Hasta siempre, Antonio Vega…


Antonio Vega se ha marchado, callado, en silencio, pero por la puerta principal.
Con la voz rota de vivir tanto, la mirada perdida, el cuerpo consumido y un semblante huesudo y descarnado, Antonio seguía emocionándonos cada vez que salía a la palestra.
Ha sido partícipe de la banda sonora de mi vida, al menos de un período largo. No olvidaré jamás algunas de sus canciones versionadas por una de las personas más importantes de mi vida a la guitarra; ternura y mucha dulzura impregnaban la escena. Fue mi primer encuentro serio con el artista, mi reconocimiento, mi respeto por su obra. A partir de ese momento no dejé de turbarme cada vez que escuchaba alguna de sus canciones.
Cuando conocí la noticia de su muerte lloré como una niña y hasta el momento no he podido parar de sentir una tristeza extraña, como la que se siente cuando un amigo desaparece para siempre de tu vida. Ayer y esta mañana, cada vez que cambiaba de emisora en la radio de mi coche, aparecía él en forma de ángel entonándome una de sus tiernas letras. Todos los programas querían sumarse al homenaje y le brindaban su último adiós.
Yo me adhiero al homenaje copiando un enlace a una de mis canciones preferidas: “LUCHA DE GIGANTES”…espero que la disfrutéis y os emocionéis como yo lo estoy haciendo ahora al recordar la figura enjuta de Antonio Vega.
Para ti, pequeño gran hombre, este sencillo presente… gracias por tus letras, por tu voz susurrante. Y a ti, querida Ana, gracias por haberme hecho conocer a este artista tan intimista y dulce.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Me ha encantado ver el vídeo de "Lucha de gigantes", gracias por el enlace. Es muy emocionante escucharla en directo,una canción tan bella y tan familiar,que tantas veces he cantado con mi guitarra, en la voz de su genial compositor que desafortunadamente ya no escribirá más canciones. Por otra parte seguro que vivió la vida que quiso vivir, con sus altibajos, con sus alegrías,sus tristezas, con sus momentos inolvidables, intensos, profundos y también superficiales. Siempre nos quedarán sus canciones, que yo seguiré tocando una y otra vez.
Saludos desde el sitio de mi recreo, donde nos llevó la imaginación.

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