domingo, 6 de septiembre de 2009

La magia de las palabras...

A veces siento una envidia sana al observar la capacidad que tienen los buenos escritores de transmitir sentimientos a la humanidad. Desde muy pequeña mi mayor placer y mejor terapia ha sido siempre poder plasmar en un papel todo lo que me ocurría, impresiones, pasiones, desengaños, amoríos, y expresiones incluso banales de las cosas sencillas que nos rodean. El poder de las palabras que se entrelazan para comunicar ha sido y es mi única escapada y mi mejor aliado, por eso jamás renunciaré a ello ni dejaré de hacerlo mientras viva.

¿Escribir puede hacer que cambie algo a nuestro alrededor?... posiblemente sí, y es más, no sólo alrededor, sino dentro de nosotros mismos, porque cada palabra emitida, cada frase coherente, se aloja en nuestro conciencia y va formando parte de la propia existencia hasta llegar a modificar nuestra historia. A lo largo de ésta, palabras, frases, pensamientos reproducidos hasta la saciedad, nos han acompañado siempre, por la necesidad del ser humano de comunicarse, ya sea de forma escrita, oralmente o a través de cualquier manifestación artística. Más que nunca, ahora pienso que la palabra o la comunicación de cualquier tipo tiene la cualidad de hacer reaccionar de inmediata a las personas que la reciben, que puede ser una reacción silenciosa, atronadora, negativa o positiva, insolente o cargada de respeto; esas voces van haciendo poco a poco mella en los receptores y en la mayoría de los casos no somos muy concientes de ello.

Pero la palabra es mágica, tiene un poder infinito y jugar y ser concientes de ello es de suma utilidad. Podemos tratar de emitir palabras bellas que inciten la pasión de lo auténtico, el presente, por ejemplo, o podemos cargarnos de un plumazo la maravillosa capacidad que tienen, exponiendo vocablos insulsos, groseros y en muchas ocasiones a destiempo.

En nuestras manos está en muchos casos y en nuestro aparato fonador en otros, el lograr una u otra reacción. Yo no me había percatado de todo esto hasta que tantas personas han comenzado a leer a la vez mis entradas, mis pensamientos, mis gritos, así que a partir de ahora mediré las posibles consecuencias de mis mensajes, porque temo que van cargados de repercusiones que ni yo misma alcanzaba a imaginar y que por supuesto no he deseado jamás.


(Y esta vez que nadie se aventure a tergiversar “mi mensaje”, no es complicado de entender… la magia de la palabra me ha sorprendido otra vez, eso es todo, y desde aquí pido perdón a los que haya podido confundir o a los que no han comprendido la necesidad que tengo de COMUNICAR al mundo aquello que siento en cada etapa de mi historia personal.)

7 comentarios:

Iván dijo...

Pues si que ha hecho mella en mi este escrito y tomo nota de ello.

Anónimo dijo...

Explícate, Iván...tengo curiosidad en saber lo que piensas de esta nueva entrada de Eva..y ya sabes, no tergiverses sus "palabras".

Anónimo dijo...

perdón, "por" saber lo que piensas....etc, etc

ralladuradelimón dijo...

((Me encanta este blog. Se mezclan conocidos y desconocidos de la autora y se espían unos a otros jejejeje)) En cuanto a la entrada, afortunadamente hace tiempo que aprendí eso de lo que hablas, la magia de la palabra, su poder y su utilidad. Desde entonces, trato de utilizarla para buenos fines porque no olvidemos que la palabra en manos de algun@s se convierte en magia negra, poderes oscuros y utilidad perversa. Pensemos por ejemplo en el poder de cualquier "predicador".
L.T

Iván dijo...

Explícome. Dije que ha hecho mella porque me hizo meditar, llegando a la conclusión de que es un tema muy complejo si nos atenemos a las reaccciones tanto del productor como del receptor de la palabra escrita u oral. Cuando lanzas un mensaje te imaginas la reacción del lector, pero observas que muchas veces tu imaginación no dió en la diana. En resumen, tema para olvidar.

Iván dijo...

Explícome. Dije que ha hecho mella porque me hizo meditar, llegando a la conclusión de que es un tema muy complejo si nos atenemos a las reaccciones tanto del productor como del receptor de la palabra escrita u oral. Cuando lanzas un mensaje te imaginas la reacción del lector, pero observas que muchas veces tu imaginación no dió en la diana. En resumen, tema para olvidar.

zaen dijo...

Pues vaya, ya eramos dos niñas que tenian envidiosa (Muy sana como bien describes) de esos grandes maestros literarios.

Muchas veces pasa eso, cualquier garabato literario que hacemos se hace en plan terapeutico incluso para provoca una reaccion personal, una reaccion que hace que se despierten los sentidos.

Ahora mismo diria que mis sentidos se han despertado en tus entradas y reconforta, incluso diria que es terapeuticamente adictivo :D :D

Um abraço forte

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