lunes, 8 de febrero de 2016

Nuestra alianza...



Giro las manecillas del reloj para llegar a ti y parar el tiempo,
vuelta a vuelta hacia atrás en un esfuerzo sobrehumano
por encontrar aquello que perdimos.
Y en una confusión de torpes aleteos,
vuelo hoy cada noche en un tic-tac de latidos
que esconden sonrisas antiguas.
Dónde estás que casi no te alcanzo?
Párate en el rellano a esperarme igual que hiciste entonces,
con la esperanza vestida de blanco inmaculado
y nuestros bolsillos rebosantes de sueños.

Pero hoy, por más que aletean en mi espalda las asustadas alas,
no encuentro el valor para acercarme tanto como entonces.

Y aunque ya no espero llegar a ningún puerto,
ni seguro…
ni en medio de la nada…
ni tuyo ni mío…
porque te has esfumado
yo desaparecido,
y porque las quimeras se han precipitado contra el suelo firme,
y hecho trizas,
seguiré pensando que aquellos mensajes que dibujamos
en papeles doblados,
escondidos bajo los almohadones de tu cama y la mía
y que trazaron tantas despedidas,
siempre serán la verdadera historia de nuestra alianza…


2 comentarios:

Marian Ruiz dijo...

Muy lindo, Eva. Melancólico, pero de una melancolía que mantiene intacta su belleza y... esa mano tendida. ¡Gracias!

Etcétera dijo...

Marian... La melancolía a veces pienso que forma parte de la belleza.
Te tiendo tb la mano.
Y gracias a ti, por supuesto.
Besos
Eva

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