sábado, 8 de agosto de 2009

La eutanasia debería ser un derecho del ser humano


Gustav Klimt, Muerte y vida
Siento hablar de nuevo de este tema tan controvertido, pero sentí una necesidad imperiosa de hacerlo. No puedo dejar de pensar en este tema desde hace algunos días, empujada por circunstancias muy cercanas.
El término eutanasia tiene su origen en la antigua Grecia: “eu” (bien) y “thanatos” (muerte). Eutanasia significa el hecho de provocar una muerte rápida, dulce, fácil y lo más importante, sin dolores ni sufrimientos insoportables a un paciente que está próximo a morir a causa de una
enfermedad terminal. Dos puntos importantes hay que tener en cuenta para que ésta se pueda hacer efectiva (aparte de que debe ser legal en el país que se ponga en práctica, claro): primero, para que pueda considerarse eutanasia el enfermo tiene que sufrir una enfermedad incurable y terminal, y en segundo lugar hay que contar con el consentimiento expreso del enfermo… cosa que dificulta el proceso si el paciente está en coma o padece una enfermedad que le imposibilite la comunicación.
En los hospitales españoles, la única actuación “legal” que se pone en práctica ante un enfermo terminal e incurable es, lo que llaman los doctores, “la muerte digna”, que consiste, en “dejar morir” al enfermo, omitiendo todo tratamiento, alimento, hidratación… y adormeciéndolo. Menos mal que al menos mitigan cualquier dolor a través de sedación controlada, con la ayuda de lo que llaman medidas paliativas. Lo más cruel para mí de este modo de proceder es la espera de la muerte; dejar morir de hambre, de sed, al enfermo, no actuando en consecuencia para agilizar el tránsito es lo más salvaje; porque, como dije en mi anterior entrada, ni con los animales hacemos esto. Los equipos médicos de la mayoría de los hospitales, al menos de los que conozco y en los que he vivido experiencias de enfermos terminales familiares, tienen la costumbre de dormir a los pacientes para que los últimos días de vida los pasen aletargados y no perciban que se están muriendo. Yo creo que para quitar el dolor no es necesario dormir al paciente, seguro que existen medicamentos analgésicos fuertes que controlados bloqueen el sufrimiento del enfermo. No considero negativo que el enfermo esté conciente de lo que le está ocurriendo, es más, deberíamos ver la muerte como un paseo dulce, un tránsito natural como lo puede ser el hecho de nacer. Lo que no es natural es el dolor que rodea a la muerte, el enfermo debe saber que se tiene que marchar y asumirlo, claro que tal vez debería haber también personal sanitario especializado, aparte de los familiares, para ayudar a pasar este trago. Sin duda alguna, también creo que el ser humano, desde pequeñitos, debería estar preparado y educado para morir, es decir, sin miedos absurdos que nos imponen las religiones.
Por lo expuesto arriba pienso que la medicina y las leyes se contradicen, porque la práctica de la sedación está normalizada y bien vista, aunque no deja de parecerme una aberración, y aunque la eutanasia no está ligada a ninguna ley formal en la actualidad aquí en España, deberían sacar algo, porque esto que se hace a diario en nuestros hospitales es una eutanasia light, de la mala, de la inhumana…Ya expliqué mis motivos en la otra entrada y no voy a repetirme ahora. Curioso que digan que los partidarios de la eutanasia pensamos que la sedación terminal es como una eutanasia lenta. Yo no lo pienso, es más, yo hasta diría que es una mala praxis, porque la agonía se alarga tanto para el enfermo como para los familiares.
El enfermo terminal nos escucha, y aunque no está científicamente demostrado, incluso en estado de coma, el enfermo percibe. Por eso, yo siempre he creído que mientras está en ese estado alterado de conciencia provocado por los fármacos, debemos comunicarnos con él de forma suave, susurrándole con la afectividad y el calor que nos otorga el parentesco, que se debe marchar tranquil@, que todo está bajo control y que ya no debe preocuparse por nada, que no hay dolor, que ya no hay sufrimiento. Las palabras de despedida hacen que el enfermo parta con tranquilidad y también se aleje a su manera. Mi padre se despidió de todos; acercó a la cama donde estaba postrado casi un mes a cada uno de sus hijos, por separado, y les expuso muy despacio, porque ya no tenía las fuerzas suficientes para ello, un mensaje muy personal. Eso le honró.
Para terminar por hoy, quiero mencionar a la Iglesia católica, ésa que dice que es hasta pecado mortal practicar la eutanasia, es decir, asistir y ayudar a un moribundo a realizar ese cambio, a morir dignamente. A veces deberían callar, silenciarse y dedicarse a sus labores, bautizos, bodas, misas, etc, porque sólo obstaculizan el proceso de cualquier país democrático.
El debate continúa abierto…

2 comentarios:

ralladuradelimón dijo...

Vaya Eva. Tu entrada me ha dejado tan tocada que no tengo cabeza hoy para comentarla. La muerte es un tema que me obsesiona y aterra últimamente. No la mía. Es un tema que se me va de las manos y no sé manejar. Hablas de ello con una frialdad que yo no poseo (no digo frialdad en mal sentido). Sólo añadiría a tu entrada que creo que el tema de la sedación depende muy mucho del médico y el hospital que te toquen. Jo, es que se me pone un nudo en la garganta, sólo animarte a seguir escribiendo.

Anónimo dijo...

Hola a todos:
Viví una experiencia sobre un enfermo terminal al que le habían sedado y llevaba el pobre más de 4 días como un vegetal, después de pasar mucho sufrimiento y dolor durante semanas, y algunos años también.
Escuché comentarios de los familiares como estos, que son de lo más normal, por otro lado:
-Está muy malito mi padre, se está muriendo, sí.
-Vaya, lo siento mucho.
-El caso es que no le hace efecto la morfina que le ponen, vamos.
El efecto que "deseaban" hiciera la morfina era la muerte rápida de ese señor, pero ponerlo en palabras resultaba escandaloso.Todos, sin excepción, esperaban la muerte de ese familiar, pero ninguno decía nada.
Yo también siento que en España, y en muchos otros países,se practique el abandono de un enfermo terminal, se deja morir así sin más. ¿Eso no os parece de una crueldad extrema?. Tienes razón en lo de que esta práctica es una eutanasia mal hecha. Deberíamos reflexionar sobre esto que se hace todos los días en los hospitales y hacer algo al respecto. Los políticos deberían hacer algo, y por supuesto, la Iglesia, y estoy también contigo, debería quedarse al margen.

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