lunes, 25 de julio de 2011

Sentada en mi orilla espero respuestas...


Sentada en la orilla espero sus besos, que enviará por correo certificado para que no se pierdan en el olvido de tanta distancia. Esos besos que la rutina a veces ahoga en un vaso de agua de grifo, filtrada por la nostalgia. Desespero ahogada besos en la piel y aguardo con heridas abiertas un poco de cálida dulzura para cicatrizarlas.

La pasión de los besos caprichosos, los besos que van y vienen como las olas de ese mar azul que ahora te mira de lejos, mientras tus manos juegan a enlazar palabras en el aire. Y excitada, te busco con ojos abatidos de dar tiempo al tiempo escudriñando respuestas que no llegan, desde mi orilla, que se seca de esperarte.

Sentada siempre y a la espera de besos que no se dieron entonces y ahora se secan olvidados en mi pecho, oteo el pasado y echo de menos esa pasión que se pinta con oleos nuevos en los principios de todos los principios. Pasión del que espera un nacimiento, pasión al comienzo de una carta de amor, pasión en las profundidades de un escueto mensaje o de una canción dedicada. Pasión desatada que añoro durante el día, ansío al caer la tarde y sueño al cerrar los ojos cada noche. Permanezco a la espera de esa entrega de tu boca, que jadea silenciosos monosílabos y que muerdo con la suavidad del algodón.

Y hoy puedo ver esos besos alejarse navegando despacio en tu pequeño barco, besos que se retiran cuando estoy cerca y vuelven a ofrecerse apasionados como sueños eternos cuando la ausencia decora este cuadro de marcadas pinceladas. Besos que hoy no están, aunque estén ahí, agazapados, escondidos en un rincón, dedicados y con rúbrica personalizada, que han estado y que estarán para siempre en la piel de mi vientre tatuados.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No desesperes ni ESPERES nada, ni besos, ni que vuelva el pasado, ni esperes a nadie. Quédate si quieres en esa orilla, pero para disfrutar del paisaje, no para esperar nada. Sé tú misma, que eres grande y por lo que leo de ti, con un corazón blando, sensible y limpio. VIVE, VIVE MUCHO, PERO CONTIGO MISMA, SÉ FELIz a solas antes de enfrascarte en ninguna aventura ajena. vive tu propia aventura: TÚ
Un abrazo
L.

Anónimo dijo...

bonito texto poético.
No desesperes, los besos son como los boumerand, siempre vuelven si te han querido esos labios que te los entregaron un día. Si el amor ha sido o es auténtico, y no hay dobleces, los besos llegan del cielo, como la lluvia de mayo, esperados, disfrutados, deseados y con flores blancas para recibirte.
sonríe siempre.
M.C,

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