domingo, 7 de octubre de 2012

I wish you were here o el arte de escribir postales...




Hacía años que no enviaba una carta por correo ordinario o completaba con bonitas palabras una postal. Hace unos meses, un ángel despertó en mí aquella práctica que desarrollé durante años y que he visto utilizar en mi familia toda la vida.
Mi tío escribió una carta diaria desde México a su madre, mi abuela, durante más de 30 años. Cada semana ella le correspondía con una larga misiva donde me permitía narrar en pocas frases lo que yo eligiera, unas veces eran pequeños cuentos, otras hechos reales presentes. Cuando ésta falleció, la vida de todos dio un giro inesperado. El surtidor de cartas se cerró. Ahora, a sus casi ochenta años, mi tío se manifiesta a través de emails. Los tiempos han cambiado y aquellas cartas con sobres de avión duermen hoy apiladas y ordenadas por fechas en unas cajas de cartón. Un cofre lleno de historia. Una fuente hermosísima donde cualquiera de mis hermanos y hermanas podemos zambullirnos y ver nuestra infancia pasar como una vieja película en sepia. Cualquier acontecimiento familiar está reflejado en esas cartas. Todas terminaban así: “Besos a la familia, desde Tía Vicenta hasta…” y aquí justo era donde nombraba al último retoño de la familia. La tía Vicenta era obviamente la mayor del clan. Así un año tras otro. Así retoño tras retoño iba creciendo la familia y las vivencias. Con el gesto diario de leer cada carta que llegaba a casa de mi abuela, aprendimos a no echar de menos a mi tío, porque estaba tan presente en nuestras vidas, a través de la palabra escrita, que a mí me parecía que cualquier día entraría por la puerta y se quedaría para siempre.
La era de la comunicación nos empuja a correr a veces de manera alocada y casi mecánica por la vida. La inmediatez de un chat,  SMS, email, blog o un simple WhatsApp ha dejado obsoletas a la carta y a la postal. También nos hace sentir a veces la soledad de manera mucho más cruda. Lo más curioso es que comenzamos a ver como bichos de otra dimensión a las personas que no se comunican a través de estos inventos. Invenciones maravillosas por otra parte para aquellas personas que están separadas por kilómetros reales.
Yo reivindico la vuelta a la expresión manuscrita de nuestros sentimientos y acontecimientos vitales, y lo hago detrás de un teclado, y sé que en cuanto “cliclee” en la palabra PUBLICAR sólo necesitaré cuatro segundos para saber que mi escrito ha sido redireccionado con éxito. Invito a cualquier persona a ponerse delante de un papel en blanco o de una postal, bolígrafo o pluma en mano,  y practicar este  bello y olvidado arte.
El factor sorpresa en este tipo de práctica es inmenso y la ilusión con la que esperas no es comparable con el recibo de ningún email.
Desde hace unos meses otro gesto habitual en mi vida es abrir el buzón y sonreír al vaciarlo. Ya no sólo encuentro documentos oficiales, facturas de bancos o publicidad, ahora puedo descubrir un puñado de risas escondidas detrás de un rincón cualquiera del mundo, un beso envuelto en un sobre del color de la amistad, palabras impregnadas con un olor muy familiar o un abrazo matasellado con dulzura.
Ayer abrí el baúl de los recuerdos. En él guardo casi todas las cartas que he recibido en mi vida, postales y muchas fotos. Parte de mi vida escrita e ilustrada. Cada vez que destapo esa caja de recuerdos, imágenes en bloque me golpean con suavidad la parte de mi cerebro más blanda, la que activa la nostalgia. Esa parte que a veces al ser humano le gustaría desligar pero que en el fondo yo no quiero ni puedo. Sufro de amnesia con algunas partes de mi historia vital, y lo agradezco, así el sufrimiento es leve y pasajero. Mi cerebro está lleno de agujeros negros que no quiero blanquear por nada del mundo. Por ellos se cuelan y caen al vacío lo superfluo e innecesario. Así es y así será. Todo lo que guardo ahí dentro es irrepetible e insustituible, y no se perderá en un golpe de clip como cualquier mensaje del ciberespacio. Está grabado a fuego en un disco duro interno, mi corazón, al que no puede acceder ningún virus.

Ahí quedará para la eternidad, como una frase que se repite en casi todas las cartas y postales que me han escrito: “Me gustaría que estuvieras aquí” (  I wish you were here 


La máquina de escribir postales

11 comentarios:

chris dijo...

Cada sistema tiene sus ventajas y desventajas. Creo que hoy en día buscamos más la inmediatez. Ahora, en este momento...12:32 de la mañana, me estoy acordando de ti. Y como pienso en ti, te escribo este comentario.

Las postales son detalles preciosos y en ocasiones enigmáticos...Eso si, las disfrutamos. Recibiendo y escribiendo a medias!!

Anónimo dijo...

Sea como sea, lo bueno es decírselo, decírtelo...
Con lápiz, pluma o bolígrafo y que pronto los aviones lleguen y aterricen para no despegar nunca más.
Besos
P.V

Anónimo dijo...

Pues yo entiendo la utilidad de los e-mails y demás formas de comunicación rápida, pero nada como una carta escrita a mano e impregnada del perfume de quien la escribió...

Un abrazo, amiga.

Laura

ISA dijo...


"I wish you were here" es el título de una película inglesa que vi en Londres hace muchísimo tiempo.
Me encantó el título y del contenido recuerdo que me gustó pero la verdad es que no me acuerdo mucho.
Quizás la busque.
Escribir está/ba muy bien, pero la verdad con las prisas que vivimos... es casi imposible.

Anónimo dijo...

Me parece de lo más gratificante esperar una carta o postal de alguna persona especial.
Deberíamos retomar esa costumbre tan bonita.
Precioso el video sobre esa máquina de hacer postales.
Gracias por compartir estas cositas.
María

Etcétera dijo...

No te conozco y por ello te doy la bienvenida a este rincón.
No, no... Sabes lo que se tarda en rellenar una postal, escribir la dirección correspondiente y pegar un sello??... Menos de lo que tarda el señor del video en escribir esas postales tan chulas... Hay tiempo para todo, a veces perdemos demasiado "chateando" para no sacar nada en claro.
Las postales son una bonita manera de acercarse a las personas. Prueba!!!
Besos
Etcétera

Etcétera dijo...

Isa, si encuentras esa película... Házmelo saber, tengo curiosidad.
Gracias por tu visita
Etcètera

ISA dijo...

Etcétera: esta es la referencia de la peli

http://www.filmaffinity.com/es/film938230.html

http://en.wikipedia.org/wiki/Wish_You_Were_Here_(1987_film)

No confundir con otra peli del mismo título, australiana, del 2010 ó 2011.
Y resulta que los Pink Floyd tienen un album con ese mismo nombre ¡¡¡

Butterflied dijo...

Qué dualidad más grande...
Teniendo una relación a distancia como la que tengo ahora, es demasiado necesario internet, los móviles y todas estas tecnologías que, a golpe de click, se cargan los 600 y pico kilómetros que me separan de Madrid. Pero fue insuperable el día que, por correo electrónico, mi chica me dijo que la carta que le había llegado le olía a mí.
Me ha encantado la entrada tanto como me encanta las postales que ella me escribe desde todos los destinos de sus viajes.

Etcétera dijo...

No sabes cómo te entiendo. tocar una tecla y que un mensaje cargado de amor llegue a su destino en segundos no tiene precio, volando 600 y miles de kilómetros. Recibir un trozo de cartulina matasellado lleno de besos y abrazos tampoco lo tiene...
Me quedo con las dos cosas!!!!
Un beso
Etcétera

Etcétera dijo...

Muchas gracias, Isa...
Besos
Etcétera

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