jueves, 20 de enero de 2011

Introducción a MUÑECAS ROTAS...


De pequeña yo daba el pecho a las muñecas muertas, y la sombra alargada de mi padre se proyectaba en el suelo como la de un gran oso gigante que acecha cada movimiento de sus víctimas... Ahora todo es diferente, encontré una goma de borrar con rico sabor a infancia, y agachada, agachada y triste, froto cada losa que aquella silueta oscureció. Las lágrimas refrescan mi actividad diaria... Y ahora descanso y lloro, y ahora lloro y descanso.

(Fragmento introductorio del futuro libro de relatos breves: MUÑECAS ROTAS)

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