domingo, 14 de octubre de 2012

Aléjate del dolor...aléjate de mí...




Hay personas que se empeñan en colocar delante de tus narices aquello que tú con tanto esfuerzo y elegancia retiraste un día para que no te atormentase. Lo peor de todo es sentir que se actúa con premeditación y alevosía. No es sólo lo peor, sino que además atormenta haberlo demostrado.

¿Cómo calificarías a un sujeto A que ofrece un cigarro a un sujeto B que padece de un cáncer de pulmón?. El sujeto A sabe que respirar para el sujeto B se convierte en su principal objetivo al levantarse cada mañana. ¿Y qué consideración tendrías con aquel otro sujeto C que invita a su “gran amigo”, el sujeto D, a una última copa al final de la velada?. El sujeto D ha estacionado el coche muy cerca de la morada del sujeto C,  y sin duda, después de ingerir esa última copa, es posible que zigzaguee hasta lograr meter las llaves en la cerradura del vehículo, arriesgando su vida.

Tildo estos hechos tan figuradamente banales de maliciosos, escabrosos y hasta retorcidos. Más aún si los sujetos en cuestión, el sujeto B y D, son considerados amigos y no enemigos.  
Y no, no es de cobardes no querer ver ciertas cosas que nos hacen daño. No comprendo bien esa terapia tan conocida para remediar fobias o conflictos en la vida que consiste en exponerse desnuda ante lo que te ahoga. Si te dan pánico las serpientes, métete en una habitación llena de ellas... ¡qué absurdo!  Si te afecta sobremanera estar en un lugar con demasiado barullo y personas, no te preocupes, entra y disfruta del panorama de luces y colores, aunque tu cabeza de vueltas y vueltas y quieras desaparecer del mapa.

Desplegarte ante tus dolores puede ser práctico, siempre que el resto de los sujetos que te quieren ( los que no te quieren siempre deberían quedarse al margen, por favor ) actúen con cautela y delicadeza. Me expondré a tod aquello que me produce dolor o miedo sólo cuando la causa de ese dolor o ese miedo esté lejos, muy lejos de mí, y por supuesto, únicamente cuando mi cuerpo me lo pida, no cuando otras personas así lo dispongan. Sólo yo puedo decidir el momento de exponerme ante aquello que duele. Soñar con ese dolor ya es un acto doloroso, ¿por qué traerlos a esta dimensión? … y por qué no decirlo, tal vez nunca tenga la necesidad de arriesgar mi vida acercándome a ninguna serpiente.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hablar de dolor libera, sentirlo hasta puede hacernos más fuertes, pero buscarlos nunca es lo más recomendable, por eso alabo tu postura de alejarte de aquello que te produce cualquier dolor, por pequeño que sea.
Ánimo y fuerza para espantar a las serpientes
M.C.

Lenteja dijo...

Oye, que no tiene nada que ver con el tema del post, pero que ...!! No te imaginas el uso que le estoy dando al silbato que compraste para la mani del 8marzo¡¡ !! un no parar¡¡
Besos. Lenteja
(del tema.... es que no me da con un comentario)

Etcétera dijo...

Pues usa dos, Lenteja, o tres... Jajajajaja

Butterflied dijo...

Me encanta la reflexión, los ejemplos y todo. Creo que has puesto es pocas palabras lo que pienso desde siempre. No me gusta la gente que te obliga o te expone a algo a lo que no te sientes capaz de enfrentarte. No me gusta la gente que busca tu dolor o te hace a ti mismo/a buscarlo. Me encanta esta entrada simplemente.

Etcétera dijo...

Oh, gracias... Pensé que había sido demasiado dura con ciertas reacciones. A mí tampoco me gusta esa gente.
Besos sinceros
Etcétera

Etcétera dijo...

Gracias MC por comprenderme
Besos
Etcétera

marta dijo...

escribes muy bien eva... se te entiende...
gracias

Etcétera dijo...

Gracias, Marta, tú que me ves con buenos ojos... Besos y besos

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