martes, 27 de abril de 2010

El rencor y el perdón...

Hace semanas que siento la imperiosa necesidad de hablar sobre el rencor y de lo que supuso para mí encerrarlo en lo más profundo de las tripas en un momento dado. El rencor es el veneno de la discordia interna, el desaliento más cruel que nos puede atacar, el cáncer universal, un verdugo silencioso que a veces nos explota en el alma en forma de rabia y odio.

En mi historia vital he tenido ese sentimiento violento en mi corazón, quiero confesar que por poco tiempo, porque no he dejado que me aplastase ni me comiese terreno. Lo desterré con ayuda del perdón, la cura más milagrosa de cuantas existen. No me vale la frase tan manida “yo perdono, pero no olvido”, porque se me antoja inapropiada para corazones blancos y para los no tan blancos que desean limpiar de sus vidas todas las cenizas añejas que llevan dentro.

La rabia es dañina, se te mete en las entrañas y te araña con uñas afiladas el mismísimo presente, recordándote que aún debes limarlas, cuidarlas para que vuelvan a acariciar. Por eso desde aquí yo destierro todo rencor que pueda haber guardado dentro de mí, descarto para siempre con un perdón sincero todo dolor que haya podido dirigir a otros.

Cuando perdonamos saldamos deudas, en ocasiones hasta ancestrales, porque la rabia y los resentimientos a veces son de vidas pasadas, de trazos de nuestra personalidad cuyo origen pudo ser un trauma, un momento trágico, que aparece cuando menos te lo esperas y da la cara más negra, la imagen más repulsiva que tenemos. Cuando siento que se acerca esa furia, a pasitos cortos pero con la predisposición de un asesino a sueldo... me preparo, respiro hondo, me acomodo y con los ojos cerrados para concentrar toda mi energía, entre sentimientos limpios e inocentes, los propios de una niña sin malas experiencias, me dispongo a enviar todo mi amor hacia ese pensamiento que me atormenta en esos instantes. Todo el amor que llevo dentro sale entonces hacia el exterior, protegiéndome de la tortura que provoca el resentimiento. Visualizo los rostros de las personas que me provocaron tal sensación y a las que en absoluto hago responsables de mi condena pasajera, porque siento que nadie es culpable de cómo yo pueda estar, sólo yo con mis elecciones y mis acciones soy el gestor de mi vida. Lo más fácil sería cargar a otros con mi culpa, a mis padres y mi pasado vivido con ellos, a las personas que un día compartieron etapas de mi vida, a mis amigos, etc... No quiero lavarme las manos porque no las tengo sucias y porque sería el acto más cobarde. Quiero perdonar y dejar zanjada la deuda. Quiero dar un beso en la frente a todos los que hicieron sentir que mi corazón escocía con dolor viejo. Quiero regalar una sonrisa a todos los que sin sentirlo me hicieron daño.

13 comentarios:

nieves dijo...

Eva, recuerda:
" el perdón es la máxima expresión del amor "......
Buen post para una preciosa noche de luna llena en la que hasta ella y yo te miramos sonriendo.
Un beso siempre........

nieves dijo...

Dice san Juan de la Cruz:
" A la tarde te examinarán en amor "........y con eso ya ni te hablo de rencor ni de perdón....todo está dicho.....
Besos eva, siempre.

Anónimo dijo...

El perdón proporciona paz,libera de lastres demasiado pesados y genera tranquilidad. El rencor sólo lleva a más rencor e infelicidad, impidiendo avanzar
Gracias por esta preciosa entrada Eva.

Saluditos

lucia dijo...

El rencor nos vuelve amargos. Nos agria(no tengo acentos en este teclado) el caracter hasta el punto de hacernos verdaderamente miserables. Flores mustias.
Nos volvemos ciegos, sordoS.. mudos. Y nos aislamos. Y nos caemos.
Nadie se lo merece. Atrapado en una celda de barrotes gruesos, cuando le haces dueño de la llave, es dificil escapar.
Es mas facil quedarse ahi, que intentar deir... SOY LIBRE!
Si queremos despertar y volver a la libertad de gozar de la vida, , debemos bucear en los cajones de la memoria para limpiar, con una sonrisa y un beso, toda la suciedad estancada que el rencor provoca.
Y renaces. En pie, continuas viaje con los brazos abiertos.
Gracias Eva por esa reflexion...GRAN DIA PARA TI

Etcétera dijo...

Gracias Nieves por tus bonitas palabras.Pienso como tú que perdonar es un acto lleno de amor, amor a sí mism@s y a la persona que creemos nos ha hecho ese daño indirecto (o directo).Y a mí que me examinen de amor..que estoy en un punto que apruebo con nota seguro,jeje.
Gracias "anónimo de saluditos fieles"... no sabes qué paz he sentido cuando he soltado tanta rabia acumulada de años, espero que tú también sueltes lastres y vivas tu presente con manos limpias de pasado.
Y gracias a Lucía...Lo primero darte la bienvenida a este blog, espero que no sea la última visita, estaremos esperándote con café y pasteles,jeje..Me gusta cuando gritas SOY LIBRE...porque es justo lo que se siente cuando dejas de sentir rencor. De nuevo eres libre para decidir llenar tu vida con cosas nuevas y sonríes a ese pasado que te hizo daño, porque ahora ya no hiere en las entrañas, ahora es un recuerdo más, un recuerdo limpio.
Besos a tod@s

nieves dijo...

Evisssssss eres merecedora de eso y de muchas bendiciones que están por llegar. un abrazo grande preciosa criatura.....y recuerda: " la suerte está echada "...con mucho amor siempre

Etcétera dijo...

gracias de nuevo, Nieves, gracias. Cuando pides perdón y el Universo te lo concede tienes que ser agradecida siempre... sé que vendrán bendiciones, porque ya las visualizo y porque estoy haciendo todo lo que está en mi mano para recibirlas con una sonrisa.
besos sinceros

laorejadepessoa dijo...

Lo siento, Eva, no soy un corazón blanco...No puedo perdonar al depredador porque no puedo olvidar los días de infancia perdida, de miedos para siempre. Porque las pesadillas son los neones de muchas de mis noches y el lastre de esas mañanas, no puedo olvidar... Siento decepcionarte, pero no puedo perdonar...
Besos

Etcétera dijo...

Bien que lo siento, Elena. Siento que hasta que no perdones no vas a cerrar ciertas puertas abiertas desde lustros, puertas que provocan corrientes y te hacen añicos.
Todos hemos tenido depredadores cerca en algún momento de nuestras vidas y podemos aprender a perdonar. De qué sirve sentir rabia o guardar recuerdos malos de alguien de un pasado pasadísimo, dime??..de nada...sólo te daña a ti, eso está asegurado...porque en muchos casos esos depredadores están bajo tierra.
Y miedo???... a qué??...ayer justamente decidí hablar en mi próxima entrada sobre eso..sobre el MIEDO..así que espero que no lo tengas a cosas que ya no existen.
besos

nieves dijo...

Oreja...el perdón a veces llega sin proponerselo, cae por su propio peso. Intenta dejar que la fruta se madure en el árbol y despues ya verás como sucede.
Un saludo

nieves dijo...

Eva, qué bien que escribas sobre el MIEDO......lo haremos al unísono como tantas otras cosas últimamente
Un beso de la princesita valiente. siempre

ralladuradelimón dijo...

Yo tampoco entiendo eso de "perdono pero no olvido" es como decir "te perdono pero me he quedado con tu cara", es decir, que no perdonas. Me alegra leer esta entrada tan dulce y serena en tu blog. Me alegra que te sientas libre y llena de recuerdos limpios. El rencor, como dices, nos destruye por dentro y debemos luchar para erradicarlo de nuestro pecho. Eso sí, yo creo que sólo se elimina a base de gritar, de llorar, de reprochar, de expresaral fin y al cabo. Como una especie de exorcismo, hay que sacarlo fuera. Con eso y tiempo, los corazones blancos acaban perdonando, sin duda. Gracias por tu entrada
L.T.

Etcétera dijo...

Gracias Lara...me encanta qude te guste el tono en mis nuevas entradas..supongo que ya he gritado, reprochado y llorado lo suficiente como para que mi corazón se quede de nuevo blanco y vacío de rencor...
No sabes lo que me alegro yo también de este nuevo estado que está durando... porque así lo deseo y así lo mantendré, con esfuerzo y mucho amor...
besitos

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