domingo, 29 de noviembre de 2009

RELATO BREVE: El primer encuentro

El primer encuentro

El olor a café recién hecho atoraba su nariz, y un rumor de voces y de risas se mezclaban en el ambiente. Berta sentía una predilección especial por aquella cafetería del centro de Madrid. Allí nadie la molestaba y es lo que esperaba de aquel lugar donde se refugiaba cada día. Era bastante tímida y no solía alzar la cabeza. No miraba a nadie. Nadie la miraba, pero tampoco eso le importaba mucho. Allí se afanaba “chateando” con desconocidos desde que su último novio la dejase por otra mujer.

—Cielo, te aconsejo que olvides a tu ex y busques en la red. -le decía su mejor amiga unas semanas después de su última separación- Berta, hay todo un mundo de posibilidades, te lo digo por experiencia.

Y allí estaba Berta, una mujer que sobrepasaba los cuarenta afanándose de forma compulsiva en busca de hombres atentos y fieles. Hasta entonces sólo había encontrado mucho músculo que se asomaba atrevido a la cámara de su portátil, y alguna que otra conversación interesante pero sin mucho futuro.

—Ok, hasta pronto. –tecleó por último para despedirse del desconocido interlocutor, golpeando el “intro” con desgana.

—Ciao –escribieron al otro lado.

“Demasiado tiempo sin consumir nada, quizás me llamen la atención”, pensó, y se levantó a pedir algo. Al otro lado de la barra una chica observaba sus movimientos con bastante descaro. Berta agachaba la cabeza evitando sonrojarse mientras esperaba su consumición.

Recogió nerviosa su café y volvió a su mesa. Aquella chica de voluminosos pechos y pelo muy corto no dejó de observarla. Sonreía entreabriendo su boca, como invitándola a algo desconocido para ella. Era imposible volver a centrarse en el ordenador con aquella imagen tan sugerente y a la vez tan nueva. “Esa mujer me está seduciendo a mí...y lo más extraño es que me gusta que lo haga”, se atrevió a pensar.

La chica dio un último sorbo a su café, y sin dejar de mirar a Berta se dirigió a los servicios. Berta, como impulsada por lo desconocido, cerró con un golpe seco su portátil, lo metió de forma apresurada en el maletín y corrió hacia los aseos de señoras con miedo a que al llegar todo hubiera sido una fantasía. Mientras avanzaba, se preguntaba qué estaba haciendo una mujer como ella viviendo aquello, pero se expuso sin miramientos a vivir aquella aventura tal como viniera.

Golpeó la puerta suavemente y la chica le abrió y la invitó a entrar con una cómica reverencia. El maletín cayó al suelo. Berta se acercó despacio a la chica de pechos exuberantes, y ésta agarró con suavidad el rostro de la mujer que ahora temblaba y la besó en los labios. El silencio fue absoluto. Sólo Berta dejó escapar un suspiro con el que pudo dibujar un extraño vacío en su estómago. Los labios expertos de aquella chica desconocida jugaron húmedos con la comisura de los de Berta, que con los ojos cerrados quedó extasiada.

Todos sus esquemas se fueron recolocando a cada movimiento, a cada impulso. No podía creer que aquello fuera real. Mientras tanto, la chica, ajena a los pensamientos de Berta, continuaba ofreciendo placer a aquella mujer madura. Mordisqueaba el lóbulo de su oreja y Berta se retorcía de placer. Se le erizaron los cabellos de la nuca, y en ese momento Berta ofreció su cuello primero y después el resto con un gesto de complacencia que jamás hasta entonces había experimentado.

La chica le tomó una mano y con gesto lento se la llevó a la boca para lamer con parsimonia los dedos de Berta, que seguía sin poder reaccionar. Sólo pudo apretar su mano libre contra su sexo para que aquel deleite nuevo no se escapase.

Alguien al otro lado de la puerta llamó con insistencia. El regocijo inesperado de Berta se tornó en confusión, y muy perturbada apartó a la chica. Se recompuso la camisa, recogió su portátil, y cuando ya casi estaba dispuesta a abrir para salir de aquella situación imprevista, la chica la acercó por última vez, selló sus labios con un beso, mientras metía en el bolsillo de su vaquero una tarjeta con sus datos personales.

7 comentarios:

ralladuradelimón dijo...

Bueno, seré sincera como en todos mis comentarios. La historia empieza bien y promete mucho pero se llega a convertir en un fácil mini relato erótico. No me convence cómo se integra el sexo en la historia. En cualquier caso, no estaría mal vivir algo así eh?
L.T.

Anónimo dijo...

Gracias por tus críticas, Lara, siempre son bienvenidas...
Bueno, verás, esta historia está basada en lo que me contó un amigo.Le ocurrió algo parecido a él y hubo mucho sexo en el servicio, y me lo creo viniendo de este colega. Pues bien, entre lo narrado por este amigo y una entrada de un blog que visito con mucho placer ( es de Mimí Costa, muy bueno)y que me pareció sensual...me ha salido este relato corto.
Besos
EVa

ralladuradelimón dijo...

Si viene de un colega, yo también me lo creo jaja. A ver si me dices ese blog que lees con tanto placer...
Lara

etcetera dijo...

el blog está a la derecha del mío, como está el tuyo y se llama "fantasías tatuadas"... Mimí nos deleita con sus palabras, al menos a mí.
besos
EVA

Anónimo dijo...

Pues a mi personalmente me encanta, empieza bien y lo culmina con un toque erotico suave de lo mas sugerente. Ha sido un gusto leer este primer encuentro ¿Habra algun segundo?

etcetera dijo...

gracias a tod@s por vuestras críticas....y perdonad por tener abandonado mi blog... ya dije en su momento que estoy MUDáNDOme de todo, hasta de piel diría... una transición dura, pero que debo hacer sin más, casi obligada...
espero dentro de poco tener algo escrito para publicarlo...
Besos a tod@s
Y mil gracias de nuevo
EVA

Anónimo dijo...

A mi también me ha gustado el relato. Muy erótico y sensual, y el final, lo mejor
Esperanza

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