viernes, 29 de enero de 2010

¿Tener o no tener expectativas?...ésa es la cuestión...


Deseo repetir esta entrada de hace algunos meses y quiero dedicarla a l@s que creyeron que no hablaba de ellos en mi blog, también a l@s que creyeron que no planeaba mi futuro con ell@s, a es@s que incrédul@s imaginaban que no les quería.Va por ell@s...

Muchos pensamos que el futuro no existe, que lo vamos haciendo poco a poco nosotros, con pasos cortos, con pasos seguros y a veces inseguros. Si pensamos que el futuro no existe, tal vez sea mejor no tener expectativas, ¿no?... Si apreciamos lo que ya tenemos, ¿para qué tener expectativas?, ¿para qué pensar en lo que puede llegar pero que aún no ha ocurrido?... Si estamos viviendo intentando controlar nuestro futuro y el ajeno; manejando, tal vez sin darnos cuenta, la conducta de los otros y seguramente la propia, sólo lograremos que tengamos muchas más expectativas y la consecuente desilusión si éstas no se hacen realidad. Pero también me pregunto: ¿Y cómo se puede vivir sin ilusión de futuro?, ¿cómo no soñar con acontecimientos futuros?... ¿cómo vivir el presente sin pensar en el pasado, pero tampoco en el futuro?.... A mí me resulta difícil, pero en mi actual vida presente el futuro no llega más allá de unos meses, y pienso que es fruto de la madurez y no del miedo. No tengo ni idea qué ocurrirá dentro de un mes y quiero avanzaros algo que sabéis todos, NADIE LO SABE. Cuando nos acostamos cómodamente en nuestras camas y a la mañana siguiente despertamos tras oír el dichoso despertador, ¿nos preguntamos qué habría pasado si hubiera sido nuestra última noche de vida?, ¿y si no nos hubiéramos despertado más?... Si nos hiciéramos estas preguntas tal vez agradeceríamos estar vivos cada mañana. Suele ocurrir que agradecemos poder respirar y seguir viviendo cuando ocurre en nuestro entorno cercano alguna desgracia o una situación de peligro mortal, pero después se nos olvida seguir agradeciendo cada suspiro dado. Yo agradezco, después de transitar por caminos enfangados y repletos de obstáculos, lo que tengo ahora, porque es lo que me está tocando vivir ahora y me siento afortunada de recibir este regalo, mi presente-presente. Y en mi presente estás tú, y tú también, y tú, sí, tú, claro.
Las expectativas son otro inconveniente que nos perjudica muchas veces en el recorrido natural de nuestras vidas. Si obtenemos siempre lo que deseamos o esperamos, seguramente no tendríamos tiempo de estar agradecidos, estaríamos todo el día dando las gracias a diestro y siniestro, porque no estamos acostumbrados a agradecer lo que es esperable que ocurra.
Y no quiero decir que no soñemos, que no anhelemos cosas positivas en nuestras vidas, eso sería una falsedad por mi parte, porque el ser humano hace eso constantemente. Nuestra cabecita está constantemente produciendo sueños, creencias de que se pueden lograr cosas, pero desgraciadamente también esta habilidad humana funciona al revés, nuestro cerebro miedoso imagina que algo muy malo puede sucedernos y comienza a producir imágenes de cosas terribles que no tienen por qué pasar, que están alimentadas por la negatividad y que en muchas ocasiones acaban por suceder… enfermedades, desánimos, conflictos entre personas, etc. Es como si lo estuviésemos viendo de forma anticipada. ¿Por qué el ser humano no es más hábil e imagina siempre situaciones felices, encuentros dichosos, momentos radiantes?... Es una pena, pero no ocurre siempre así. Y me pregunto…¿Por qué si tengo toda esta teoría en mi mente no la pongo en práctica cada día?... Es una reflexión que me hago en voz alta y que me sirve para ponerme las pilas desde ahora mismo, desde este mismo instante. Qué tontos somos a veces los humanos… Para terminar quiero dejar claro qué pienso al respecto del presente y su relación con el futuro. Si dejamos correr el tiempo en nuestro presente sin hacer nada para cambiar el posible futuro que nos espera, tampoco pasarán cosas en nuestras vidas que hemos deseado siempre; no sé si me explico, pero lo que quiero decir es que, aunque pensemos que el futuro NO ES NI ESTÁ, el presente hay que vivirlo con todas las consecuencias para que, aún sin expectativas, lo que nos espera…es decir, ese futuro inexistente, esté formado, construido con los logros hechos en el presente. Es un tremendo lío, pero sé que tengo razón.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado tu entrada, me ha hecho reflexionar a la vez que me siento identificada, sobre todo con los malos pensamientos.
El problema a veces no es sólo el presente, lo que nos depare el futuro sino también el pasado. Un pasado del que a veces no queremos salir por miedo a lo que ocurrirá en el futuro.

Verónica dijo...

Es complicado, demasiado. Si “estamos viviendo intentando controlar nuestro futuro…sólo lograremos que tengamos muchas más expectativas y la consecuente desilusión si éstas no se hacen realidad”, pero si “dejamos correr el tiempo en nuestro presente sin hacer nada para cambiar el posible futuro que nos espera, tampoco pasarán cosas en nuestras vidas que hemos deseado siempre”

Por eso creo que la discusión no se encuentra tanto en “tener o no tener expectativas” sino en “qué tipo de expectativas” tenemos. No importa si se tienen muchas o pocas, lo que importa es que éstas sean realistas, adaptadas a nuestra situación. Supongo que ese es el secreto; conseguir tener las expectativas adecuadas para ir construyendo ese futuro, sin el riesgo (o sin un riesgo grave) de sentirte frustrada por no alcanzarlas.

Si las ajustamos tendremos más posibilidades; y si, aún así no lo logramos, el revés será leve y tendremos la fuerza necesaria para continuar intentándolo. Además, nos aseguramos de no cargar en exceso esa “mochila de fracasos” que todos llevamos a cuestas; porque si pesa demasiado podríamos ser incapaces de generar nuevas expectativas, incluso de soñar con las realistas.

etcetera dijo...

gracias anónimo (???) y gracias Verónica por tus comentarios, siempre acertados.
Conocer qué expectativas es uno de los objetivos en mi vida...No confundirme con cosas que van viniendo, con personas que aparecen y creemos ciégamente que pueden ser las personas adecuadas en tu vida...con actividades vacías que no nos llenan o que llenan sólo momentos de soledad, no confundirnos.
el tipo de expectativas creo, y ahí has acertado, es lo primordial...No devanear y si lo haces que sea porque estés buscando algo concreto, algo bueno y positivo en tu vida...Hay que ser consecuente siempre con lo que buscamos, ser realistas y pisar fuerte...
gracias de nuevo por vuestros comentarios
eva

Zaen dijo...

Me da terror esta entrada. Me siento muy pero que muy identificada, y quizas por eso sea la persona menos apropiada para dar mi opinión, pero me quedo con lo ultimo que has escrito "ese futuro inexistente, esté formado, construido con los logros hechos en el presente". Excelente cita la que has creado.

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