domingo, 16 de diciembre de 2012

Hoy hace cinco años de todo...



Miro y remiro la  pantalla en blanco del ordenador sin saber muy bien qué escribir. No es por falta de historias o temas, que quien me conoce bien sabe que me sobran. Siento la necesidad de escribir sobre algo trascendente y pregunto al Universo.
- De árboles, habla de árboles- me sugiere un ángel.

¡Árboles!… un resorte mágico se encarga de poner en funcionamiento la maquinaria. La moviola comienza a girar y se detiene varias veces. En uno de los fotogramas me veo sentada a la sombra de un árbol; en otra  imagen intento abrazar un enorme tronco y en otra me balanceo en una rama. Las estampas caen al suelo, les doy vueltas y vueltas con mis manos revolviéndolas e intento coger una al azar… creo que ya tengo tema. Miro la fotografía y recuerdo un retazo de mi pasado reciente. Mi padre pasa sus últimas semanas de vida en un hospital y me hace prometerle algo.
Hoy hace cinco años que pasó a otra dimensión, pero su cuerpo sigue en un hospital preparando a los estudiantes de medicina. La generosidad más allá de la muerte y su vocación de instructor  intacto a pesar de todo. Era un tipo duro y a la vez cálido. La disciplina y la constancia, los principios en los que sustentaba cualquier actividad que comenzaba, y un carácter protector, la herramienta fundamental para sacar adelante a una familia numerosa.

Él se estaba despidiendo por aquel entonces, alejándose despacio, casi sin hacer ruido,  y yo estaba sumergida en una transición que me duró varios años. La vida para mí también se me escurría de las manos un poco, pero sabiendo que las crisis se traducen en renacimientos, intenté apechugar con todo y continué mi camino como pude.

Custodiar en un hospital durante algunas noches a un padre con tanto carácter como el que tenía él parecerá para muchas personas tarea difícil, pero no fue así. La enfermedad en el cerebro que le empujó a marcharse antes de tiempo, también le transformó en un dulce niño, estado que yo aproveché para conversar con él esas noches, despedirme, pedirle perdón y perdonarle. Quedé en paz.

Una noche, cuando ya en la habitación sólo se percibía la respiración entrecortada de un enfermo que agonizaba y que moriría horas después, mi padre comenzó a hablarme. Eran esos momentos de lucidez mezclados con la desinhibición que provocaba su dolencia los que me parecieron sublimes y dignos de guardar en mi memoria como algo único. Su rostro rezumaba ternura y toda la rigidez de años atrás desapareció.

- Dentro de muy poco tiempo no estaré aquí –comenzó a decirme-, así que quiero que me prometas que transmitirás esto a mamá.
- Dime, dime -le insté a continuar con más curiosidad que otra cosa.
- Me gustaría que se plantasen cinco árboles en los cinco lugares en los que he practicado alguna actividad deportiva. Serán mis testigos.
- Muy bien, papá, y… ¿qué tipo de árbol quieres que plantemos?
- Por supuesto que abetos –me dijo muy serio.
- ¿Por qué abeto y no otro árbol? -pregunté.
- Porque crecen derechos, estirados y difícilmente se tuercen.

Me pidió que apuntara en un papel esos lugares y que los recordase bien. La Alameda, junto al campo de fútbol, donde preparó a un equipo local durante años. El polideportivo y el Instituto de enseñanza secundaria, espacios donde trabajó cada tarde hasta su jubilación a cambio de una remuneración económica irrisoria. Sólo le movía la satisfacción de inculcar a muchos jóvenes y jovencitas el espíritu de superación del que tanto habló toda su vida. Los dos últimos parajes  importantes que quiso que yo recordase fueron el río de su pueblo, donde se pasaba horas navegando con las dos piraguas que él mismo se construyó, y La Matallana, entorno natural  por el que en ocasiones daba largas caminatas en solitario como terapia en sus últimos años de vida. Muchos domingos y festivos, mi padre y mi madre preparaban a su prole para pasar allí un día completo de campo. En muchas ocasiones incluso acampábamos, disfrutando de eternas noches de lluvia de estrellas que tengo grabadas en la retina y de amaneceres inolvidables.









Hoy he hablado con mi madre. Le he recordado esta promesa que le prometimos y me ha comunicado que ya está todo organizado. Dentro de muy poco tiempo esta deuda estará saldada. 

Mi padre plantó muchos árboles, tuvo muchos hijos e hijas y no escribió un libro, pero esto último qué importa… creo que se marchó contento y orgulloso.


27 comentarios:

Blau dijo...

Me acabas de conmover.
Un beso

Etcétera dijo...

Pues puedes imaginarte cómo estoy hoy y los días previos. No es tristeza lo que siento, afortunadamente, es el mismo orgullo que él sentía por su prole.
Besos y bienvenid@
(Pregunto pregunto... Quien eres? Jjaja )

Jam lo intenta dijo...

Bueno, su hija ya se encarga de lo de escribir y de hacerlo muy bien:-)

Etcétera dijo...

Gracias, Jam, muchas gracias de corazón.
Besos y un abrazo

lu-zinh@ dijo...

Adorei,bela homenagem para se fazer a um dos homens da tua vida.
Adoro o pormenor de ele querer plantar pinheiros e fui pesquisar,olha só o que encontrei...
Pinheiros: Símbolo da imortalidade e da fecundidade, pela sua sobrevivência em terras menos férteis e pela facilidade na sua multiplicação. Os pinheiros unidos são mais resistentes e ressaltam a força e a capacidade de expansão.

*De hoje em diante vou olhar para um pinheiro de outra forma e com um grande sorriso.


Beijos e um forte abraço
sempre tua

luna

Etcétera dijo...

los abetos o pinos son árboles fuertes, como èl quería que fuéramos, sin miedo a nada. Tambien quería que fuésemos independientes como esos árboles, que aguantan el frío y el calor extremos.
Gracias por estar ahí
Besos y mais
Etcétera

María Jesús dijo...

Me ha encantado. Hoy he estado en el cementerio con mi madre, como todo slos domingos desde qu efalta mi padre y ella me ha comentado que ayer habló con tu madre y recordaron juntas que hoy hace cinco años que D. Antonio nos dejó. Al abrir Facebook y encontrarme con tu comentario en el blog me he emocionado, recordándole en esos lugares de las fotos, he evocado los momentos enel campo de los Guerra y cómo no en el Insti y en el Poli. Gracias por tus palabras, son merecidas. Un abrazo.

María Jesús dijo...

Me ha encantado. Hoy he estado en el cementerio con mi madre, como todo slos domingos desde qu efalta mi padre y ella me ha comentado que ayer habló con tu madre y recordaron juntas que hoy hace cinco años que D. Antonio nos dejó. Al abrir Facebook y encontrarme con tu comentario en el blog me he emocionado, recordándole en esos lugares de las fotos, he evocado los momentos enel campo de los Guerra y cómo no en el Insti y en el Poli. Gracias por tus palabras, son merecidas. Un abrazo.

Etcétera dijo...

Muchas gracias a ti, María Jesús, me alegro que quede en el corazón de aquellos niños y niñas que por entonces fuimos.
"Lo importante ni siquera es participar, lo importante es superarse a sí mism@s", solía decir.

Anónimo dijo...

La parte proporcional de los domingos de la quinta dinastía de los faraones suizos que fueron a la Matallana a coger oros vivos. Eva te quiero. Tu hermano Jaime

Etcétera dijo...

Jajajaja... Qué bueno, Jaime. No me acordaba de esa retahíla que se inventó y que nos reproducía como si de una teoría científica se tratase. La cara que se nos quedaba era un poema. Màs tarde nos la aprendimos, claro. Jajaja.
Yo también te quiero, hermano. Besito
Eva

Anónimo dijo...

Se me olvidaba:
...cuando no había sequía

Jajaja

Blau dijo...

Me dejaré tu blog para leerlo en mis vacaciones. Sin embargo, creo que me confundes con Laura, quien te comenta sin firmar ;-) o quizás me equivoque y sea tu marca preguntar quien eres? jajajaja

Feliz inicio de semana

Etcétera dijo...

No, a Laura se la ve de lejos...jajaja...
Pinché en Blau, y una frase que decía: "si quieres saber, pregunta", y yo como soy muy bien "mandá".... Jajajaja...
Besos de bienvenida
Etcétera

Anónimo dijo...

Precioso. Allá donde esté, se sentirá orgulloso de lo que hizo y de ti.
Saluditos Eva

Etcétera dijo...

A algunas personas les ha conmovido este post y a mí me han conmovido algunos de los comentarios.
Gracias por todo, anónimo de saluditos y un fuerte abrazo.
Etcétera

María Veces dijo...

Me ha emocionado muchísimo, una historia maravillosa de una vida plena, y contada por un ser querido que sabe escribir. What else?
Muchos besos
M

chris dijo...

Es un bonito homenaje Eva. Me ha gustado ver las fotos de tu pasado, esa parte de ti que se me escapa.

Ojalá pronto podais plantar esos árboles. Seguro que él lo espera sonriendo.

Un abrazo enorme!

Etcétera dijo...

Las fotos de nuestro pasado encierran tanto y tan bueno a veces. La que más me gusta con diferencia es la foto de él navegando.Curiosamente esa foto se la hizo él solito con el resorte automàtico de una vieja càmara. Aún andaba soltero y gustaba de pasear por el campo y disfrutar de la naturaleza.
Para que no se te escapen cosas de mí tenemos que quedar más, jajajaja....beber un vino en compañía no tiene precio.
Besos y gracias
Etcétera

Etcétera dijo...

Jajajaja... Quiero prometer y prometo...que he cometido una redundancia al final del texto, es de libro, porque prometer una promesa es como rizar el rizo... Así que nada... Ahí queda eso.
Disculpen las molestias que mis muchos fallos puedan ocasionarles, jeje.

Etcétera dijo...

A mí me emociona hablar de él en casi cualquier contexto, y no hablo de llorar, no de sentir nostalgia, no, hablo de algo superior. Con el tiempo he aprendido a sentir empatía con la vida de mi padre. Me ha costado años, y sin ayuda externa, a pelo, y no tienes ni idea de lo bien que me siento con respecto a eso.
Gracias por pasarte por este humilde rinconcito
Besos
Etcétera

Lenteja dijo...

Muy bien Etcétera, no hay mejor rito de despedida-respeto-recuerdo-presencia que hacerlo a través de el mundo vegetal que nos acompaña. Yo eché las cenizas de mi madre en varios árboles y plantas que ella cuidaba, cada primavera es una epifanía...
Besos.Lenteja

Etcétera dijo...

Pronto nos entregarán las cenizas de mi padre, después de 5 años de investigar con su cuerpo. Mi madre no quiere guardarlas, cosa que yo aplaudo, así que pensaremos en devolver a a la Naturaleza lo que es suyo.
Gracias y muchos besos, Lentejila

nieves dijo...

Qué alegría y cuántas gracias Dios por esos padres tan sólidos y con principios rectos y fuertes. Ya sabes lo que pienso al respecto así que tú como docente no te olvid nunca de que en tus manos están valores importantes de futuro.
Querida Eva, un abrazo fuerte.

Etcétera dijo...

Y esos valores los intento poner en práctica tanto con el alumnado como con cualquier persona que me encuentro en la vida, Asíí debe ser en honor a ellxs.
Gracias y besos
Etcétera

sparkling dijo...

Otra conmovida por la lectura de este post que viene a rendir pleitesa genuflexionndose...

Besos y burbujas.

Etcétera dijo...

Gracias, Sparkling por tu visita. Me alegra que no te haya dejado indiferente.
Un abrazo
Etcétera

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