jueves, 29 de julio de 2010

El mar que me mece...



…Hoy he dejado que el sol y la arena mimasen mi piel por unas horas. He sentido la necesidad de ser regada para crecer un poco, para crecer del todo, y me he lanzado al mar, a un mar salvaje, “Cuesta Maneli” lo llaman, un trocito de paraíso escondido entre las dunas del parque de Doñana.

El silencio lo ha envuelto todo en un momento, el mutismo que acompaña mis días de vacío infinito; el silencio, el otro silencio, sólo roto por las olas que fueron arrancando a la orilla sonidos que aquietaron aún más mi alma HOY.

Dejo que mi cuerpo flote sobre la sal, sobre las algas, sobre la inmensidad de la nada, ese miedo tan gigante que de pequeña me daba flotar sobre la superficie de un mar desconocido, superado con creces porque a estas alturas éste ha perdido toda la fuerza que yo misma le di. Floto y floto durante largos minutos y me acompaso al ritmo de los embates de las olas… me dejo llevar, el mar me empuja suave de un lado a otro, caprichosamente, como la vida. De repente te llamo y me inundan imágenes blancas, un recuerdo inocente: nos mecemos en un mar de sábanas blancas donde nada ni nadie pudo entrar jamás, donde los depredadores que dejaron su huella ahora se pierden en el olvido, y donde tu mano y la mía se sellaron para siempre un día cualquiera de abril.

En la lengua más dulce que yo pueda soportar me susurras al oído que estarás siempre y mi brazo te rodea dispuesta a no dejarte caer nunca. El mar sella este momento con un beso de espuma, y una lágrima cae esperando respuestas…



6 comentarios:

nieves dijo...

no sé porqué supe que estabas ese día en la playa...y nadie me lo dijo eh????
.......tal vez el río.
un beso

pixel dijo...

primero el universo y ahora el agua salada del mar. Igualmente, a través de tus palabras, hoy me he traslado también al mar, qué sensación tan placentera dejarse mecer por esas olas y disfrutar del olor, la tranquilidad y por un momento dejar a un lado las preocupaciones
Esperanza

Anónimo dijo...

¡Qué bella playa y qué bellas palabras las tuyas que parecen traer también hasta mí el sonido del mar...! "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos"... A veces me pregunto si seguimos siendo bellos, como antaño...

silbante dijo...

Conozco ese pequeño paraíso.Espero que hayas encontrado las respuestas.No naufragues.

Escoriación
Herida que queda, luego del amor, al costado del cuerpo.
Tajo profundo, lleno de peces y bocas rojas,
donde la sal duele, y arde el yodo,
que corre todo a lo largo del buque,
que deja pasar la espuma,
que tiene un ojo triste en el centro.
En la actividad de navegar,
como en el ejercicio del amor,
ningún marino, ningún capitán,
ningún armador, ningún amante,
han podido evitar esa suerte de heridas,
escoriaciones profundas, que tienen el largo del cuerpo
y la profundidad del mar,
cuya cicatriz no desaparece nunca,
y llevamos como estigmas de pasadas navegaciones,
de otras travesías. Por el número de escoriaciones
del buque, conocemos la cantidad de sus viajes;
por las escoriaciones de nuestra piel,
cuántas veces hemos amado.
"Descripción de un naufragio" 1975.Cristina Peri Rossi.

Anónimo dijo...

¡ Qué bella playa y qué bellas palabras las tuyas que parecen traer también hasta mí el sonido de ese mar...! " Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos"... y me pregunto si, como la playa, seguiremos, a pesar de todo, siendo bellos...

Etcétera dijo...

Gracias Nieves por intuirme tan bien.
Agradecimientos también para Esperanza,me alegra que te hayas sentido mecida por las olas-palabras.
Anónimooooo...gracias a ti también...no somos los mismos afortunadamente. Supongo y espero que todos hayamos mejorado con los años.
y gracias, muchas gracias Silbante por tu texto... si conoces ese paraíso sabrás de lo que hablo.
saludos y a seguir en la brecha

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