído y copiado como el que copia en un examen, plagiándote pensamientos profundos, estaban escritos en ese momento sólo para mí, para esta hija tuya que te admira, la sexta de tu gran pandilla, la que seguro que a veces habrás creído débil y desprotegida, pero que desde muy niña ha reído y tomado todo con bastante buen humor para disimular delante de ti muchas penas... por caridad y para que no las percibieras. Pero qué ilusa soy, ¿verdad, mamá?, ¿quién me conoce mejor que tú?... nadie.
No me fío de nadie, mamá, sólo me fío de ti. Ayer te pregunté que por qué había tanta maldad en el mundo, que por qué no me fiaba de nadie últimamente. Ya sabes que a veces, cuando nos quedamos solas, tengo que dejar de disimular porque ya no lo soporto y expresarte lo que siento, aunque sea con un nudo en la garganta. Y encuentro, mientras trago saliva, esa fuerza en tus ojos que te ha mantenido siempre en pie y que a mí me refuerza hoy: “Juzga a las personas por tu criterio, no por intermediarios”. Qué oportunas palabras, mamá, no tienes ni idea de cómo me llegaron… y sumo y sigo leyendo sin parar de empaparme de ti y de tus virtudes: “el valor mayor del ser humano es RESPETAR a los demás, sobre todo a los que amas”. Me quito el sombrero ante ti, mamá… y me ahogo pensando en mis propios errores cometidos en la vida, los que jamás cometiste tú y los que redimiré con tus actos diarios como ejemplos poderosos. Me los tatuaré en mi cerebro para tenerte siempre cerca cuando ya no estés. Te prometo que los seguiré como si fueran mandamientos, porque sé que a ti te han ido bien y como me corre tu sangre por las venas, algo me habrá tocado en prenda, digo yo. Me siento muy afortunada.
Hoy quiero dedicarte esta entrada en mi blog, mamá, porque te la mereces, a ti y a todas las madres, las que se marcharon para siempre pero dejaron una huella profunda, y las que aún nos acompañan y de las que aprenderemos si nos afanamos cada día. Porque tú, querida madre, tus estudios básicos y tus casi ochenta años de vivencias me están enseñando ahora más que nunca a ser MEJOR PERSONA, porque me recuerdas que “la vida es maravillosa, el mundo claro y transparente y no debes dejar que nadie te la enturbie” y que “no es la muerte lo que más nos debe asustar, si no vivir MUERTOS”. Hoy me siento muy viva gracias a ti, mamá, hoy me vienen en bloque todos los recuerdos gratos en forma de lecciones sin palabras verbalizadas. Quisiera decirte tantas cosas antes de perderte.
Me gustaría regalarte un puñado de años, mamá, muchos, los suficientes para que te sientas satisfecha, aunque como tú escribiste: “Los amaneceres son maravillosos y los anocheceres también, sobre todo si te encuentras con tus deberes cumplidos y estás en PAZ contigo misma”… sé que lo estás cada día cuando llega la noche, mamá, no tienes que demostrar nada a nadie, tus propósitos siempre han sido limpios con todo el que te ha rodeado. Estás liberada de todo prejuicio y de toda maldad y ése es el mejor regalo que ha podido ofrecerte la vida. Y como tú escribes: Forma tu propio criterio sobre los comentarios que escuches, no te dejes influir por ninguna persona, antes analiza su INTENCIÒN"… Qué adecuada frase para concluir con este homenaje que te ofrezco hoy, mamá, la intención, las buenas intenciones, nada de palabrería barata impresa en preciosas ediciones. Me quedo con tus papeles y tu letra temblona.
Te quiero, Mamá...
“HAY QUE APRENDER A LIBRARSE DE LOS DOLORES DEL ALMA PARA NO CAER EN EL INFIERNO DE ESTA VIDA” (Marietta Cervera)
Aclaración: No he cambiado ni una coma de esas frases de mi querida madre, sólo algún acento que otro, pero qué importa eso si como dice ella: "para decir algo sustancioso no hay que meter tanta paja"...

domingo, 17 de abril de 2011

Las ilusiones pueden durar un solo día...


Deja escapar mi nombre

sílbalo al viento

como un mantra

una oración eterna.

*

Somos dos almas escondidas

entre vocales sonoras

que esperan señales perpetuas

que llegan y no llegan.

*

Las letras hoy me bailan

en mi boca entreabierta

mientras susurras en alaridos que se ahogan

con pulmones encogidos de tristeza

mi nombre breve y blando de ternura infinita.

*

Deja escapar mi nombre

entre tus dientes,

no lo arañes…

libéralo una y otra vez en tu alma sola

donde caliente estalle cada noche.

*

Cada vez que me evoques

en tu risa blanca con pena antigua

nómbrame siempre y en lo oscuro

y grita ese nombre

al rayo que entra y te ilumina el día.

*

Yo recitaré el tuyo y el mío enmarañados

batiéndose en el aire

como locos amantes de besos a escondidas.

Tu nombre en mis silencios

en la penumbra

en mi rincón del alma,

el mío a voces

en tu balcón desnudo.

*

Golpea siempre y siempre

tu nombre con el mío

funde los dos vocablos

y guárdalo en tu cofre

de recuerdos amables.
*
Las ilusiones pueden durar un solo día

y mientras sueñas y deliro

futuros de caricias y sábanas calientes,

la melancolía me resbala

de mi cuerpo cansado

y escapan de mi boca

vocales, consonantes

que supuran heridas…

Eva Trigo Cervera

(16-abril-2011)

martes, 12 de abril de 2011

Canción del origen...


A golpe de requieros

y de "siempre", y esperanza,

aprendí en un abril mojado

de tu mano infinita

a encontrarme en tu carne.

*

Tu carne temblorosa y prieta

me arrimaba a la vida,

y tu sonrisa de miel y confitura

era espejo donde me reflejaba.

*

Entonces fui tú,

y tú mi yo más deseado.

Remiraba el contorno

de tus senos, caderas,

tus hombros descansando,

y besaba fronteras

en el aire empañado.

*

Se sonrojaba el vientre

al oír tus besos inundados,

y hasta los atributos,

diminutos vocablos,

llenaban de certeza mi olfato.

*

Los verbos que palpaban

el futuro perfecto,

alimentaban el fuego tembloroso

de tus dedos despiertos.

*

Nos comimos despacio

en silencios voraces,

nos untamos de sueños las almohadas,

y con agallas,

perfilando el porvenir cercano

con abundante lágrima,

dejé atrás el origen,

mis raíces carnales.

*

Desde entonces hoy grito

atrincherarme a tu espalda para siempre,

llevarte de la mano

para danzar descalzas,

desnudas de equipaje

hasta el fondo del alba.

Eva Trigo Cervera (escrito el 8 de octubre de 2007)


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