lunes, 22 de noviembre de 2010

Lisboa la bella, la vieja, la anciana…

Un día escuché que Pessoa no rima con Lisboa por coincidencia accidental. Yo jamás creí en las casualidades, así que si esas dos palabras que me huelen a mar y a descalichadas calles riman, tendrá alguna razón poderosa.

La visité hace más de 20 años y no había vuelto. Ahora me espera, lo sé, nos espera, tal vez algo más decadente, pero con la misma belleza de las ciudades añejas. Eso sí, espero me seduzca mucho más ahora…porque la solera la da el tiempo y veinte años es suficiente como para que sus sabores y sus olores se hayan acentuado.

Cuando llego a ciertas ciudades emblemáticas me da por imaginarlas como señoras, como mujeres, como niñas; unas pueden parecerme señoritas pedantes y muy chic como París, por ejemplo, y otras tristes y oscuras como Londres. Lisboa fue diferente, fue mi primer destino fuera de España, tan cerca y tan lejos, la gran desconocida. Imaginaos mis ansias de ver mundos diferentes a esas edades y mis esfuerzos por no llorar como una niña cada vez que veía una cosa nueva. Recuerdo que la maleta la preparé con casi un mes de antelación y mi madre me llevó al médico porque por primera vez en mi vida conocía el significado de la palabra jaqueca, de la pura emoción del soñado viaje.

Pasamos por el moderno puente 25 de abril, que crujía con metálico sonido sobre el río Tajo, y mi boca se entreabrió. Creí que nos adentrábamos en una ciudad moderna, una metrópolis como San Francisco por lo menos, pero cuál fue mi sorpresa que al traspasarlo por completo y bajar del autobús, contemplé de arriba abajo a esta señora desconocida, y con mi boca aún entreabierta, miré a las chicas y les dije con cara de boba: “Lisboa me parece una señora vieja, una anciana con mucha clase”.

Pronto nos adentraremos de nuevo en esta ciudad bañada con colores ocres y dorados. Nos sentaremos en cualquier bar a respirar el aroma del café especial de Lisboa y me pediré un café, un “meia de leite” que viene a ser un café manchado o similar…en vaso grande y con una enorme cuchara para mover el azúcar…que las costumbres cafeteras de los lusos son un poco complejas y yo con los cafés no me complico la vida, es más, soy de la generación del colacao…

Podré de nuevo respirar esa nostalgia de su historia marinera. Y cuando visite el Barrio de Alfama y el Barrio Baixo, repletos de mercados, curiosos edificios de colores, laberintos de calles adoquinadas estrechas y con unas subidas y bajadas que valen la pena, veré a dios…porque fue entonces lo que más me gustó con diferencia de esa señora anciana.

Quiero volver, se me antoja volver a pisar esas calles y oír los fados en las voces de los taberneros mientras lavan los platos, quiero aspirar ese aroma a mar y que mis narices se atoren durante horas…durante días. Pretendo ser de nuevo feliz en esa ciudad como lo fui hace más de 20 años, con la misma ilusión. Y aguardar a que Pessoa me brinde uno de sus desvaríos y me susurre al oído durante la noche que “no somos quienes no somos, y la vida es veloz y triste” y yo le añadiré muy queda y para no eclipsar sus magistrales frases, que tengo que aprovechar al máximo cada instante, sin perder el tiempo que es oro mientras reluce, pero que se oscurece y se detiene si la maquinaria se bloquea.

Al despertar daremos un largo paseo por la costa, le daré la mano al loco desasosegado y escucharé, si el genio quiere deleitarme con el grito más hondo de su extravío aquello de: “¡Cuánto me muero si siento por todo! ¡Cuánto siento si así vagabundeo, incorpóreo y humano, con el corazón parado como una playa, y todo el mar de todo, en la noche que vivimos, batiendo alto, zumbón, y se enfría, en mi eterno paseo a la orilla del mar”.

Y volveré a casa con el mar entre mis manos, con un fado en mis oídos y con el corazón lleno de nuevos recuerdos y el sosiego de haber realizado otro sueño.

8 comentarios:

laorejadepessoa dijo...

Se extiende ante mis ojos añorantes la ciudad incierta y silente.
Las casas se distinguen en un conglomerado retenido, y la claridad lunar, con manchas de inceridumbre, estanca de madreperla las sacudidas muertas de confusión. Hay tejado y sombras, ventanas y edad media....
¡Lisboa al claro de luna y mi cansancio de mañana! (Del Libro del Desasosiego...)
Buen Viaje, y que Pessoa te acompañe!!...
Nos tomaremos ese vinito.
Besitos

Etcétera dijo...

muchas gracias por tu comentario...orejadePessoa... te habrá sido grato, ya que es tu escritor favorito, haber revivido fragmentos del libro del desasosiego...que aún espero me dediques...un besoe

Anónimo dijo...

Que belleza Eva. No sé si has tenido la oportunidad de leer la guía que escribió mi amado Pessoa sobre Lisboa, en realidad al detenerse sobre sus renglones, tienes la sensación de que el maestro te coge de la mano y muestra el corazón de la ... ciudad, que un poco es el suyo propio. Decir Lisboa es decir Pessoa. Tu escrito tiene esa belleza, creo que las muy pocas veces que alguien escribe algo sobre esta ciudad no he podido evitar lanzarme a comentarlo. Gracias Eva por llevarme de la mano por los callejones de Lisboa con tu literatura, cuando llegues allí busca un trocito de mi corazón, te estará esperando en cualquier esquina del Barrio Alto.
Alex

lucia dijo...

Volverás a casa tranquila. Será tu vida la que albergues en tus manos. Te sentarás en ese cruce de caminos que supone la vuelta, sonreirás, te marcarás un tango...y después de gritar al mundo..<< baila conmigo!>>, cerrarás los ojos para abrir unos nuevos. Y´como recién nacida, volverás con Lisboa aprendido, a volver a viajar...
Si no somos más que viajeros de este mundo...decía Goethe. Dime, acaso somos algo más?
Gracias por tu blog

Anónimo dijo...

Preciosa entrada Eva. Transmite olores, imágenes, sensaciones, casi se puede sentir la humedad del mar en la piel, casi se pueden pisar esas angostas calles...

Seguro que Lisboa sabrá apreciarte tanto como tu la aprecias. Que el espíritu de Pessoa te acompañe.

Ah, por cierto, qué bellos comentarios de laorejadepessoa y Alex.

Saluditos Eva

Etcétera dijo...

oooooohhh, gracias saluditos no tan anónimos....ya era hora, con tanta mudanza y tanto ajetreo, echaba de menos tus visitas. Sí, Pessoa versus Lisboa, ya sabes...
y a ti qué te voy a decir, Lucía???... bueno...primero que ya te vale, que a ver cuándo quedamos y nos tomamos ese vinito y que sí...que me marcaré un baile romántico con música de fado,y aunque a muchos les puedan parecer tristes, a mí siempre me han evocado a esos sonidos de sirenas, bellezas fantásticas...así que a bailar.
Besos a las dos...y mi reiterado agradecimiento.

sindrome coleccionista dijo...

Lisboa es una de las cuidades que más me gustan. Ya que hablas de Pessoa, te recomiendo Sintra donde esta el punto más occidental de Europa donde podrás ver uno de los atardeceres más bonitos que hayas visto... Y Lisboa , claro me gusta también por la película de Piedras y el diálogo que hace Nawja Nimri desde el mirador de Santa Lucia

Etcétera dijo...

Gracias...coleccionista:
Esta vez sólo será una visita a la bella Lisboa...Sintra la conocí en su momento...pero si surge nos pasaremos...por qué no. Sin planes....Lisboa tiene tanto tanto que ofrecer... Y mira por dónde...buscaré la peli porque no he tenido el gusto de verla...gracias por tu recomendación.
saludos

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