miércoles, 30 de marzo de 2011

A veces me gustaría ser una salvaje...


A veces me gustaría ser una salvaje,

una salvaje solitaria sin que a nadie le importe.


Poder temblar o reír después del llanto

por ver lo que es, por verlo todo

y sentir que no estoy sola.


Poder oír los primeros sonidos del amanecer

retumbar en los muros sordos de mi hogar

y sentir que no estoy sola.


Poder entrever los primeros rayos del sol

advirtiendo que mis sueños no son reales

y sentir que no estoy sola.


Poder observarme en el espejo cada mañana

obligada a sonreír a esa figura que hoy casi reconozco

y sentir que no estoy sola.


Y poder sentir que no estoy sola,

escoltada por la eternidad, en vela siempre,

dispuesta a recordarme que aunque sola

mi afán por esmerarme en esa empresa

será una sublime lucha de titanes

ganada a golpes y golpes de estar sola.

Eva Trigo Cervera

(30 de marzo de 2011)

lunes, 28 de marzo de 2011

Il y a toujours.....(Raphaël)


Preciosa canción de Raphaël, un joven compositor y cantante francés. Para mí un gran poeta de tan solo 35 años, un poeta tipo Rimbaud...melancólico como la lluvia fina, pero con la fuerza de una tormenta........simplemente me encanta. Por este motivo, y como últimamente no tengo palabras más que para inventar cuentos chinos e historias que no me pertenecen, relatos... adorno mi blog con esta letra tan sensible y tierna...... (letra en francés y traducción un poco libre)

Il y a toujours ( del disco "LA RÉALITÉ"-2003)

Il y a toujours des gens qui s'aiment,
Et qui se retrouvent sur le quai
Où l'on s'embrasse mais comme tu m'as manquée
Et d'autres qui ne savent où aller

Il y a toujours un air d'orage,
Des jours de pluie, des jours mauvais
Juste une seconde pour t'enlacer
Et je te regarde passer

Là-bas

Il y a toujours des rues en rouge
Et des campagnes de rage
De l'amour toujours blessé
Des enfants pour caresser

Il y a toujours la fanfare
Il y a toujours quelqu'un qui part
Dans les maisons, dans les caves,
Des avions qui n'arrivent jamais.

Là-bas

Au siècle de fumée,
Qu'il est loin le pays du lait et du miel
Jamais j'y arriverai sans toi.

Là-bas
Hay siempre

Hay siempre gente que se gusta,
y que se encuentran sobre el muelle
dónde se abarcaban, pero me has faltado,
y de otros que no saben dónde ir.

Hay siempre un aire de tormenta,
días de lluvia, días malos
exactamente un segundo para entrelazarte
y te observo pasar.

Allí

Hay siempre calles en rojo
y de las campañas de rabia
el amor siempre herido
niños para acariciar

Hay siempre la charanga
hay siempre alguien que va
a las casas, a las bodegas,
aviones que no llegan nunca.

Allí

Al siglo de humo,
que está lejos el país de la leche y la miel
nunca será sin ti.

Allí

miércoles, 16 de marzo de 2011

MI VIDA ES UNA RUEDA...

Ya habrá tiempo de cambiar la historia, pero creo que todos coincidirán conmigo en que la RUEDA es el mejor invento. Mi vida es como una rueda.

Mañana es jueves, pasado mañana viernes y así transcurren las semanas, siempre deseando que esa rueda gire y cuando llegas a un instante ansiado, pretendes emular a Cronos intentando detener las agujas del reloj con todas tus fuerzas para detener el tiempo… pero te resulta imposible, no tienes ni fuerza ni poder para hacerlo, sólo eres un ser humano. Y de nuevo llega el lunes, y así, sin parar, sigues marcando rayas en la pared de tu habitación como ese preso con cadena perpetua que desespera que algo extraordinario ocurra en su celda.

La rueda, mi rueda, sigue girando.

A veces parece cojear, porque tiene una astilla que le sale de uno de los radios, pero creo que lo he solucionado. Un poco de masilla por aquí y un lijado por allá y ahora esa cojera la disimula muy bien. Ahora se contonea cuando gira. Parece que al girar baile para seducirme y eso me gusta porque me hace sonreír. Gira paralela a mí y por tanto me sigue a todas partes y yo me siento segura, porque las ruedas hacen que te sientas segura, sobre todo si son redondas y no tienen astillas que se claven en mi delicada piel.

Una mañana la rueda se atascó en el camino, la empujé con suavidad para no dañarla, miré bien hacia el suelo con la curiosidad de una niña inocente y para mi sorpresa me encontré una piedra muy brillante que fue la causa de esa interrupción fortuita. Resplandecía con el sol y casi me cegó. La cogí y me la guardé en un bolsillo secreto, muy secreto. Allí seguirá siempre, la cuidaré con mimo.

La piedra no hizo daño a mi rueda, ésta sigue girando y yo agradezco habérmela encontrado…Mi bolsillo ahora parece una pequeña cueva que se ensancha de amor cada vez que rebusco en él, que son muchas veces a lo largo del día. Meto mi mano y la acaricio, puliéndola e impregnándola con la humedad de mis manos. Me hago una con la piedra y su delicadeza se confunde con la de mi piel. Si la aproximo al oído puedo sentir un pequeño pálpito. Dentro de esa piedra sé que hay vida y es mía. Entonces la acerco a mi corazón y ambos latidos se acompasan, a un mismo ritmo, siempre a un mismo ritmo... tic, tac, tic, tac…. ¿Quién dijo que las piedras fueran inanimadas?... alguien que no tenía corazón, seguro. Esta piedra es ya tan mía que forma parte de mi esencia. Yo le hablo y ella me responde con silencios. La siento callada y le recuerdo susurrándole al oído que las piedras preciosas duran para siempre, y que si la encontré no fue por casualidad. Le agradezco su silencio con una sonrisa que no sé si puede comprender, porque a veces se me olvida que justo en el centro de esa forma tan menuda hay algo que late muy fuerte y que sólo yo puedo oír. A veces creo lo que todos, que es sólo una piedra inanimada, pero no, a mí no me puede engañar, ya está dentro de mí, y ahí se quedará fundida.

Comprenderme no sé, pero sentirme sé que me siente, porque cuando yo noto frío y meto mi mano en el bolsillo secreto, mi piedra preciosa está helada como yo; entonces la tomo entre mis manos y la caliento emitiéndole despacio mi resuello más cálido. Si un día la tristeza me ahoga y la busco para sentirla cerca, mis manos se llenan de lágrimas, son las suyas. Y si el calor aprieta, rebusco y miro dentro para saber si sigue ahí o se ha derretido, y enseguida puedo oler su calor, un sudor muy especial que sólo desprenden las piedras preciosas, inconfundible porque huele a mí, YA QUE LA PIEDRA ESTÁ DENTRO DE MÍ Y YO FORMO PARTE DE LA PIEDRA.

LA ÚLTIMA PALABRA

Y pasó el tiempo

y, como siempre, el tiempo,

dijo la última palabra.

Máscaras y antifaces

rodaron por los suelos.

No rojos de vergüenza,

porque carecen de ella,

los farsantes, quedaron

por completo descubiertos.

Triunfante, la verdad,

por fin se impuso.

Sin embargo, el mal

ya estaba hecho

y, la verdad sea dicha,

apenas si alcanzó,

en resumen de cuentas,

para un triste consuelo.

No, no, no esperemos, amigos,

que pase y venga el tiempo

a decirnos la última palabra,

luchemos, sí, luchemos

porque surja y se diga,

la última palabra, aquí y ahora.

(JUAN CERVERA SANCHIS)

México D. F., 16 Marzo 2011

sábado, 12 de marzo de 2011

Mi independencia y mi seguridad...

(De la exposición Just Mad 2011)

Hay circunstancias en tu camino que te cambia la perspectiva de las cosas. Miras el lienzo desde todos los lados posibles, entornas los ojos y lo observas
desde arriba, miras de soslayo desde abajo, de reojo desde el lado izquierdo y así puedes pasarte horas, horas que parecen no terminar nunca y te llegas a dormir sin sacar nada en claro. Todo parece haber cambiado y ni te has percatado de ello por muchas miradas y pinceladas que hayas dado a aquel lienzo que era tu vida entonces. Pero es tu lienzo y lo mimas, le ofreces la seguridad de que nadie nunca lo manchará con colores que no ligan con tu forma de vestir, de moverte por la vida, con esa forma tan personal de sentir y de querer.

“Me estoy trabajando la independencia”, le dije hace unos días a una colega. Ella me dijo que apuntase esa frase que me había brotado así sin más. “¿La independencia?”, me pregunté bajito esbozando una sonrisa de pasmada, la que tengo últimamente… ¿qué diablos es la independencia?

¡¡¡Silencio!!!... que hablamos de independencia. Pero hay tantos tipos de definiciones como hormiguitas en el mundo, y yo, aunque haya presumido de ser muy independiente en mi vida, me siento como esa pequeña hormiguita que necesita que un ser humano deje caer migas en el suelo para poder llevar a mi hormiguero algo de comer. Pero… ¿y si no puedo con el peso de la migaja?, ¿deberé buscar a mis pequeñas compañeras para que me ayuden? Ay, qué lío, eso entonces no es ser independiente...¿no? Siempre he perseguido la libertad, pero ahora ella me persigue a mí, cosa que agradezco, aunque a veces como hormiguita que soy, un poco humana, eso sí, insecto que vive en grupo, necesito de otros para llevar a hombros los pedacitos de vida que ahora intento recolocar yo sola con total seguridad en lo que hago…. otro dilema, la seguridad. Lo que pienso es que nadie debería vanagloriarse de ser un Robinson Crusoe…eso sólo existe en los libros de aventuras.

La seguridad es algo que todos buscamos con demasiada ansiedad. Pero seguridad a qué... ¿No somos capaces de atarnos los zapatos solos?, ¿No somos capaces de aparcar nuestro coche en un hueco pequeño, siendo observados por varios autos que desesperan mientras los que están dentro pisan el acelerador para aterrarte y hacer que te rindas y les cedas el hueco?

Tener la seguridad de tenerte sin casi tenerte, pero con la conciencia tranquila de que estás ahí y sobre todo de que no me fallarás si te necesito. Ésa podría ser una de las cientos de interpretaciones de lo que es la seguridad. Sin compromisos ni lazos que me aten. No quiero que me cuiden, no quiero una madre, ya la tengo y desde hace lustros ella ya no siente la necesidad de cuidarme porque ahora es ella la que necesita cuidados. Ya la vida, y mi madre y mi padre, me enseñaron, sin lecciones teóricas, a veces por reflejo, a veces de forma improvisada, sólo con la convivencia diaria con tantos compañeros de hogar obligatorios, cómo me tenía que cuidar de ciertas cosas, por ejemplo, a sobrevivir sin llorar si me perdía un día entre la bruma o en medio de una gran jungla de humanos amenazantes. Lo cierto es que sé bien cómo cuidar mi cuerpo, pero a veces se me escapan las técnicas más básicas de cómo se cuida un alma. En mi hogar había demasiadas, y ese tema, de los últimos del programa, ya no dio tiempo a practicarlo y se dio por apuntes para el examen final. Lo aprobé con un cinco raspado y ahora me resiento, claro.

Sentir la libertad, la tuya, la mía, la de ella… en mi rostro, como aire fresco que no corta mi piel, es lo que ahora deseo. Comprender que yo no estoy viva para cubrir expectativas de otros, pero que sin embargo si las cubro un poco, me motive al menos. Repito que soy una hormiguita pero con alma humana que no aprobó con buena nota aquel tema tan importante.

Todos queremos que nos quieran, que nos adoren, que nos admiren…pero también pedimos que nos dejen espacio, tiempo y silencio para poder crecer solitos, porque a estas alturas de la película ya somos mayores para querernos a nosotros mismos, admirarnos y darnos palmaditas en la espalda cuando necesitamos refuerzos…aunque de vez en cuando la motivación externa nunca venga mal. Rebuscamos ese aliento, esa frase amable o esa otra que nos eleve el alma un rato, como cuando buscamos en los montones de ropa de otras temporadas al llegar las rebajas a ver si encontramos algo que ponernos sobre nuestra piel, que en ese momento tapamos por vergüenza porque está hecha jirones. Por eso nos vestimos con las mejores galas y cuidamos que nuestro cuerpo huela bien para atrapar los sentidos de quienes nos rodean. Tapamos nuestras miserias cada día sin saberlo. Nadie a conciencia va con camiseta de manga corta y vaqueros a una reunión de ejecutivos, a no ser que desee que le llamen extravagante o sentirse observado porque le vaya la marcha. Pero ¿y el alma?... ¿por qué no la perfumamos también? A veces hay almas que pueden oler a cieno por mucho perfume que desprenda su cuerpo.

Seguridad e independencia, dos asignaturas con nota baja, pero en las que aún "hinco los codos" a diario para aprenderlas bien.

De todas formas….no me refresquen la memoria, siempre digo que si de algo no te acuerdas es porque no lo necesitas, así que seguiré sin saber… y sin querer saber.

viernes, 11 de marzo de 2011

las rejas de tu vano


Intento bucear en la cueva donde te alojas,
a través del vano más hermoso:
ese mar de tus ojos, gran espejo
donde se refleja mi atormentado cielo.

Deseo atravesar con mi azulado dardo

tus ojos tristes, solitarios ojos, ojos cansados,
y beber de tu boca el líquido preciado...
bebida de magistral poder.

Te asomas al enrejado vano de esa cueva,
a observar extasiada mi vuelo de paloma,
y cambias tu papel, cambias la escena...
mientras esperas paciente un fresco aleteo que te avive la memoria.


Ayúdame a penetrar en tu añeja y cálida luz,
me lanzaré al abismo de tu dorada edad
y alcanzaré tu lejana mocedad dormida en mí...
(Eva Trigo Cervera)

miércoles, 2 de marzo de 2011

la belleza no existe más que en ninguna parte.....


Fuera de mí la belleza me mira,

me mira, me mima,

me mina la mirada quieta que me observa.

Cómo ver sin ver siquiera la belleza,

cómo verla volar con alas propias,

¿Dónde está la belleza?

¿Cómo es la belleza?

¿Quién la tiene?

Hoy me siento enfundada en la belleza ajena,

en los puntos minúsculos que emanan sus silencios,

en lo oscuro, en el misterio,

en lo negro, en la blanca mancha de lo invisible,

en la nada y en el todo posibles.

La belleza no existe más que en ninguna parte,

es el verbo que define lo indefinible,

el color de las cosas,

el calor de las bocas,

el ritmo de las manos,

la forma de los besos….


La belleza no existe más que en ninguna parte.

( Eva Trigo Cervera)

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