miércoles, 18 de mayo de 2011

Y sigo aquí....


Y sigo aquí. Curiosamente está empezando a llover en la capital. Un chaparrón rápido, fugaz, casi nada. Agua. Mucha. Y sigo aquí sin saber bien sobre qué diablos escribir. Llevo días sin poder detenerme a bucear plácidamente en esta pecera que inventé en su momento para no perder la razón, y me siento un poco extraña. Estoy en otras cosas, es evidente, pensativa pero viva, muy viva. Nunca se pierde el tiempo si lo que haces te da placer y te ayuda a caminar, sea lo que sea lo que hagas.

Y sigo aquí. Quizás necesite acercarme más al agua ahora, al origen de todo. Tal vez sea cosa del río de mi infancia, o de los ríos que he frecuentado últimamente o de los mares de esos personajes amables de mi vida que ahora llevo en mi pecho. Creo que requiero con urgencia BEBER, beberme la vida, sobrevolar un mar azul lleno de altas olas que me balanceen suavemente. Jamás me consideré de secano y ahora menos que nunca.

Y sigo aquí, no me he marchado. Ahora lo observo todo desde la orilla de mi particular río, sacándome con delicadeza las astillas de mis manos, esos fragmentos de madera noble que se me clavaron en la piel al querer aferrarme con fuerza al mástil de un barco que quizás no me llevaría a ningún puerto; o vete tú a saber, porque dicen que la Tierra es redonda y quizás algún día pueda dar una vuelta completa sin importarme el vértigo que pueda sentir al verme bocabajo… sólo para buscarme, buscarte a ti, buscar nada o buscarlo todo.

Y sigo aquí, tal vez un poco en las nubes por no saber qué diablos escribir.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Para no saber qué diablos escribir, te ha quedado un texto muy interesante: agua, sed, barcos sin rumbo, viajes sin destino... elementos que podrían darte para un micro-relato seguro. En todo caso, me ha gustado mucho leerlo.
SAD

Anónimo dijo...

Gracias por esta nueva entrada, preciosa como todas, ya se echaba de menos.

El agua y tú siempre os habéis llevado bien, debes tenerlo es los genes. Sigue en ese río que es parte de ti, y asegúrate que todas las astillas de tus manos han desaparecido, así ya no te dolerá nunca más la travesía.

Saluditos Eva

Anónimo dijo...

Agua, río, beber, volver, peces, manos, astillas, el mundo...
Un abrazo
Muñeco de nieve

Etcétera dijo...

Gracias SAD, no llegará a ser más que eso, un texto para desahogarme...aunque sería buena idea deszarrollarlo más..lo tendré en cuenta.
Gracias, anónima de saluditos, sí, el agua, lo que somos en un tanto por ciento tan elevado, se lleva muy bien conmigo, ya sabes que me pasé media vida dentro de una pecera nadando entre tiburones y pececillos de colores.
y gracias al muñequito de nieve, bienvenido a este blog, siempre serás bienvenid@
Besos a l@s tres.

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