domingo, 24 de abril de 2011

Mi barco inventado...


Hoy me retiro a mi cueva

para inventarme sueños

en el nido que íntimo

un día incierto

esconderá mis secretos.

*

Me disperso como el polvo

casi invisible,

inmóvil como estatua

cariátide que soporta con suaves brazos

la eternidad del que espera

sin esperar nada.

*

Y cuando ya mis sueños

se acerquen sigilosos

tomaré con mis dedos

el tiempo que se fue

el que no vuelve más

el que nos arrancaron de cuajo

a ti y a mí una noche nublada.

*

Me inventaré mi propio mar

el tuyo y el mío

con peces de colores,

dejaré que nos balancee

con delicia de espuma blanca

con tiernos dedos

ese tiempo precioso

ese mar que sonríe

porque ya puede verme

y aspirar el viento que de frente

besa un barco inventado

que a lo lejos me invita

a embriagarme de vida

con sonrisas azules

de mar abierto siempre.

*

Y veré retornar a las gaviotas

en verano de sol

en invierno cerrado,

y encontraré tus ojos

que esperan todo

que esperan nada.

A las olas que van y vienen

con su vida corta como lengua de lava

con su canto encantado.

A la luna en la noche

que susurra preciosa

con su cara tan ancha

que estoy viva,

palpitando y convulsa

por tropezarme de nuevo con tus manos.

Y al sol que calienta mis hombros

los tuyos y los míos

y nos llena de nuevo.

A esa nube que dice

con su forma imperfecta

que tu risa y la mía

bailarán con los astros,

con estrellas que observan

curiosas mis mejillas

encarnadas de amor, rojas de vida.

Estrellas que no mienten

porque mentir las hace

caer al abismo profundo

del infierno que oscuro

se traga mi saliva

y se convierte en nada.

*

Hoy quiero estar a solas

en mi barco inventado

leyendo en las paredes

las sombras temblorosas de las luces

que se cuelan traviesas

acariciando tu rostro infinito.

*

Mi centro y yo aquietados,

y el reflejo del mar

que me grita impasible

que puedo vivir tranquila

junto a ese cuerpo dormido

que hoy se esconde.

El mar, tu mar,

tu sol, el mío, el nuestro,

las olas que me esperan

y los oídos que no recuerdan nada,

y tú en la orilla

para colmar de armonía

y de silencios mi estancia.

*

Sólo escucharé los latidos de mis manos,

los tuyos y los míos

implorando azul, agua, mar adentro

y sombras que palpitan,

enamoradas sombras que caminen contigo

y yo a tu lado invisible

sin que casi me veas.

(24 de abril de 2011)

Eva Trigo Cervera

6 comentarios:

jorge dijo...

Te inventas sueños bien bonitos.

Y el tiempo que se te fue parece que lo viviste pleno.

No creo que puedas ser invisible, seguro que brillas.

Juana Marín dijo...

es esperanzador, serenan las imágenes que recreas.

EL CAMINANTE Y SU SOMBRA dijo...

No me importarán
Que sean tus sueños
Porque me siento en ellos
Por tu forma de mirar
Cuando pasas en tu barco
Por la manera de saludar
Con tu mano extendida
Y quiero esos cinco dedos
Y los quiero porque los siento
Con ganas de soñarnos…
Bello etc…Un placer Eva…Bsts

Anónimo dijo...

Ese sueño que inventas en este poema será real Eva, no lo dudes, y la razón para ello es la mejor, que más allá de otras virtudes, eres una persona buena, en el amplio sentido de la palabra. Porque tú lo mereces, así de simple.

Saluditos Eva

Cenicienta dijo...

Gracias por estos versos, por la música del mar que lo da todo y todo se lo lleva. Como la marea. Quedan las huellas de lo vivido en la arena. Memoria viva que guía la vida misma.
Besos
Cenicienta

laorejadepessoa dijo...

Preciosos versos, Eva. Son tan tuyos... Gracias por compartirlos con nosotros.
Besitos de gominola

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