sábado, 23 de abril de 2011

Mi madre, mi filósofa favorita...

Hola mamá… ¿sabes una cosa?, que la vida me está demostrando en estos últimos meses que sólo puedo confiar en ti. Tú, “a dos segundos de la eternidad”, como diría tu hermano, y a pocos meses de convertirte en una dama octogenaria. Tú, mi madre, la mujer más discreta que conozco, más increíblemente tolerante que existe y con la que me casaría si no me hubieras parido.
Estas vacaciones, aunque te creas que no he estado el tiempo suficiente a tu lado, no ha sido así, me has hecho crecer y ni te has dado cuenta. He sentido que he terminado un máster en PRUDENCIA, con pequeñas asignaturas como la “desconfianza”, la “tolerancia”, el “amor”, la “serenidad”, la “paz”, etc. Sí, mamá, sin hablar, leyendo en silencio a tu lado los recortes de papeles que guardas con celo en esas cajas de cartón, esas cajas que se han ido llenando durante años sin que ninguno de tus hijos lo supiéramos hasta ahora. Reflexiones, sentencias magistrales escritas con tu letra temblona que me han enseñado todo lo que tenía que saber. Después de esto que se quiten todos los libros de autoayuda que he leído.
−Las escribo y sigo guisando, −me has dicho con una sonrisa muy graciosa…y yo por dentro, también en silencio, me he llenado de orgullo porque soy parte de ti.
No me fío de nadie, mamá, sólo de ti, una superviviente, una huérfana con estudios básicos pero con un bagaje que ya quisieran muchos catedráticos. Tú, mi filósofa favorita, la que se ocupó durante años de criarnos a mis hermanos y a mí con todo el desprendimiento y la sabiduría que te dio tu experiencia, la vivencia discreta de una niña de postguerra.
La primera clase magistral me hizo llorar a escondidas: “En cuanto a los hijos, a todos se quiere por igual. Todas las penas y alegrías de ellos son mis penas y mis alegrías. Eso sí, a los más débiles les he prestado más atención. Siempre los más débiles son los más necesitados. Eso es algo natural. Os quiero a todos igual. Veo las faltas y las virtudes de cada uno y no es necesario ni quiero que nadie me las haga ver”.
Si pudiera te regalaría los años que necesitas para cumplir todos tus sueños, todo lo que no pudiste hacer por obligaciones impuestas. Estoy segura que si hubieras tenido la oportunidad habrías sido una mujer de letras, una gran pensadora reconocida… pero la guerra te pilló desprevenida y con pocos años, y la educación de entonces te cayó como una losa, aplastando todas tus inquietudes. Eso sí, nunca es tarde. Mírate ahora, aprovechas cada rato libre para seguir reflexionando sobre todas las cosas que pasan a tu alrededor. Te cultivas cuando puedes, sentada en tu cómodo sillón, durante horas de soledad que tú buscas porque nunca la tuviste, y disfrutas como una joven con ilusiones nuevas.
Me aclaras que todas estas frases son tuyas, que te las ha inspirado la vida y que ahora lees y lees sin parar los libros que tus hijos te regalan porque sabes muy bien que la vida se te va y necesitas seguir aprendiendo, ya que estuviste mucho tiempo en barbecho. “Somos incansables caminantes en busca de la auténtica verdad, la paz y el sosiego. Si alguien ha logrado llegar a esto, será como haber alcanzado la gloria. No tienes que recorrer largos caminos, no tienes que atravesar continentes, ni que ir a la vuelta de la esquina. Lo que necesitas lo puedes encontrar en ti”. Uy, mamá, tú sí que eres una iluminada y no esos anacoretas apartados en el Tibet.
Y qué sabiduría cuando escribes: “Aprendí de no sé quién que no me fiara de las personas ADULADORAS” y….“¿Por qué hay personas que se empeñan en conducirte si tú no lo solicitas?”… y justo me encuentro con esto cuando reflexionaba sobre las veces que me he sentido manipulada o manejada por personas de mi entorno, quizás por amor, por paciencia, por comprensión, pero manejada al fin. Y sigo sacando conclusiones y papeles escritos por ti de esas cajas de cartón, y me vuelvo a encontrar con otra joya: “ No me gusta contar las aventuras de mis viajes si el otro no me lo pide”, y respirando hondo e interiorizando esta última frase lapidaria me digo que eres una madre perfecta, porque me consta que todo lo que he leído y copiado como el que copia en un examen, plagiándote pensamientos profundos, estaban escritos en ese momento sólo para mí, para esta hija tuya que te admira, la sexta de tu gran pandilla, la que seguro que a veces habrás creído débil y desprotegida, pero que desde muy niña ha reído y tomado todo con bastante buen humor para disimular delante de ti muchas penas... por caridad y para que no las percibieras. Pero qué ilusa soy, ¿verdad, mamá?, ¿quién me conoce mejor que tú?... nadie.
No me fío de nadie, mamá, sólo me fío de ti. Ayer te pregunté que por qué había tanta maldad en el mundo, que por qué no me fiaba de nadie últimamente. Ya sabes que a veces, cuando nos quedamos solas, tengo que dejar de disimular porque ya no lo soporto y expresarte lo que siento, aunque sea con un nudo en la garganta. Y encuentro, mientras trago saliva, esa fuerza en tus ojos que te ha mantenido siempre en pie y que a mí me refuerza hoy: “Juzga a las personas por tu criterio, no por intermediarios”. Qué oportunas palabras, mamá, no tienes ni idea de cómo me llegaron… y sumo y sigo leyendo sin parar de empaparme de ti y de tus virtudes: “el valor mayor del ser humano es RESPETAR a los demás, sobre todo a los que amas”. Me quito el sombrero ante ti, mamá… y me ahogo pensando en mis propios errores cometidos en la vida, los que jamás cometiste tú y los que redimiré con tus actos diarios como ejemplos poderosos. Me los tatuaré en mi cerebro para tenerte siempre cerca cuando ya no estés. Te prometo que los seguiré como si fueran mandamientos, porque sé que a ti te han ido bien y como me corre tu sangre por las venas, algo me habrá tocado en prenda, digo yo. Me siento muy afortunada.
Hoy quiero dedicarte esta entrada en mi blog, mamá, porque te la mereces, a ti y a todas las madres, las que se marcharon para siempre pero dejaron una huella profunda, y las que aún nos acompañan y de las que aprenderemos si nos afanamos cada día. Porque tú, querida madre, tus estudios básicos y tus casi ochenta años de vivencias me están enseñando ahora más que nunca a ser MEJOR PERSONA, porque me recuerdas que “la vida es maravillosa, el mundo claro y transparente y no debes dejar que nadie te la enturbie” y que “no es la muerte lo que más nos debe asustar, si no vivir MUERTOS”. Hoy me siento muy viva gracias a ti, mamá, hoy me vienen en bloque todos los recuerdos gratos en forma de lecciones sin palabras verbalizadas. Quisiera decirte tantas cosas antes de perderte.
Me gustaría regalarte un puñado de años, mamá, muchos, los suficientes para que te sientas satisfecha, aunque como tú escribiste: “Los amaneceres son maravillosos y los anocheceres también, sobre todo si te encuentras con tus deberes cumplidos y estás en PAZ contigo misma”… sé que lo estás cada día cuando llega la noche, mamá, no tienes que demostrar nada a nadie, tus propósitos siempre han sido limpios con todo el que te ha rodeado. Estás liberada de todo prejuicio y de toda maldad y ése es el mejor regalo que ha podido ofrecerte la vida. Y como tú escribes: Forma tu propio criterio sobre los comentarios que escuches, no te dejes influir por ninguna persona, antes analiza su INTENCIÒN"… Qué adecuada frase para concluir con este homenaje que te ofrezco hoy, mamá, la intención, las buenas intenciones, nada de palabrería barata impresa en preciosas ediciones. Me quedo con tus papeles y tu letra temblona.
Te quiero, Mamá...
“HAY QUE APRENDER A LIBRARSE DE LOS DOLORES DEL ALMA PARA NO CAER EN EL INFIERNO DE ESTA VIDA” (Marietta Cervera)
Aclaración: No he cambiado ni una coma de esas frases de mi querida madre, sólo algún acento que otro, pero qué importa eso si como dice ella: "para decir algo sustancioso no hay que meter tanta paja"...

10 comentarios:

jorge dijo...

No me extraña este bonito homenaje.

Las frases una excelente visión de la vida.

El ejemplo, que es lo que se sigue, parece que cundió.

Me gusta la de los que se empeñan en conducirte y la del criterio propio.

Etcétera dijo...

Gracias Jorge por tu comentario...el mejor ejemplo a seguir es el de una madre con principios impecables...y la mía es así, limpia, blanca, transparente y perfecta para mí.
cuando estoy regular, me hago pequeñita y llorando la llamo todo el tiempo, es curioso, verdad?...lo seguiré haciendo cuando me falte, porque en realidad no le explico mis penas cuando le hablo. Supongo que es una necesidad innata, que viene desde la gestación, no sabría explicarlo, lazos indisolubles.
besos

Etcétera dijo...

Quiero aclarar que no sólo me fío de mi madre, he generalizado en ella toda mi confianza para ofrecerle esta entrada... que ya he tenido censuras privadas por ello...Hay otras personas, pocas, que a pesar de no saber la mitad de lo que ocurre dentro de mis tripas, podría contar con ellas para casi todo...
aunque hay una gran diferencia entre fiarte y confiar...dejo abierto para que entre luz y aire...
besos a todos y todas
PD: MAMÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁÁAÁÁÁÁÁ

jorge dijo...

Siempre defiendo que sirven mas los hechos que las palabras.
Por eso es tan buen ejemplo. Porque lo que hizo es lo que sus letras dicen.

Y al darte cuenta de eso, sabes que es verdad.

Le hablas -aunque no este- porque sabes que te apoyaría desinteresadamente.
No le cuentas las penas cara a cara porque no quieres cargarla con preocupaciones.

Si, seguirás hablando con ella cuando no este.
Y adivinaras sus respuestas...como ahora.

LesÑadora dijo...

Precioso...

Anónimo dijo...

Es precioso Eva. Sabia mujer tu madre, seguro que tendrá ese tiempo que necesita, ya lo tiene, está en su interior y nada ni nadie se lo puede arrebatar ya.

Bellísimo tributo a quien más lo merece.

Saluditos Eva.

Anónimo dijo...

Espero que tu madre disfrute tan bonito homenaje tanto como los que lo hemos leído en tu blog. Hubiera sido perfecta para el domingo que viene aunque soy de las que piensa que siempre es mejor celebrar días a destiempo. Precioso blog "de tripas adentro". Un saludo.
Silvia

Paola Vaggio dijo...

Maravilloso retrato de tu madre. Para mí es un amor que duele de tan grande e inabarcable.

Etcétera dijo...

gracias a tod@s por vuestros comentarios... A las recién llegadas, bienvenidas...
si supiérais las lagrimillas que se me han escapado escribiendo deste texto tan sencillo, pero es así... porque se me va y no puedo regalarle esos años que le faltan para acabar sus sueños.
Ah, por cierto, la mujer de la foto es madre en su viaje de novi@s, ojalá yo me pareciera en algo a ella,jeje....Esa foto en concreto fue tomada en Barcelona por mi padre. A él le fascinaba hacerle fotos.
besos a tod@s

Clemen dijo...

Parabéns!
¡Enhorabuena!
[...]
Me da lo mismo el idioma, porque no existe palabra para hacerte ver el respeto que siento hacia este texto.

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