sábado, 6 de marzo de 2010

el camino del corazón...

Mi memoria es pésima, pero recuerdo más o menos bien la frase última de un libro que me impactó mucho en su momento, el libro de Susana Tamaro Donde el corazón te lleve. Por supuesto he tenido que buscarlo para escribirlo literal: “Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve”.

¿Es siempre el camino del corazón el más correcto? yo he expresado muchas veces, con lágrimas en los ojos, a personas que he tenido muy, muy cerca de mi corazón, que debían hacer (conmigo) lo que les dictara el corazón. Tal vez para mí sus caminos no fueron los más acertados al principio, pero fueron sus opciones y también fueron sus corazones los que l@s hicieron acertar..., o no, en sus intentos por ser felices.

Puede parecer una contradicción hablar de cabeza o mente cuando se trata de elegir con el corazón, pero a mí me cuesta no poner parte de mi experiencia, parte de mi impronta personal cuando debo elegir una opción importante en mi vida. Quiero perderme con el corazón, pero la cabeza, generosa compañera del músculo que late, frena ciertos movimientos y me hace recapacitar casi siempre... y sobre todo ahora. Si conociéramos por anticipado cuáles van a ser los resultados de la elección y de nuestros pasos, todo resultaría más fácil, porque procederíamos con más seguridad; pero la vida es así, nadie te dice qué ocurrirá mañana, aunque programes cosas maravillosas que desees ocurran, aunque proyectes tu futuro a corto plazo y lo llenes con sueños que probablemente ocurran. Nadie sabe qué ocurrirá, por eso quiero perderme por el camino del corazón, con miedo de niña, con temor a lo nuevo, pero sabiendo que si actúo sin maldad, limpia, vacía de pasado, llegaré a la meta con una sonrisa amplia y el corazón preñado de ilusiones. Me gusta disfrutar de lo nuevo y ahora mi apetito me lleva hacia adelante, sin dejar de mirar de soslayo al pasado, claro, porque es lo que me hizo ser como soy. Si ese camino es el correcto me llevará al éxito y lo celebraré con vino y rosas, si por el contrario era un camino equivocado, no quiero llorar por un nuevo fracaso, pensaré que he obrado de la mejor manera posible, siguiendo los dictámenes de mi corazón, con buena fe.

Invito desde aquí a tod@s a seguir siempre el camino del corazón, pero con calma, con prudencia, y siempre siendo éticos con nosotr@s mism@s y con el mundo, por supuesto. Escuchad atentamente al corazón, si lo hacemos, al menos estaremos siendo coherentes con nuestras sentimientos y principios.

12 comentarios:

nieves dijo...

Déjate llevar, fluye y fluye con la propia vida, siente y piensa....y como decía San Agustín. " ama y haz lo que quieras "
un saludo y gracias siempre

Zaen dijo...

¿Quien puede más? ¿La cabeza o el corazón? Razón es sinonimo de cabeza mientras que corazón es sinomino de sentimientos. Segun los Monistas, el ser humano era material y cualquier apariencia inmaterial no era más que un conjunto de fenómenos que emergen de la base material (Cerebro), dando a entender que todas nuestras expresiones sentimentales no eran más que una consecuencia del funcionamiento de nuestro cuerpo. Visto así, se podría decir que, "hagamos lo que hagamos, vivamos como vivamos, sintamos lo que sintamos",... mandara siempre la razón, osea, la cabeza.

nieves dijo...

Zaen : podíamos hablar de esto con Eduardo Punset que seguro nos daría una información bastante completa......! qué lío cabeza-corazón, corazón-cabeza !
te mando un saludo y otro para tí Eva

Verónica dijo...

Estoy de acuerdo con Zaen, no creo que exista tal diferencia; “Cabeza” y “Corazón” son solo los términos que utilizamos para diferenciar las decisiones reflexivas de las irreflexivas. Si las reflexionamos, nos arriesgamos y lo apostamos todo a una opción y, al hacerlo, renunciamos a las demás posibilidades; es esa renuncia la que nos genera cierta angustia por lo que pudiera ocurrir después, y eso es lo que nos mata. Entonces, ¿nos dejamos llevar por el impulso o cotejamos los pros y contras?

Si evitamos elegir, jugamos con desventaja pero nos ahorramos el conflicto; el problema de este tipo de decisión instintiva es que, como realmente no somos conscientes de “haber tomado” ninguna decisión, tendemos a no responsabilizarnos y culpar de los posibles fracasos a factores externos. Por otra parte, parece lógico pensar que, si la decisión es personal (familia, amistad, amor…), demos prioridad al sentimiento y si es externa (trabajo, dinero, etc…) se la demos a la razón. Podría ser incluso que acertemos en aquellas en las que tan solo nos dejamos llevar, pero corremos el riesgo de confundir casualidad con causalidad, y acabar generando una pauta de actuación inadecuada. Leo: "Puede parecer una contradicción hablar de cabeza o mente cuando se trata de elegir con el corazón…”, y aún a riesgo de parecer insensible, se trata precisamente de no tomar decisiones solo con el corazón. Por supuesto que debemos tener en cuenta los sentimientos en nuestro análisis, pero no justificar con ellos ese “olvido voluntario” que hacemos de otras muchas cuestiones que deberíamos valorar; en definitiva, que no sean nuestro timón o acabaremos a la deriva.

Obviamente esa es la teoría; no sé si será recomendable un nivel tan extremo de autoanálisis y autocontrol, ni siquiera sé si sería posible. Lo que es cierto es que acumularíamos menos fracaso y no tropezaríamos tanto con la misma piedra; eso sí, probablemente a costa de perder la “emoción” del juego…

Etcétera dijo...

Gracias NIeves,Zaen y Verónica por vuestros comentarios...
Sí, dejaré que fluya mi propia vida,Nieves, pero con la prudencia que me da mi cabeza.
Tienes razón Verónica, debemos andar con cautela, porque de lo contrario, si seguimos sólo los dictámenes del corazón, iríamos a la deriva. Mi objetivo es poder darlo todo, disfrutar como una niña de lo nuevo que me ofrezca la vida, haciendo caso al corazón pero con cabeza.
Zaen, has gaado porue "hagamos lo que hagamos mandará siempre la razón"...y creo que es lo más acertado...pero, pero, pero... siempre con unos gramos de ternura y mucho corazón.
BEsitos

nieves dijo...

si lo que quieres es darlo todo...pues hazlo, ya verás como la ternura y los abrazos hacen lo demás.
besos......
mil horas para hablar de todo esto.....

ralladuradelimón dijo...

Difícil cuestión. Creo que en mi caso, mis circunstancias actuales marcan ahoran más que en otros momentos que manda mi corazón. Está bien no obstante que el cerebro siga ahí dando toques de atención para que no perdamos el norte del todo.
PD: estás pegando duro últimamente ¿para cuando algo más superficial y relajado, Eva? Te lo digo en el buen sentido, claro.
Lara

Etcétera dijo...

Tienes toda la raz´´on, Lara. Me estoy poniendo muy profunda y llega la primavera. Ahora toca algo m´´as distendido, sugerente, sensual y soleado.
Pensar´´e en ello y muchas gracias por tus sugerencias, siempre acertadas.
(Perdonadme, peo he elegido hoy un PC con teclado jodido)
Besos

Anónimo dijo...

Cabeza? Corazón?.....en mi caso siempre ha ganado el corazón, seré una romántica? estaré un poco loca? pero así soy yo.
Sobre la pregunta: es siempre el camino del corazón el más correcto? por supuesto que no, SIEMPRE, no, pero es el que mueve el timón.
Un saludo
Laura Quert

Etcétera dijo...

Bienvenida Laura y gracias por tu comentario...
Pues vuélvete loca, como buena romántica, pero centrada, con tiento... Y aunque el corazón mueva el timón, no siempre va hacia el camino certero..hay que guiarlo un poquito.
Tal vez lo diga por experiencia propia y por la prudencia que me da haberme vuelto loca muchas veces. Quiero repetir, por supuesto, pero con calma, saboreando todo lo que la vida me ofrezca a partir de ahora.
besos nuevos
EVA

Anónimo dijo...

yo siempre lo digo, estar de acuerdo contigo misma (tu corazón), aunque en el "desierto de sed" de la cabeza se creen espejismos de oasis que te arrastren por mal camino. MJ

Etcétera dijo...

Gracias MJ, gracias. Huyamosde los oasis...no valen para nada..sólo para recrearnos un rato de locura..

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