jueves, 3 de junio de 2010

Madrid se queda en silencio...

Madrid, día festivo y con todo por celebrar. Para mi sorpresa abro los ojos mucho antes de la hora en que mi reloj me inoportuna cada día. “Todo un lujo para mí, me digo en voz muy queda obligándome a ser positiva, así aprovecho la mañana”.

Un desayuno preparado con mucho amor me recibe, pan de lujo y malta con bebida de soja, manjar de dioses. Fuera, las nubes dan una pequeña tregua al verano que parece asomarse con dientes de fuego.

Mucho silencio hoy bajo esta estrecha vivienda de paredes de “gotelex”, impregnadas ahora de incienso y velas que vigilan inexorables las sombras, mis sombras y las tuyas. ¿Me estaré acostumbrando a los silencios? Sería una buena opción pero puede que aún los interprete con mi personal criba de inocencia arcaica.

Agradezco ese mensaje oportuno de ayer que me recordaba que a veces el ser humano es como un ordenador con demasiados archivos guardados en el disco duro. El mío para más INRI se ha bloqueado incluso, y ahora debo reiniciarlo. Pero es tan endiabladamente lento que hasta que logre volver a verlo operativo me he dado un tiempo prudencial para sellar mi boca, entrar en el silencio más acogedor y desplegar los párpados para que la oscuridad me abrace, y renunciar así, por obligación casi, a las bonitas vistas que en estas semanas de vacaciones compartidas me ha regalado la vida.

¡SILENCIO!, qué difícil procesar tanto silencio en tan pocas horas. Tu cuerpo callado descansando al vacío, y yo remirando tu respiración, hoy desajustada al otro lado, y amándote y "reamándote" el TODO que desprendes. Y ese sigilo que me grita en no sé qué lenguaje ininteligible me dice que quizás deba aprender idiomas... y encima el ordenador sin reiniciarse aún. Y la ESPERA, eso que debo ejercitar y asimilar con mucha calma, me trae de nuevo la atención a tus manos recorriendo mi cuerpo y a tu boca ávida de besos nuevos.

Pero tu SER, con sombras y luces, que acaricio como si cogiera entre mis manos un vulnerable pájaro dispuesto a escapar a la mínima, me dice al oído que siga esperando. Y yo, con la paciencia que me han dado los años, y con todo el amor que me has enseñado a darte, ese amor sencillo, el único, el “sólo para ti y por ti”, freno mis pasos atolondrados y me quedo alerta, en calma, casi paralizada para no perderme nada de este bello presente, con la esperanza de un SIEMPRE.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En mi opinión el SIEMPRE no existe en esta vida tan cambiante.
Esperanza

laorejadepessoa dijo...

Las palabras no dicen, evocan...
Me gusta cuando evocas desde "la viscera" con golpecito de impaciencia y etérea melancolía...
Ya sabes,... "AMAR SIEMPRE", PERO COMO SE DEBE AMAR SIEMPRE: EN GERUNDIO...
Besitos.
Gracias, Eva

nieves dijo...

Evissss, hay días en los que uno no amanece ni para sí mismo, en los que el silencio es la mejor opción aunque tal vez no la mejor respuesta, en los que el aire se vuelve denso e irrespirable.......hay días evisss...hay días......
siempre.

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