viernes, 14 de septiembre de 2012

Hoy velaré yo tus sueños...


                      ( Tamara Lempicka. Mujer dormida )

Hoy por fin me encuentro sosegada, sentada cómodamente delante de la pantalla en blanco del ordenador, y en mi nueva “habitación propia”, después de tanto tiempo en barbecho. Me decido a unir algunas palabras para plasmarlas en las retinas de aquellas personas que alguna vez bucearon dentro de las tripas de mi blog. Tal vez alguien haya esperado algo nuevo todo este tiempo de abstinencia verbal, quién sabe. Lo que no sé es si de mis dedos surgirá algo hermoso; sólo sé que mi necesidad de escribir es muy grande y me importa muy poco que lo que salga hoy tenga mucha o poca coherencia. Lo importante es la consecuencia de escribir, y si al hacerlo mi alma se siente plena y llega aunque sólo sea a una sola persona, escribiré hasta que me sangren los dedos, pero sin dolor, sobre todo para probarme a mí misma que sí, que las palabras escritas son la sangre del alma.
He dado tumbos todo el verano, he volado por cielos que aunque desconocidos y lejanos en un principio, hoy se me hacen indispensables; he trasladado de lugares, una y otra vez, muchos enseres; he tirado por la borda otros que ya no me servían para vivir, y aún tengo guardadas en la trastienda algunas cajas que todavía ni he abierto porque hoy no me lo pide el cuerpo, y porque lo que deseo hacer con ellas es lanzarlas al contenedor más cercano. Lo haré, prometo que lo haré. Dentro de ellas hay vivencias que quiero que me abandonen, o tal vez no…



Así paso las horas, ordenando mi existencia en esta nueva etapa donde no sé muy bien dónde ubicarme. Vida y morada nuevas, provisional como todas las moradas de mis últimos años, y temporal como todas las vidas. Frente a todo este tinglado que he montado alrededor, en mi mente sólo hay una imagen que hoy me reconforta más que ninguna otra: tu sonrisa. Me agarro con fuerza a esa expresión para que mis frases no se me caigan al suelo, para no caerme yo tampoco, para que cada rincón de esta vivienda se llene de vida, para que cada paso que dé a partir de ahora sea firme y mi cuerpo no se tambalee más de lo debido. Me hablas de nuestros sueños, de los grandes y de los pequeños deseos, de lo nuevo que te acontece, de los sueños que compartes conmigo… y te dejo dormir a mi lado como siempre. El rostro relajado, tu cuerpo de niña curiosa abrazando a la almohada dulcemente y cubierto apenas con una sábana. Mientras, yo acaricio el teclado con suavidad para componerte un texto, cualquier cosa que haga que tus sueños sean más y más gratificantes cada día. Después de cada frase escrita, llena de una nueva energía que no he reconocido hasta ahora, giro la cabeza para mirar cómo duermes y la habitación se ilumina.

- Hoy velaré yo tus sueños -.Te susurro para no despertarte.

 Es la imagen misma de la felicidad.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

E voaram e bailaram juntas...esta e todas as outras noites...Adorei,obrigada por caminhares ao meu lado,besitos e até já!
Lu-na

chris dijo...

Yo sigo aquí, leyéndote, mirándote de cerca o de lejos...entiendo ese proceso y esa inseguridad que te ha acompañado este verano. Y entiendo que ver su sonrisa puede suponer el mejor de los apoyos...pero necesitas apoyar tus frases en tu propia mente, y sostener tu vida con tus manos.

Tienes una oportunidad única? lo has pensado así...la vida te está brindando la posibilidad de atravesar miedos, incertidumbres, de aprender lecciones de avanzar tanto...no dejes pasar la oportunidad...no apartes los miedos y te escapes a través de su sonrisa...mira al miedo de frente y cuando te des cuenta de que eres lo suficientemente fuerte y que puedes hacerle frente...entonces podrás volver tu mirada, contemplar esa sonrisa que te regala a cada instante y regalarle tú lo mejor de ti misma...

Un abrazo enorme!

Etcétera dijo...

Ohhh, Chris... Gracias por el ánimo y fuerza que me ofreces.
Intentaré no abrir la puerta al miedo ni a la inseguridad, pero no te aseguro nada ... Al menos pondré mi postura de "matona" para ahuyentarlos, la adquirí posando muchas veces delante del espejo cuando era una niña.
Besitos valientes

Anónimo dijo...

Primero tira las cajas con enseres inservibles, después recréate con sonrisas si éstas son sinceras y auténticas... Después tú, ya sabes que es la única forma de avanzar...
Un abrazo
P.v

María dijo...

Apoyarse en una sonrisa no es malo. Las sonrisas pululan por las calles. Sonrisas anónimas que te regalan muchos rostros cada día. Quizás te merezcas esas sonrisas. Disfrútalas.
Besos
María

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...