martes, 17 de febrero de 2009

ME DECLARO INOCENTE ANTE EL MUNDO


La inocencia se representa bajo la figura de una joven, coronada de flores que se lava las manos en una jofaina colocada sobre un pedestal teniendo cerca de ella un cordero blanco.

INOCENCIA, del latín in-nocens, que significa "el que no hace daño".
Toda mi vida me he considerado una inocente, una pobre diabla que actúa en muchas ocasiones movida por la pasión de los sentidos.
Inocente porque no he necesitado explicarme, porque me he abierto tanto que se me han desgarrado los músculos y ahora ando en cueros, sin defensa, despojada de amparo.

Alguien un día, jugando a escribir en un papel los rasgos positivos, y mientras tomábamos el sol sobre un áspero césped mal cuidado, me calificó de “simple” y “sencilla”. Al principio no me lo tomé muy bien, todo hay que decirlo, pero después, procesando aquella información, que no era del todo cierta (creo que no me conocía la persona en cuestión, o yo no me había dado a conocer muy bien) me vino a la cabeza la palabra “inocencia” y lo entendí todo. Inocencia es candor, sencillez, simplicidad. También, en el medio judicial el inocente es el que está exento de toda culpa en una falta o un mal acto. Pues entonces lo afirmo, yo soy simple y sencilla, aunque a veces no lo parezca por lo mucho que me complico la existencia en terrenos emocionales, pero ése es otro tema.

Inocente, sí, soy muy inocente, y confiada, demasiado confiada. Yo siento que el ser humano es bueno en esencia y por lo tanto no hay que temer que alguien te amenace tu estabilidad como persona. Tengo precaución, pero no voy con la armadura puesta por la vida, porque no lo creo necesario, es más ni siquiera tengo armadura. Siempre he considerado que las personas desconfiadas sufren muchísimo. Sentirse amenazada cada vez que te mueves debe ser molesto y tenso. Me entristecen las personas desconfiadas, pues es muy posible que no lo puedan evitar y sus vidas estén repletas de obstáculos que deben salvar constantemente.

Hay gente que verá el aspecto peyorativo de ser inocente porque puedan pensar que es un estado de desconocimiento de la realidad tal cual es, pero en absoluto es así. Discrepo del todo con esa visión negativa del término y lo adorno con una pátina suave y positiva que da lustre a lo que he sido siempre. Porque, aunque “el tiempo pase y nos vayamos poniendo viejos”, como diría el maestro cubano (Pablo Milanés), yo seguiré siendo inocente, aprenderé de cada etapa de mi vida que seguro se reflejará en cada pequeña línea descrita en mi piel en forma de arruguita irremediable, y continuaré sorprendiéndome cada día con cosas nuevas. Sobre todo miraré igual que hasta ahora, con ojos de niña, como si no pasara nada, lo cual es cierto, porque… ¿Esto está pasando ahora o estoy soñando?

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