domingo, 19 de septiembre de 2010

El tiempo y el espacio no existen...

Comienza un nuevo curso, septiembre va pasando y yo aún sin forrar los libros. Contar los años que he vivido por cursos ha sido siempre una estrategia para sentirme como una niña. Libros nuevos, cuadernos en blanco sin marcas en la segunda hoja, goma y lápiz impecables. Me gusta olfatearlo todo y ahora me llevo este material recién estrenado a la nariz, cierro mis ojos cansados de esperarte y rememoro los cursos vividos y los que aún están por llegar. El primer libro que nos hace abrir la profesora es el de matemáticas y la primera lección del curso se llama: las medidas del Tiempo y del Espacio. Ella nos bombardea con metros, con kilómetros, con meses, con días y horas… y mis oídos sólo pueden oír el chasquido seco de la tiza golpeando la pizarra llena de números y operaciones. Desconecto mi vida en ese momento y espero.

- Ya he saltado en alguna ocasión la frontera que me separa de algo importante -le dije a la profesora tímidamente y después de esperar con la mano levantada un buen rato … Creo que sé calcular la distancia y el tiempo que separan dos puntos de la Tierra… y sin usar ningún aparato.

- ¿Y a qué conclusión has llegado, querida Eva? -preguntó ella muy sorprendida.

- Pues en realidad la distancia y el tiempo no existen -le solté-. Os empeñáis en medirlo todo con calendarios y metros para hacernos creer que sí, pero no, a mí no me engañáis.

Ese día la profesora me sacó para escribir la fecha en la pizarra: día 20 de septiembre de 2010, un mes más para poder amarte de lejos, pensé. El comienzo de todo.

Empieza la lección.

La profesora siempre dice que cuando ella plantea un problema matemático nos tenemos que convertir en detectives, y eso hago desde que tengo uso de razón. Emulo a los Ángeles de Charlie, me encierro en mi despacho y analizo la situación. De pronto un mensaje tuyo me llega al móvil. Estás en nuestra cafetería favorita tomándote un té y me envías la fotografía de la silla vacía que yo ocuparía si estuviera allí. Una milésima de segundo entre tu mensaje y mi respuesta: “Estoy allí, siénteme”. Desespero una réplica tuya. Si la respuesta a mi respuesta es que me sientes, entonces es obvio que la distancia no existe.

Seguimos con la lección.

El tiempo me golpea con oleadas continuas de recuerdos, de los tuyos y los míos, de instantes presentes contigo y sin ti y de etapas pendientes por vivir… es una línea recta con brochazos de diferentes sabores, texturas y colores. El tiempo es pura ilusión, no quiero que me engañen más. Divagando sobre esto vuelvo a recibir un nuevo mensaje instantáneo en el que me aclaras que quedan más de diez días para que nos volvamos a ver y que se te harán muy largos. Otra milésima de segundo entre tu mensaje y mi respuesta: “No, amor, ya estoy allí, mira a tu lado… ¿puedes sentirme?”. Mi investigación sigue adelante y espero inquieta su respuesta. Si la respuesta a mi respuesta de nuevo es que me siente, entonces mi teoría es válida y no habrá nada que la refute.

- De acuerdo, Eva -dijo la profe-, nos tendrás que decir al menos qué respuesta te dieron.

- Sí, claro, -le dije sonriente- su respuesta fue: “No sólo te siento sino que estás muy dentro”

La profe calló y apuntó en la pizarra los deberes para el día siguiente.

Al final de la clase me acerqué a la mesa de la profesora y le dije en voz muy queda: “Seño, ¿a qué distancia del sueño y la locura estoy?”… Ella no supo qué contestar.

9 comentarios:

nieves dijo...
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ralladuradelimón dijo...

Me encanta la entrada, sobre todo porque va de menos a más y termina de forma genial. El sueño y la locura son espacios que casi siempre dan a lugar a genialidades, sólo hay que encontrar el camino de vuelta de ambos y no perderlo de vista.

Anónimo dijo...

Qué entrada tan entrenida y el jugar con el nuevo comienzo, con los libros y materiales nuevos a estrenar me ha traido agradables recuerdos. Hace ya tiempo que el colegio quedó atrás pero el estrenar libros nuevos para las clases de inglés es como si todavía pudiera disfrutar de la sensación del nuevo comienzo.
Saludos
Esperanza

silbante dijo...

Me dejaste con la imaginación sonriendo, y recordando cuántas veces en el pasado me costó convencerme de que la distancia no existía. Ahora sé que realmente es así.
Buenas y tranquilas noches.

Anónimo dijo...

¡...precioso...!

M.José.

Etcétera dijo...

Gracias Nieves por compartir esa locura maravillosa....y muchos besos de Natura para ti.

Lara, gracias también por recordarme que no pierda de vista mi camino, mi autopista, mi autovía... intentaré que así sea..Besitos

Gracias Esperanza por visitar de nuevo la Tómbola... y disfutar de las imágenes nostálgicas que te evocaron en esta ocasión...Besitos

M josé...parca en palabras como siempre...pero tú y yo nos entendemos sin palabras...muchas gracias por estar ahí. un abrazo fraternal...

y gracias a Silbante por su comentario. Cómo me alegra que te haya arrancado una sonrisa esta entrada, yo mientras la escribía pensaba en sonrisas de niños... para ellos el tiempo y el espacio tienen una perspectiva diferente a la del adulto... viven en otra dimensión. Besos

laorejadepessoa dijo...

¡¡Genial!! ¡¡Me encata!!...
Me encuentro perdida en el espacio y no he llegado a tiempo.
Gracias, Eva!!
Besitos de gominolas

migae dijo...

A mi también me ha encantado... un placer leerte...

Marian Ruiz dijo...

¿Siento luego existo? ¿Es preciso ir más allá de la cordura para existir? ¿Será acaso la única métrica posible? La profesora que no responde, ¿existe? Muy lindo, Eva.

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