jueves, 26 de abril de 2012

Soy un pájaro que busca su árbol...


   


 Soy un pájaro que busca su árbol. Un pájaro de nadie que vuela sin detenerse porque no sabe ni puede. Un pájaro minúsculo con minúscula vida, que no acierta a ver esas ramas frondosas, ramas-nido, ramas-cobijo, donde posar sus patas frágiles y ovillarse por fin rendido ante el destino. Un pájaro urbano con plumas de colores que espera mientras sobrevuela casi a ras de las copas ese sueño infinito y esos besos eternos.
Mi identidad de pájaro frágil, hoy me hace más vulnerable que nunca a los vuelos de otros.  



Soy un pájaro de nadie, un pájaro libre pero con la libertad resbaladiza del que se sabe preso. Las alas se impregnan de presente que pesa. Me revuelvo, revoloteo loca para salir airosa de esa jaula que es a veces la vida, y con minúsculo pico y uñas afiladas, me retiro la pátina rancia que quedó del pasado. Entono una canción nueva para despertar a las flores, y despliego las alas que escondía en mi espalda. Los omóplatos son ahora preciosas alas blancas, azules, verdes, rojas, multicolores alas, que se abren a la vida que espera en aquel árbol. Mi árbol, el de siempre, el que espera callado, silencioso, paciente… enamorado.



El pájaro yo



ME llamo pájaro Pablo,
ave de una sola pluma,
volador de sombra clara
y de claridad confusa,
las alas no se me ven,
los oídos me retumban
cuando paso entre los árboles
o debajo de las tumbas
cual un funesto paraguas
o como una espada desnuda,
estirado como un arco
o redondo como una uva,
vuelo y vuelo sin saber,
herido en la noche oscura,
quiénes me van a esperar,
quiénes no quieren mi canto,
quiénes me quieren morir,
quiénes no saben que llego
y no vendran a vencerme,
a sangrarme, a retorcerme
o a besar mi traje roto
por el silbido del viento.
Por eso vuelvo y me voy,
vuelo y no vuelo pero canto:
soy el pájaro furioso
de la tempestad tranquila.

(Pablo Neruda)

miércoles, 18 de abril de 2012

Espero que haya alguien...


Veo el mundo en imágenes. No soy autista, pero a veces me encanta parecerlo. Puedo oler cada verso,  cada frase que atrapan mis oídos, auscultar el susurro de cada palabra y sentir en mis sienes el latido de cada fonema.
Veo imágenes en todos los lugares por los que paso. Estos días puedo ver el rostro de mis muertos, analizar qué sintieron al marcharse, visualizar sus últimos suspiros, imaginar los pensamientos que los acompañaron hasta el final.
Ya desde muy pequeña pensaba en la muerte como un puente o como prolongación de la vida. Sin saber bien lo que aquello significaba, imaginaba la vida como una línea recta infinita que desaparecía en el horizonte.
Hoy, estos días, me ha dado por pensar en la muerte. Nunca tuve miedo a morir. Tampoco lo tengo ahora. Ya he visto algunos muertos en mi vida, dormidos, aletargados, espectantes, abandonando su cuerpo prestado. Sus rostros me inspiraron calma, sosiego… estaban huecos de dolor y muy llenos de vida. Hasta puedo imaginar mi rostro moribundo descansando de todo, sin una arruga de expresión en mi rostro, sin un halo de tristeza bajo mis ojos. Nada. Tanatos me da la mano mientras me pasa al otro lado, sin dolor mientras espero la hora señalada. He visto más aflicción en mí en momentos cruciales de mi paso por este mundo que en esta imagen última.
Que nadie se llame a engaño. No quiero morir, no es el momento. No me estoy despidiendo. Sólo quiero confesar que estoy preparada desde que nací para marcharme si fuera necesario. Lo que me sobrecoge es la idea de marcharme sin que nadie me vele.
                   

Quisiera estar en muchos sitios a la vez, pero todo lo que deseo está ahora muy lejos.







ESPERO QUE HAYA ALGUIEN
"Espero que haya alguien
que cuide de mí
cuando me muera. ¿Me iré?
Espero que haya alguien
que libere mi corazón
cuando me encuentre cansado.
Hay un fantasma en el horizonte
cuando me voy a dormir.
¿Cómo puedo dormir por las noches?
¿Cómo podría reposar mi cabeza?
Tengo MIEDO de ese lugar
entre la luz y ninguna parte.
No quiero ser a quien
dejen abandonado allí.
Hay un hombre en el horizonte.
Desearía haberme ido a la cama.
Si caigo a sus pies esta noche,
¿descansará en paz mi cabeza?
Así que, aquí estoy esperando no ahogarme,
o quedarme paralizado en la luz.
Y por Dios, no quiero ir,
al punto de no retorno.
Espero que haya alguien
que cuide de mí
cuando me muera. ¿Me iré?
Espero que haya alguien
que libere mi corazón
cuando me encuentre cansado." ( Antony & The Johnsons, "Hope There's Someone" )





viernes, 13 de abril de 2012

Tres microcuentos para Cenicienta...






1º: Siento, luego existo

“Más tarde, con el tiempo, plantaremos un árbol”, musitó mientras remataba el penúltimo examen de filosofía. Plantar un árbol es comenzar a reescribir una nueva página en tu biografía, y a eso se aferró esa tarde.
Ahora Descartes le parecía un fanfarrón con su “pienso, luego existo”. Fantaseaba, mientras movía la pluma, y susurraba palabras nuevas a la mujer que sólo conocía por una foto que remiraba a cada momento. Imposible concentrarse pensando en aquella mirada.
Tras registrar las calificaciones en el cuaderno de notas se atrevió a marcar su teléfono. Al otro lado escuchó la voz de un desconocido futuro, de su presente más inmediato, del ahora. 

2º:  Vino y rosas

 Mientras sus labios se ocultaban tras unas copas de vino con excelente armadura,  y como si el mundo se apagase a su alrededor, sus lenguas paladeaban a sorbos lentos aquellos vocablos frescos, aquel acento tan sugerente y aromático de la mujer que se había atrevido a descolgar el teléfono aquella noche de insomnio.
Constantemente iban apareciendo señores que vendían flores, las acercaban al centro de la mesa, y ellas, sin mediar palabra alguna con aquellos, y sintiendo que lo que ocurría era algo incorpóreo y pasajero, miraban de soslayo al vendedor y éste se giraba dejando impregnado con un aroma muy particular aquel ambiente inviolable que habían creado.
Sus ojos seguían  taladrándola con descaro,  ahondando en su interior, curioseando en la espesura de su vida, calándole el alma y catando, como experta bebedora de giros increíbles, sus más adorables  movimientos. Un repaso sutil por sus vidas, sin asperezas, sin apagones; ni una palabra menos ni una más. La primera cita fue todo un éxito.


                             3º: El banquete de besos

Descorcha la botella con habilidad , y el sonido de aquellas primeras gotas en la copa de la invitada tintinean en sus oídos atravesándole el alma. Derroche de vino y delicados manjares estéticamente colocados entre velas que alumbran un futuro incierto. Platón las mira con sonrisa cómplice incitándolas a unir por primera vez la carnosidad de unos labios temblorosos que no saben aún tocarse con maestría, pero que esperan ávidos movimientos precisos.
Con la timidez del que sabe qué vendrá después, ambas vuelven a rellenar sus copas con reflexiones, dilatados discurso sobre el amor y la belleza, y saborean con calma besos empapados en néctar de dioses. Se derrama el vino en sus bocas, mientras las lenguas ahondan en secretos pasados y rebuscan el placer momentáneo de una carne todavía por explorar.
Ambicionaban la perfección, el instante que trasciende más allá de la belleza, y con el silencio de unos besos más serenos, detuvieron aquellas manos que actuaban con impulsivos pero suaves movimientos bajo las telas insinuantes de sus camisas.
Un silbido de tren a punto de zarpar, y la promesa siempre abierta de un siguiente encuentro más hermoso y sin tanta urgencia, les hizo correr despavoridas por las calles camino de la estación. La invitada debía marcharse. Sus labios se despidieron con una sonrisa. Ese día, las manos quedaron vacías  de piel, pero muy llenas de sentimientos nuevos.
En el reloj sonaron las doce. Cenicienta  partió.

   ( Para acompañar la lectura )  Raphael – Il Y A Toujours




lunes, 2 de abril de 2012

Declaración de amor...



Al  amor viejo, al viejo amor…al amor de siempre.

Hace dos semanas fui a ver la película CLOSER ( 2004 ), con Julia Roberts, Natalie Portman, Jude Law y Clive Owen. La emitían en el Colegio de Psicoanalistas. Tras el visionado, tocaba debatir el largometraje. Me salí de la sala antes de que exprimiesen la película, pero me dio tiempo a escuchar algunos famosos complejos y el análisis del comportamiento irregular de los protagonistas. Cuando cogí confianza, levanté con timidez mi brazo, y haciendo alusión a la pregunta crucial “¿creen que algún personaje en esta película sabe amar?”, respondí que NO. Desde mi punto de vista, ningún personaje ama en esta película. La cinta supura necesidad de amar y recibir amor, y sobre todo mucho miedo a perder privilegios y sentirse solos y solas en este desierto que es a veces nuestra vida. Estos días reflexiono mucho sobre ese tema y me doy cuenta de la escasez de amor que tenemos, o mejor dicho, de lo mal que lo dosificamos y repartimos. En esta prescindible película se ve claramente lo que no es amor.

Lo mejor de la película es el piano de Philip Glass.



Sigo escuchándote a escondidas, de lejos; una queja sorda, una vieja pesadumbre. Me enfado conmigo misma por haberte descuidado. Te observo de reojo y mi afán por acercarme y tocarte crece. Quiero dibujarte siempre en lienzos nuevos, con toda mi alma, porque todo lo que te rodea es venerado por mí, y mi amor es tan limpio y sincero que a veces creo que moriré de amor, aunque ya morí por ti estando muy viva, y no me importó, ya que mi amor es definitivo, ilimitado, eterno. Tengo órganos suficientes para regalarte si alguna vez los necesitas para continuar respirando, porque no quiero que dejes de sonreír nunca. Haré lo imposible para que siempre lo hagas.

Te perdí un mal día por mi mala cabeza, por negligencia, tontamente. Sentí impotencia ante las circunstancias que nos acosaron, y cuando fui consciente de lo que estaba por llegar, fue demasiado tarde. Dicen que algunas pérdidas son imperdonables, pero no, nunca es demasiado tarde. No me permitiré perder más a mi cisne. Un cisne jamás abandona a su pareja. Confieso que mi amor por ti es crónico. Pero… ¿por qué se empeñan en querer curar algo como el amor? Es imposible aliviar aquello que no tiene remedio porque nació perfecto. No necesitas sanar si no tienes ninguna dolencia. Es imposible dejar de sentir y también imposible no demostrar amor si es verdadero. Si es real jamás tendrás que tratarlo con medicinas o mejunjes. Si  lo encontraste un día, no podrás buscar más porque sería inútil. Tampoco me llenará vacíos, porque el sentimiento es tan blanco que existe a pesar de mí misma. No me duele, no me mata. Sólo me mata y duele el exilio, tu ausencia, no el amor que siento por ti. Lo siento en silencios, en palabras sordas, en recuerdos conservados en botes de mermelada y copas de vino. 

Sigues escuchándome a escondidas, de lejos; mi queja también sorda, la vieja pesadumbre de siempre. Te enfadas contigo misma por haberme descuidado. Y mientras acaricias las cuerdas, me sigues cantando como siempre: “Sé que puedo cambiar esperando que algo deba cambiar. Hice el amor dentro de mí, si me escuchas lo comprenderás. Tengo el mundo en mis manos, nada ni nadie lo destruirá. Lo he guardado bien porque confío en quien me defenderá. Quisiera poder interrumpir, en un momento todo, poderte hablar solamente a ti, un INTERMEDIO sólo…”



- Te quiero muchísimo


- ¿Tanto como para irte otra vez?


- Tanto como para quedarme…. y esperar.


 (De la película: “La educación de las hadas”)





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